Turistas en el caserío de Masca. Flickr
Turistas en el caserío de Masca. Flickr

Vecinos de Masca: "Tú estás en el salón y de repente ves un dron grabándote por la ventana"

La masificación turística del barranco de Masca lleva a sus vecinos a vivir episodios en los que peligra su privacidad, como en el que los turistas entran directamente en sus viviendas preguntando por el baño

En el Caserío de Masca, un pequeño barrio del municipio de Buenavista del Norte, viven alrededor de 80 personas, en un entorno prácticamente aislado, rodeado de impresionante naturaleza con barrancos, bosques, acantilados, montañas... que llevan a pensar que gozan de una vida tranquila. Pero nada más lejos de la realidad: la zona sufre una masificación turística como pocas y los vecinos se quejan de que nadie les tiene en cuenta.

Aunque ahora aparece en todos los mapas de turismo por la belleza de sus paisajes, esta zona de la isla de Tenerife no ha sido siempre objetivo de los visitantes. De hecho, la única carretera que conecta el pueblo con el resto del municipio fue una demanda de los habitantes sobre los años 80 "y las infraestructuras siguen siendo las mismas, adaptadas para los coches que entraban en aquella época", explica Javier Díaz, secretario de la Aociación de Vecinos del Barranco de Masca, a Atlántico Hoy. 

No solo han cambiado las dimensiones de los vehículos en cuatro décadas, también el volumen. Son tantos los que intentan llegar al caserío que se han tomado medidas para mejorar la regulación de accesosuno de los espacios naturales más sensibles de la isla, y hasta se implantó en 2024 una ecotasa para reducir la presión turística.  Ya entonces, los vecinos opinaban que seguían "sin atenderse las necesidades de los habitantes del barrio". 

Un decorado

Los vecinos seguran que el debate público se ha centrado únicamente en facilitar la visita, mientras se ignoran las consecuencias que sufre el día a día del pueblo.

El secretario de la asociación relata, por ejemplo, episodios en los que turistas entran directamente en viviendas privadas. "Estar la gente en la vivienda y entrarle por ahí adentro preguntando por el toilet, como si fuera un lugar público", explica, una situación que, asegura, se repite con frecuencia. La privacidad de los vecinos se pierde como si el caserío no fuera el hogar de sus habitantes sino un simple decorado. A su juicio, estamos presenciando "la muerte de Masca".

Un dron por la ventana

A estos hechos se suman grabaciones con drones en una zona donde están prohibidos. "Tú estás en el salón y de repente ves un dron grabándote por la ventana", denuncia, advirtiendo de que la falta de control provoca un efecto llamada: "Hoy se ve uno y mañana vienen 80 más". También describe cómo algunos visitantes se suben a azoteas para sacarse fotos o acceden a propiedades privadas, causando daños materiales que acaban pagando los propietarios.

La asociación denuncia además comportamientos incívicos y conflictos directos. Relatan un incidente ocurrido en Masca con un conductor de un servicio discrecional que fue sorprendido "haciendo sus necesidades en un cuarto de basura comunitario". Al ser recriminado por un vecino, "se abalanza sobre él, lo insulta, lo amenaza y le golpea el coche", un episodio que obligó a realizar escritos a las empresas para recordar el trato que deben mantener con los vecinos.

Roque de Masca.
Roque Catana, al que llaman el 'machu picchu' canario. /Imagen de la Red

El machu picchu canario

Uno de los atractivos de este Caserío es que se encuentra en la base del Roque Catana, una impresionante formación que, por su aspecto, "lo llaman el machu picchu canario", explica Díaz. "En vez de contar la historia de que eso es una antigua formación volcánica de una de las más antiguas de la isla de Tenerife de unos 6 o 8 millones de años, lo llaman así". 

Los vecinos insisten en que no se trata de rechazo al turismo. "No somos turistofóbicos", subrayan, pero advierten de que la isla “no cabe tanta gente”. Para el secretario Masca es solo el "síntoma de una enfermedad que está asfixiando a Tenerife y al conjunto de las islas Canarias y nadie quiere verlo y nos va a pasar por encima".

"Cada vez que se bate un récord de millones de visitantes, el problema se nos aumenta", continúa. 

Infraestructura de los 80

Estos problemas se agravan con el colapso del tráfico. La carretera de acceso, diseñada para vehículos pequeños, soporta ahora coches grandes de alquiler conducidos por personas que no conocen el trazado. “Dos coches en una carretera es inviable”, explica, lo que provoca bloqueos frecuentes y dificulta incluso acudir al médico o al trabajo, dentro de una infraestructura anclada en los años 80.

Desde la asociación rechazan que esta situación se traduzca en beneficios para el pueblo. “No lo veo”, afirma el representante vecinal sobre la supuesta riqueza que deja el turismo, señalando el mal estado del alumbrado, los caminos, la limpieza y la seguridad. “Si se genera ese respaldo económico, no está reflejado en los servicios ni en el bienestar de los vecinos”.