Imagen de unas personas disfrutando del Coachella / CANVA
Imagen de unas personas disfrutando del Coachella / CANVA

Un “Coachella” en Tenerife: la fiesta con estética boho, música y atardecer que llega este verano a la isla

Costa Mágica Beach Club, en Valle Guerra, acogerá el 8 de agosto una fiesta temática inspirada en Coachella, con DJ, batucada, estética boho y ambiente frente al mar

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Tenerife tendrá este verano una fiesta inspirada en uno de los festivales más conocidos del mundo. Costa Mágica Beach Club, en Valle de Guerra, acogerá el próximo 8 de agosto una Coachella Party, una propuesta que busca trasladar al norte de la isla la estética festivalera, los looks boho y el ambiente de tarde-noche frente al mar.

La idea no pasa desapercibida. En lugar de plantearse como una fiesta convencional, el evento juega con todo el imaginario que rodea a Coachella: música, atardecer, estilismos cuidados, flores, flecos, gafas de sol, sombreros y una puesta en escena pensada para quienes disfrutan tanto del ambiente como de la foto.

Un Coachella a escala tinerfeña

El festival estadounidense se ha convertido con los años en algo más que una cita musical. Coachella es también un escaparate de moda, estética y cultura pop. De ahí que muchas fiestas en distintas partes del mundo utilicen su nombre como inspiración para crear eventos con aire bohemio, música electrónica, decoración veraniega y mucho protagonismo del vestuario.

En este caso, la versión tinerfeña se celebrará en Costa Mágica Beach Club, un espacio situado en Valle de Guerra, en la costa de La Laguna. La localización frente al mar es uno de los elementos que más encajan con el concepto: una tarde que empieza con luz natural, continúa con la puesta de sol y termina ya de noche con música y ambiente festivalero. La fiesta tendrá un aforo limitado a 300 personas, un detalle que la aleja de los grandes macroeventos y la acerca más a una experiencia de formato reducido.

Música, batucada y estética boho

Según la información del evento, la Coachella Party contará con sesiones de varios DJ, espectáculo de batucada, regalos, sorpresas y estaciones de comida. Las consumiciones de comida no están incluidas, pero sí habrá espacios habilitados para completar la experiencia dentro del recinto.

La música será uno de los ejes principales, aunque no el único. El evento también da mucho peso a la ambientación y al código de vestimenta. La organización propone un dress code boho, hippie chic y festivalero, con flecos, flores, botas, sandalias, sombreros y gafas de sol como parte del imaginario de la noche.

Una tarde-noche en Valle de Guerra

La Coachella Party se celebrará el 8 de agosto. La apertura de puertas está prevista a las 17:30 horas y el evento se desarrollará entre las 18:00 y las 02:00 horas. El horario permite aprovechar uno de los momentos más buscados en este tipo de fiestas: la transición entre la tarde y la noche. El atardecer funciona como parte del escenario y, en un beach club frente al mar, ese detalle gana peso dentro de la propuesta.

Valle de Guerra no suele aparecer entre los primeros lugares que se mencionan cuando se habla de ocio nocturno en Tenerife. Precisamente por eso, la ubicación aporta un punto distinto. No se trata de una fiesta en las zonas habituales del sur ni en pleno centro metropolitano, sino en un enclave costero del norte, con un formato más contenido.

Entradas y tipos de acceso

El evento contempla dos modalidades de entrada. La entrada general incluye una consumición. También habrá una opción de reservado, pensada para grupos de cuatro personas, con una botella para compartir y refrescos.

El precio en taquilla el día del evento será de 30 euros, según la información difundida por la organización. El aforo está limitado a 300 asistentes, por lo que la fiesta se plantea como una cita de capacidad reducida.

El verano de las fiestas temáticas

La Coachella Party de Costa Mágica encaja dentro de una tendencia cada vez más habitual en Canarias: fiestas temáticas que no se limitan a poner música, sino que construyen una experiencia alrededor de una estética concreta.

En este caso, el reclamo está en mezclar la idea de festival bohemio con un entorno costero. No se trata de replicar Coachella en sentido estricto, sino de jugar con sus códigos: ropa festivalera, música, atardecer, decoración y ambiente relajado.

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