Danza de las Cintas de San Pedro, Güímar|REDES
Danza de las Cintas de San Pedro, Güímar|REDES

La Danza de las Cintas de Güímar reivindica su sitio ante la polémica en las fiestas de San Antonio

La Danza de las Cintas de San Pedro Abajo decidió no bailar este año en la procesión, tras ser desplazada por la Danza de las Cintas de la Virgen de los Reyes, de El Hierro, un gesto que reabre el debate sobre el respeto a las tradiciones locales

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La ausencia de la Danza de las Cintas en la procesión de San Antonio Abad, en Güímar, ha dejado una herida delicada en el corazón festivo de los güímareros.

Este pasado domingo, la Danza de las Cintas de San Pedro Abajo no ocupó su lugar histórico delante del santo como es habitual en los años pares, un lugar que fue ocupado por  la Danza de la Virgen de los Reyes de El Hierro.​

Más de dos siglos de historia

Javier Eloy Campos Torres, concejal del Ayuntamiento en la oposición  y experto en cultura y tradiciones de Güímar, ha comentado a Atlántico Hoy que el sentir de los integrantes de la danza güímarera ha quedado tocado al ser relevados del lugar que les correspondía ocupar de acuerdo a la historia y tradición de este municipio.

El problema no es el Gobierno municipal: estas fiestas son inmensas y me consta que no ha habido mala voluntad sino querer hacerlas más grandes. El problema está en que lo mismo que piden los de la Danza de El Hierro para ellos deberían tenerlo en cuenta para otras danzas”, añade.

De protagonistas a espectadores

La polémica estalló este año, cuando el Ayuntamiento decide invitar a los danzarines herreños que bailan a la Virgen de los Reyes, según comenta. “Se trata de una danza poderosísima en lo musical con numerosos tambores, pitos y bailadores”, menciona.

Frente a esa potencia, dice, la Danza de las Cintas de Güímar mantiene, casi a contracorriente, un tesoro etnográfico singular: el toque del pito y el tambor a cargo de una sola persona, que debe sostener a la vez el ritmo y la melodía del tajaraste tinerfeño, algo que se conserva en el municipio con enorme esfuerzo y orgullo.​

Juntas es inviable

Desde la perspectiva local consideran que, poner a sonar juntas ambas propuestas, es inviable. “El tajaraste güimarero, con un solo pito y un solo tambor, queda anulado frente a la masa sonora de la danza herreña”, señala, añadiendo que la danza la bailan personas muy jóvenes, que no pueden competir ni simbólica ni físicamente con la herreña, “a la que además se le cede la presidencia ante el santo”.​

Destaca el edil que cuando se les comunica a los danzarines guímareros que la Danza de la Virgen de los Reyes bailará delante de la imagen y la local deberá ir más atrás, la Danza de las Cintas de San Pedro Abajo decide no bailar. Este año acudieron a la romería, pero como espectadores.​

Respeto mutuo

El concejal subraya que en El Hierro se cuida con celo el carácter ritual de su baile "y esto supone que nadie de fuera va a danzarle a la Virgen de los Reyes ni a los santos herreños, porque es una tradición muy potente y profundamente protegida"

El Hierro, añade, se siente orgulloso de exportar su danza a muchas islas, hasta el punto de que en municipios como Ingenio, Buenavista del Norte, La Guancha o Los Realejos ya hay gente que baila ese mismo baile tras verlo durante años por sus calles.​

Disonancias

Ese éxito, sin embargo, genera “disonancias” ya que a los propios bailarines herreños no les agrada que otros repliquen su danza, pero son ellos quienes la han llevado por todo el Archipiélago.

" Y cuando esa expansión entra en contacto con lugares que ya tienen danzas rituales antiguas, como Güímar, el choque es mayor, sobre todo si la invitada desplaza a la anfitriona de su propio espacio simbólico", explica Campos, lo que le lleva a considerar que del mismo modo que en el Hierro se exige respeto absoluto a sus tradiciones, en Güímar se pida lo mismo para la Danza de las Cintas.

Defensa de la identidad local

Pese al malestar dentro del colectivo de la danza, Javier Eloy insiste en no convertir este episodio en una guerra contra el Ayuntamiento. Al contrario, afirma comprender el esfuerzo que supone organizar una fiesta tan compleja y “dura”, más aún cuando se celebra tan cerca de la Navidad

Lo que sí ha quedado claro, añade, es que el episodio ha servido para que el propio pueblo comprenda la fuerza identitaria de su danza. "El colectivo se ha unido, ha reforzado su orgullo y ha demostrado que está dispuesto a luchar por su lugar", asevera.​

Más de dos siglos de historia

El representante municipal recuerda que la Danza de las Cintas de San Pedro está documentada desde 1788, cuando varios vecinos solicitaron permiso al juez real de Tenerife para bailar delante de la imagen del santo en procesión.

No se trata de un simple número folclórico, sino de una danza ritual de procesión, ligada a ritos sagrados como San Pedro, la Virgen del Socorro y, desde los años 50, también San Antonio Abad”, reitera

Evolución cultural

Con el tiempo, la danza se ha extendido dentro del municipio: hoy existen la Danza de las Cintas de San Pedro Arriba, San Pedro Abajo y la del Escobonal, todas como símbolos identitarios muy arraigados en la vida festiva güímarera. 

Más allá de la polémica, lo ocurrido en Güímar, en el marco de las fiestas en honor a San Antonio, ha reafirmado la importancia de preservar lo propio sin perder el respeto por las danzas hermanas del Archipiélago