Agentes de la Guardia Civil destinados en la Sección de Seguridad del Centro Penitenciario Tenerife II, en coordinación con funcionarios de Instituciones Penitenciarias, han detectado a 15 internos que trataban de introducir sustancias estupefacientes en la cárcel utilizando el método conocido como “body packing”.
Las actuaciones se enmarcan en los controles habituales que se realizan especialmente cuando los reclusos regresan de un permiso carcelario o de una visita “vis a vis”. Cuando existen sospechas de que un interno pueda portar droga en el interior de su cuerpo, se le somete primero a una inspección con perro detector y a un cacheo corporal.
En los casos en que persisten las dudas y no hay colaboración del recluso, los agentes pueden trasladarlo a un centro médico para la realización de pruebas radiológicas con rayos X, con el fin de localizar posibles cuerpos extraños ocultos en cavidades corporales.
Grave riesgo
El denominado “body packing” supone un grave riesgo para la salud, ya que la rotura de alguno de los envoltorios con droga puede provocar una intoxicación severa e incluso la muerte, dependiendo de la sustancia y la cantidad transportada.
Desde comienzos del pasado año hasta la actualidad se han practicado 15 intervenciones positivas, en las que se han intervenido distintas sustancias como heroína, crack, cocaína y pastillas anabolizantes. En una de las actuaciones se localizaron 100 gramos de crack repartidos en varios envoltorios ocultos en el cuerpo de un interno. En la intervención más reciente, realizada en febrero, se incautaron más de 90 gramos de hachís y 97 pastillas de anabolizantes.
Diligencias
Las diligencias instruidas, junto con la droga aprehendida, han sido remitidas al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria correspondiente. Según recoge el artículo 368 del Código Penal, quienes promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas se enfrentan a penas de prisión de tres a seis años cuando las sustancias causan grave daño a la salud. La pena puede agravarse si se demuestra que la droga estaba destinada a su distribución entre varios internos o a la venta dentro del centro penitenciario.