La llegada a Canarias del crucero MV Hondius, afectado por casos de hantavirus, no solo ha activado mecanismos sanitarios y europeos de emergencia, sino que también ha destapado una grieta política en torno a la información que recibe el Gobierno de Canarias y su papel en la gestión de la crisis.
En el centro del debate, las quejas del presidente canario, Fernando Clavijo, y la respuesta del Ejecutivo central, que insiste en que ha habido coordinación “a todos los niveles”.
Canarias
El presidente canario, en declaraciones a los medios ha reiterado que “seguimos desconociendo cual es el acuerdo de la Organización Mundial de la Salud con el Gobierno de España; seguimos sin tener claro el estado de los pasajeros, el contagio y la propia cepa”, añadiendo que sigue sin entender por qué, si se quiere hacer una repatriación, no se hace desde Cabo Verde “y se somete a todos los pasajeros a un vía crucis de tres días de navegación”.
Clavijo también ha apelado al respeto y la lealtad institucional, exponiendo que “el pueblo canario se merece un respeto, información, transparencia y lealtad institucional”, destacando que las personas que se encuentran dentro del buque también se merecen agilidad en la atención “porque no tiene sentido tres días de viaje a Canarias cuando los pueden enviar a sus destinos directamente desde Cabo Verde”.
Decisión de la OMS
Desde el Ministerio del Interior y el de Sanidad se subraya que la decisión de que el barco venga a Canarias no es unilateral ni improvisada. Responde, recalcan, a un requerimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha señalado a España -y específicamente a Canarias- como el puerto más cercano con “capacidades técnicas plenas” para asumir una emergencia de estas características.
A esa exigencia internacional, añaden, se suman las obligaciones legales del Reglamento Sanitario Internacional y el deber constitucional de auxiliar y proteger a los ciudadanos.
Falta de información
Frente a ese relato, han ido creciendo las críticas de Clavijo, que ha denunciado falta de información y ha cuestionado que el barco tenga que venir al Archipiélago en lugar de resolverse la repatriación desde Cabo Verde.
En la rueda de prensa de la ministra de Sanidad, Mónica García, y el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, los periodistas han preguntado directamente si esas quejas están justificadas, también por qué el presidente canario no fue invitado a la reunión celebrada en Madrid y si el Gobierno se mantendrá en contacto permanente con él.
Contacto continuo
En su respuesta, la ministra ha evitado entrar en el choque político y reivindica la gestión del Ejecutivo central en emergencias anteriores. “Este gobierno ha gestionado muchas crisis”, recuerda, antes de enumerar su hoja de ruta poniendo énfasis en asistir a la emergencia, a las víctimas, apoyarse en la evidencia científica, trabajar con los técnicos y con “el resto de las administraciones competentes”, e informar puntualmente a la ciudadanía y a los medios de comunicación.
En ese relato, Canarias no ha quedado al margen según las palabras de García, asegurando que ha habido contacto “a todos los niveles” con el Gobierno autonómico. Desde primera hora, explica, se estableció coordinación técnica en la Comisión de Alertas y en la ponencia de Alertas, además de la comunicación con la Dirección General de Salud Pública, la consejera de Sanidad y el propio presidente canario. “Hemos estado en contacto estrecho, lo vamos a seguir estando”, afirma.
“A partir de ahora”
El Ministerio del Interior refuerza ese mensaje, al anunciar que, en las reuniones derivadas de la activación del Mecanismo Europeo de Protección Civil, estará incorporado “como no” un representante del Gobierno de Canarias.
La intención declarada es integrarlo en las decisiones operativas que se irán tomando a partir de ahora sobre repatriaciones y logística.
Repatriación segura
Sobre el fondo de la polémica (por qué no se repatría directamente desde Cabo Verde, como reclama Clavijo) la explicación vuelve a situar el foco fuera del Archipiélago.
Interior y Sanidad recuerdan que es la OMS quien determina y solicita el puerto de destino, y que la elección de España y Canarias se apoya en tres pilares que van desde la capacidad técnica del país, el respaldo del marco de la Unión Europea y el despliegue del Mecanismo Europeo de Protección Civil para garantizar una repatriación segura de pasajeros y tripulación.
“No toca”
La ministra, sin embargo, marca un límite y, preguntada por las declaraciones del presidente canario, rechaza alimentar el enfrentamiento. “No vamos a entrar en la polémica política, creo que no toca”, zanja, insistiendo en que la prioridad es gestionar la crisis “por supuesto en colaboración con el Gobierno Canario”.
Recuerda que a lo largo del día de ayer se fueron sucediendo reuniones en las que se trasladaron las distintas situaciones y que fue por la tarde cuando la OMS indicó que, por criterios de seguridad y salud pública, el barco debía dirigirse a Canarias como puerto más cercano con las mejores condiciones.
La cronología oficial sitúa así el giro en la decisión en el terreno técnico y europeo, no en un cambio de criterio político interno. Pero la sensación de desajuste entre lo que Moncloa dice haber comunicado y lo que el Gobierno de Canarias afirma haber recibido mantiene viva la tensión.