Senderista en el Teide. / DAVID CERINI
Senderista en el Teide. / DAVID CERINI

La tasa en el Teide afecta a menos del 5% de los visitantes pese aplicarse para regular visitas

Si se toman los cupos diarios que se aplica a los cinco senderos y las últimas cifras de visitas al parque, con más de 4 millones de personas, la tasa solo afectaría al 4,1% de los visitantes

El pasado miércoles, el vicepresidente segundo y consejero de Presidencia, Administración y Servicio Jurídico del Cabildo de Tenerife, José Miguel Ruano, aseguró que el objetivo del cobro de una tasa en cinco senderos del Teide es una medida pensada para la regulación de las visitas y la conservación del territorio. Sin embargo, esta tasa afectará a una ínfima parte de los visitantes que cada año acuden al Parque Nacional del Teide.

Si bien esta tasa se cobrará en una zona de alta sensibilidad ecológica, su efecto sobre el total de visitantes que cada día acceden al parque nacional es muy reducido. El Cabildo de Tenerife ha establecido un cupo de 300 visitas diarias para el sendero Telesforo Bravo (hasta el pico) y otro cupo de 300 personas para los cuatro senderos que transcurren por el estratovolcán. Esto supone que, según esta regulación, el límite diario en el conjunto de los senderos del volcán sería de 600 personas, aunque una misma persona puede solicitar dos permisos.

Los datos de visitantes

Frente a esta cifra, el Parque Nacional del Teide recibe miles de visitantes cada día. Las últimas cifras oficiales de 2024 sitúan en 5.242.653 el número total de visitantes, lo que implica una media diaria de 14.363 personas. Tomando como referencia estos datos y teniendo en cuenta los cupos diarios que el Cabildo de Tenerife aplica ya en los cinco senderos, la tasa solo afectaría a un máximo teórico del 4,1% de los visitantes.

El escaso efecto que tendría esta medida sobre la masificación del Teide en determinados puntos y horas del día es una de las principales razones por las que los grupos ecologistas rechazan la tasa por caminar por estos senderos. Desde la Fundación Telesforo Bravo, Jaime Coello Bravo señala que, tal y como está planteada, “la tasa no va a reducir el número de visitantes en el Teide”.

Críticas desde el ecologismo

“Es verdad que el Teide, como ámbito singular, es muy sensible: hay especies de flora y fauna que requieren mucha atención, pero realmente el Teide es un ámbito reducido del parque y el problema principal que tiene el parque no es este”, denuncia. Según explica el ambientalista, “el principal problema ambiental del Teide, en términos de conservación, es el cambio climático y, en cuanto al uso público, el exceso de visitantes”.

Coello Bravo reniega del término “ecotasa” que utiliza el Cabildo de Tenerife para referirse al cobro por recorrer los cinco senderos, ya que el dinero recaudado no se destinaría a políticas de conservación. Esta valoración se apoya en las palabras de Ruano, que hizo referencia a que los más de 13.000 euros recaudados el primer día de funcionamiento de la tasa se destinarán a “financiar la propia gestión del parque, incluido el pago de vigilantes a Gesplan”.

Horarios y control nocturno

A ello se suma la brecha horaria en la aplicación de la tasa. Mientras que en los senderos de acceso al volcán el cobro se aplica durante todo el día, en el sendero que asciende al pico solo se paga si se recorre entre las 09:00 y las 22:00 horas, por lo que durante la noche no existe control. “Hay una afluencia masiva de personas desde que no hay refugio, que están subiendo al pico del Teide de noche, antes de que arranque el primer teleférico. Si el sistema de reservas no incluye a los visitantes nocturnos, no estamos hablando de 600 personas, estamos hablando de muchísimas más”, advierte el ambientalista.

“No puede ser que sea una romería”, añade en referencia a la necesidad de que el permiso de acceso al pico tenga una vigencia de 24 horas. “Ni siquiera, tal y como está planteado, está produciendo el efecto deseado”, subraya.

Imagen del Teide / CABILDO DE TENERIFE
Imagen del Teide / CABILDO DE TENERIFE

Movilidad y alternativas

Desde el punto de vista de Coello Bravo, la problemática de la masificación del parque nacional debería haberse abordado limitando la afluencia “masiva” de coches de alquiler o quads. Sin embargo, considera que la opción elegida de cobrar por el uso de determinados senderos es una medida de “luz de gas”, en referencia a una forma de manipulación psicológica que busca que la ciudadanía dude de su propia percepción de la realidad.

“Es una medida testimonial y anecdótica, pensada para aparentar que se está haciendo algo”, reprocha el ambientalista, quien reclama que se apruebe cuanto antes el plan de movilidad que limite el acceso con vehículo privado. En este sentido, critica que Ruano haya planteado que dicho plan tardará un año en aprobarse. “No sé qué hay que esperar cuando hay muchísimas cuestiones que mejorar y basta con subir al Parque Nacional del Teide para comprobarlo”, señala.

Infraestructuras y control

El ambientalista también reprocha la instalación de “una caseta” en la base del Teide para el control de usuarios y muestra su negativa a “seguir creando infraestructuras de este tipo”. Como alternativa, propone seguir el ejemplo de las Azores y entregar una pulsera con geolocalización a los turistas. “Hay muchas posibilidades antes de lo que se ha hecho”, concluye.