Imagen de Isidro Hernádez, conservador jefe del TEA./ IMAGEN CEDIDA
Imagen de Isidro Hernádez, conservador jefe del TEA./ IMAGEN CEDIDA

Isidro Hernández, conservador de TEA: "Domínguez es nuestro Picasso", pero admite que Tenerife no lo aprovecha del todo

El conservador de la Colección Óscar Domínguez en TEA lleva más de veinte años estudiando la obra del artista y conoce, mejor que nadie, tanto sus logros como sus pendientes

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Isidro Hernández es, desde hace más de dos décadas, la persona que mejor conoce la colección de Óscar Domínguez en el Tenerife Espacio de las Artes (TEA). Como conservador de este fondo, ha comisariado buena parte de las exposiciones y proyectos que el museo le ha dedicado al pintor surrealista tinerfeño en los últimos años.

En esta entrevista concedida a Atlántico Hoy no duda en compararlo con otros artistas del período de las vanguardias artísticas del siglo XX, como Miró o Dalí, por su centralidad en la vanguardia europea del siglo XX y su peso en el mercado del arte. Pero tampoco duda, cuando se le pregunta directamente, en admitir que Tenerife se encuentra lejos de sacarle a esa figura el partido que Bacelona le saca a Picasso o a Miró, u otras regiones a sus artistas de referencia.

Hernández repasa, con claridad, por qué llegó a elegirse el nombre de Domínguez para el museo, qué falta todavía por explorar y qué se ha construido, contra todo pronóstico, desde una colección que empezó literalmente de cero.

"Domínguez es nuestro Picasso"

Hernández lleva trabajando en TEA desde el 15 de enero de 2004, cuando el proyecto aún se llamaba Instituto Óscar Domínguez de Arte y Cultura Contemporánea. Y no tiene dudas sobre por qué se eligió ese nombre en su día. “Óscar Domínguez resume el artista insatisfecho, el artista experimental, el artista que siempre está a la búsqueda de una nueva forma de pintar”, explica; “es el pintor de origen canario más internacional de todos los tiempos”.

Esta afirmación se sostiene con hechos, no solo con admiración. Domínguez estuvo en la Exposición Internacional del Surrealismo de París en 1938 (su obra fue la más fotografiada, por Denise Bellon, y la más reseñada), participó en el homenaje a Freud organizado por André Breton ese mismo año y colaboró con Picasso en el fondo de ayuda a los niños huérfanos de la Guerra Civil. “No se puede decir que sea un pintor de tercera fila”, insiste Hernández, “es un pintor que está donde hay que estar en el momento oportuno”.

A esa centralidad europea se suma una raíz más autóctona, relacionado con su tierra natal, Tenerife: el imaginario de Domínguez, aunque nació en La Laguna, “pertenece al mundo de Guayonje, de Tacoronte”, con el drago, la caprichosa ortografía de los barrancos y el paisaje volcánico de fondo que tanto condicionaron la calidad visonaria dlel artista. 

Junto con Manolo Millares, es el único artista canario presente tanto en el MoMA como en el Centre Pompidou, y la cotización de sus obras ha llegado a los cinco millones de euros en subastas públicas.

Óscar Domínguez fotografiado por Eduardo Westerdahl (París, 1953)./ Archivo Histórico Provincial de S/C de Tenerife
Óscar Domínguez fotografiado por Eduardo Westerdahl (París, 1953)./ Archivo Histórico Provincial de S/C de Tenerife

Horizonte de expectativas

Preguntado directamente por qué ciudades como Málaga, con su museo Picasso, o Mallorca, con sus actuaciones en torno a Miró, sí han sabido capitalizar a sus pintores y Tenerife no lo ha hecho con Domínguez, Hernández no lo evita: “Yo diría que no, que no del todo”, responde, "hay mucho por hacer”.

Y es concreto. “Viniendo del sur no veo ningún cartel que ponga museo hacia allá”, señala; “pone auditorio, pero no pone museo”. No hay señalética específica, y tampoco "un plan de marketing con la figura de Óscar, como lo hay con Picasso en Málaga, en Barcelona, o con otros pintores en sus regiones correspondientes”. Todo eso, admite, “está todavía por hacer”.

El propio espacio que hoy ocupa la obra de Domínguez dentro de TEA ilustra el límite. El actual Gabinete Óscar Domínguez es el único espacio dedicado al pintor en estos momentos, con tan solo sesenta metros cuadrados, en un centro que posee amplias salas de exposiciones.

Con todo, Hernández subraya que lo importante no es el tamaño sino la relevancia de los temas abordados, como la exposición actual sobre le relación de Domínguez y Ferry en un momento crucial de su trayectoria marcado por su última estancia en el Tenerife de 1936.

Una colección construida desde cero

A diferencia de otros museos que dan protagonismo a un autor específico (Hernández pone el ejemplo de la Fundació Miró o del legado de Julio González en el IVAM), que iniciaron la colección con una donación de la familia o de algún amigo del artista, "en este caso la colección empezó de cero, no había nada", explica Hernández.

Según relata, la razón tiene que ver con la biografía del propio Domínguez. Dada su condición de exiliado, de republicano e incluso –añade– "de suicida", se hacía poco probable que en la época del franquismo Domínguez gozara de una buena consideración.

Esa imagen incómoda del artista se ha ido rehabilitando poco a poco y desde el Cabildo se ha logrado reunir con el esfuerzo de todos una buena colección de Domínguez –y de arte canario e internacional– a base de compras selectivas a lo largo de tres décadas.

El resultado, treinta y un años después de empezar a coleccionarlo –a Domínguez– es lo que Hernández describe como "un milagro": una colección que hoy considera muy importante, pero que sigue siendo, dice, "un organismo vivo" que necesita crecer.

Por otro lado, coincide con varios críticos en que faltan piezas maestras de primera categoría dentro del museo. Por eso, resume con una frase que podría cerrar cualquier balance sobre el pintor: "A Domínguez lo estamos conociendo ahora".

Imagen del Gabinete Óscar Domínguez./ TEA
Imagen del Gabinete Óscar Domínguez./ TEA

¿Qué trabajo se ha hecho sobre Domínguez?

Hernández pide, eso sí, que no se simplifique el relato. "Siempre tienes que destacar los valores positivos", advierte, "porque en esta isla siempre somos muy partidarios de echar tierra encima de todo".

Y el balance, según su propio recuento, no es pequeño: desde la apertura del museo, TEA le ha dedicado a Domínguez al menos ocho grandes exposiciones —Amigos y allegados, Una existencia de papel, Entre el mito y el sueño, la dedicada a su etapa checoslovaca, Casi el azar, La conquista del mundo por la imagen, Dos que se cruzan y Óscar Domínguez gráfico, además de la actual Cartas a Marcelle Ferry, en el recién creado Gabinete. De hecho, La conquista del mundo por la imagen (2023) fue, junto a la dedicada al pintor grancanario Néstor de la Torre, la exposición más visitada del museo.

A eso suma una política de préstamos generosa a museos internacionales, que ha ido ampliando la proyección del pintor fuera de la isla. "Este centro no lo hay en Europa", defiende. "Hay que hacer alarde y estar orgulloso de él".

El Gabinete de Óscar Domínguez estrenará un nuevo episodio dedicado a su figura en octubre, y hay, según reconoce sin dar detalles, un proyecto en marcha para una gran muestra en 2028 en torno a su relación con la resistencia francesa aunque, según precisa, "está en ciernes" y prefiere no adelantar nada todavía.

 

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