El arquitecto canario Fernando Menis realizará en Corea del Sur un museo de arte contemporáneo

El proyecto, inspirado en la obra introspectiva de Seo Bo y la naturaleza volcánica de esta isla, lleva la firma del arquitecto canario Fernando Menis

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El arquitecto canario Fernando Menis y el artista coreano Park Seo Bo en el centro. Newsis
El arquitecto canario Fernando Menis y el artista coreano Park Seo Bo en el centro. Newsis

Ya se ha colocado la primera piedra del futuro Museo de Arte Contemporáneo Park Seo Bo en la isla de Jeju en Corea del Sur. El proyecto es  promovido por la Fundación Gizi que gestiona el legado del artista Park Seo Bo, y será realizado  por el arquitecto canario Fernando Menis.

Park Seo Bo (91 años), es el fundador del movimiento 'Dansaekhwa' de la pintura monocromática, es una de las figuras imprescindibles del arte coreano contemporáneo. Decano de la Escuela de  Bellas Artes de la Universidad Hong-Ik de Seúl en 1973, Doctor Honoris Causa en 2000 por la  misma universidad, Park Seo Bo ha sido ampliamente elogiado a lo largo de su carrera por  defender el arte coreano y recibió los premios Art Society Asia Game Changer Awards en 2018 y  la Silver Crown Cultural Medal (Medalla Cultural de la Corona de Plata) de Corea en 2011. A Seo  Bo se le conoce sobre todo por su serie de pinturas 'Écriture', vinculada a las nociones de tiempo,  espacio y materia, conceptos que sustentan todo el trabajo del artista coreano.  

La unión de los artistas 

El futuro Museo de Arte Contemporáneo Park Seo Bo en la isla de Jeju, está dedicado a su obra y  colección, y ha sido diseñado por el arquitecto canario Fernando Menis. Su proyecto se inspira en la obra introspectiva del artista coreano y en la naturaleza volcánica de la isla de Jeju, que  guarda muchas similitudes con las Islas Canarias.

Adepto de la filosofía de la Arquitectura Km0,  Menis basa su diseño en la geometría libre y el uso de materiales locales para crear un edificio  que se funde con el lugar, minimizando así su impacto en el entorno, pero busca, a la vez,  producir una arquitectura significativa en un entorno urbano muy entropizado, resultado de la  intensa industria turística de Jeju.  

Maqueta del futuro Museo de Arte Contemporáneo Park Seo Bo./ Fernando Menis
Maqueta del futuro Museo de Arte Contemporáneo Park Seo Bo./ Fernando Menis

El recorrido por el museo

Ubicado en una zona abancalada, cerca de un complejo hotelero y de ocio del mismo promotor,  el Museo Park Seo-Bo aparece como un contenido, aunque singular volumen masivo de  hormigón, que se fragmenta en dos partes, como si de una fisura entre placas tectónicas se  tratase, para acomodar el acceso principal al complejo cultural desde el nivel superior de la  parcela. Esta entrada funciona como espacio de transición entre el exterior (a través de una  rampa y un pequeño talud, que hace las funciones de graderío) y el interior cubierto del espacio  cultural.

Una vez dentro, se recibe al visitante en un interior comprimido – el vestíbulo – para después  pasar a un espacio más fluido donde encontrar las oficinas y un jardín de influencia coreana,  además de las vistas al cielo y al paisaje del entorno. La distribución del museo se organiza  mediante una escalera lineal de hormigón, cuyo recorrido describe una especie de viaje  iniciático en el que la luz natural, sus reflejos y las contraluces destilan mística en la atmósfera de  las salas expositivas y las zonas comunes.  

Fotocomposición que muestra una sala de exposiciones en la segunda planta bajo tierra del futuro Museo de Arte Contemporáneo Park Seo Bo en Jeju. Fernando Menis
Fotocomposición que muestra una sala de exposiciones en la segunda planta bajo tierra del futuro Museo de Arte Contemporáneo Park Seo Bo en Jeju./ Fernando Menis

Salas expositivas 

En la primera planta subterránea del edificio se han dispuesto dos grandes salas expositivas  blancas, especialmente pensadas para el disfrute de las obras del artista y su colección. Una de  ellas es un cuadrado puro, emulando un cubo, mientras que la otra se adapta a la configuración  y morfología del volumen de hormigón visible desde su exterior. Siguiendo el descenso por el segundo tramo lineal de la escalera principal, se finaliza el recorrido en un gran espacio  polivalente, complementado con espacios de servicio. 

Es en este espacio, al final del viaje al interior de la tierra, donde se perciben en su totalidad las  dos grandes chimeneas que confieren luz y verticalidad al proyecto; a través de ellas, ejerce el  arquitecto canario su inigualable maestría para incorporar al proyecto la luz natural y la sombra, y sus juegos visuales en el transcurso de los días y de las distintas estaciones del año. 

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