Imagen del espectáculo 'NOMAD' de la Sala Scala / LUNA MOYA - AH
Imagen del espectáculo 'NOMAD' de la Sala Scala / LUNA MOYA - AH

NOMAD: el nuevo viaje inmersivo de Sala Scala que conecta Canarias con tres continentes a través de la gastronomía y la música

Detrás de NOMAD trabajan 140 profesionales entre artistas, técnicos, personal de producción, cocina y sala. La cifra ayuda a entender la magnitud de una propuesta que busca consolidar a Sala Scala como uno de los grandes referentes del entretenimiento

luna moya

Hay espectáculos que comienzan cuando se apagan las luces. Y hay otros que empiezan mucho antes, en el momento en que alguien te recibe en la puerta y te invita a dejar atrás la rutina para entrar en otro mundo. Eso es lo que ocurre en NOMAD: Viaje al Origen, la nueva producción de Sala Scala, en San Agustín, una propuesta que toma el relevo de ORIGEN con la difícil tarea de mantener el nivel de una de las experiencias de entretenimiento más exitosas que ha pasado por Canarias en los últimos años.

La comparación era inevitable. Durante dos años, ORIGEN logró devolver la vida a un espacio que llevaba más de tres décadas sin actividad y reunió a más de 100.000 espectadores en más de 500 funciones. El listón estaba alto. Quizá demasiado. Sin embargo, NOMAD no intenta replicar aquella fórmula. Su apuesta es distinta. Más internacional, más ambiciosa visualmente y con una narrativa que utiliza a Canarias como punto de partida para conectar tres continentes: Europa, África y América.

Desde el primer minuto queda claro que la intención no es ofrecer únicamente una cena con espectáculo. La experiencia está diseñada para envolver al espectador desde que cruza la puerta.

Un viaje inmersivo

La transición comienza antes incluso de llegar a la mesa. El personal de sala guía a los asistentes mientras la iluminación, la música ambiental y los efectos visuales van preparando el terreno para lo que está por venir.

Bajo la dirección artística de Israel Reyes y la dirección coreográfica de Toni Espinosa, el espectáculo construye un recorrido escénico que se mueve constantemente entre culturas, sonidos y paisajes. Lo hace sin necesidad de explicaciones excesivas ni discursos evidentes. Son las imágenes, la música y el movimiento los que cuentan la historia.

Durante cerca de tres horas, el escenario se transforma una y otra vez. Cambian los ritmos, cambian los colores y cambian las referencias culturales, pero la sensación de viaje permanece intacta.

Imagen del espectáculo 'NOMAD' de la Sala Scala / LUNA MOYA - AH
Imagen del espectáculo 'NOMAD' de la Sala Scala / LUNA MOYA - AH

Un cuerpo de baile sobresaliente

Uno de los grandes aciertos de NOMAD es su elenco de bailarines.

El espectáculo descansa buena parte de su narrativa sobre la danza y el resultado es notable. El cuerpo de baile mantiene un nivel de energía constante durante toda la función, encadenando coreografías complejas con una precisión que rara vez da sensación de esfuerzo.

Cada bloque tiene personalidad propia. Hay momentos inspirados en tradiciones africanas, secuencias con influencias europeas y pasajes que beben claramente de ritmos latinoamericanos. Sin embargo, lejos de convertirse en una sucesión de números inconexos, todas las piezas terminan encajando dentro de una misma propuesta estética.

La sensación desde la mesa es la de estar observando una producción concebida hasta el último detalle. Los movimientos colectivos, las entradas y salidas de escena y la interacción con el espacio transmiten la impresión de una maquinaria perfectamente sincronizada.

Imagen del espectáculo 'NOMAD' de la Sala Scala / LUNA MOYA - AH
Imagen del espectáculo 'NOMAD' de la Sala Scala / LUNA MOYA - AH

Voces que emocionan

Si la danza aporta movimiento, las voces aportan alma.

Las interpretaciones de Paula Ojeda, Marieme, Álvaro Herrera se convierten en algunos de los momentos más memorables de la noche. Los tres artistas sostienen buena parte de la carga emocional del espectáculo y consiguen algo que no siempre resulta sencillo en formatos tan visuales: que el público deje de mirar durante unos segundos para simplemente escuchar.

Sus intervenciones aparecen repartidas a lo largo de la función y sirven como hilo conductor entre las distintas etapas del viaje. Hay potencia cuando la escena lo exige, pero también sensibilidad en los momentos más íntimos.

La calidad vocal del trío es incuestionable y aporta una dimensión adicional a una producción que ya destaca por su despliegue visual.

Desafiando la gravedad

Entre las secuencias más impactantes aparecen los números acrobáticos.

Suspendidos a varios metros sobre el escenario, los artistas ejecutan movimientos imposibles que provocan silencios de expectación seguidos de aplausos espontáneos. No se trata únicamente de exhibiciones de fuerza o flexibilidad. Las acrobacias están integradas dentro del relato visual y funcionan como una extensión natural de la historia que se está contando.

En varios momentos, las miradas del público se elevan al techo siguiendo a los acróbatas mientras desafían la gravedad con una aparente facilidad que solo es posible tras incontables horas de entrenamiento.

Son algunas de las imágenes que permanecen en la memoria una vez termina la función.

Cuando comer interrumpe el espectáculo

La gastronomía forma parte esencial de la propuesta. Al fin y al cabo, Sala Scala sigue siendo un dinner show. Pero ocurre algo curioso durante la velada.

Los parones destinados a servir los platos llegan a sentirse demasiado largos.

No porque la comida no esté a la altura. Todo lo contrario. La propuesta gastronómica acompaña el viaje por continentes con una primera parada en Europa a través de un tortello fresco relleno de ricota, tomate seco y albahaca; una escala africana protagonizada por un pincho masái especiado con cous cous de verduras; y un cierre americano con el postre Universo Tropical, creación del maestro pastelero Yeray Reyes.

El problema, si puede llamarse así, es que el espectáculo consigue atrapar tanto al espectador que cualquier interrupción parece romper el ritmo. Hay una sensación constante de querer que la siguiente escena llegue cuanto antes.

Es una paradoja poco habitual en este tipo de formatos: la comida, que debería ser una de las protagonistas, termina compartiendo protagonismo con una producción escénica que consigue mantener la atención durante prácticamente toda la noche.

El reto de suceder a ORIGEN

Detrás de NOMAD trabajan 140 profesionales entre artistas, técnicos, personal de producción, cocina y sala. La cifra ayuda a entender la magnitud de una propuesta que busca consolidar a Sala Scala como uno de los grandes referentes del entretenimiento inmersivo en España.

Suceder a ORIGEN no era una tarea sencilla. Sin embargo, NOMAD encuentra su propia personalidad sin renunciar a la esencia que convirtió a su predecesor en un fenómeno.

Más que una continuación, parece una evolución. Un espectáculo que mira más allá de las fronteras del Archipiélago para regresar finalmente a ellas y recordar que Canarias siempre ha sido un punto de encuentro entre culturas.

Tres horas después, cuando las luces vuelven a encenderse y el viaje termina, queda la sensación de haber asistido a algo más que una cena o un espectáculo. A una experiencia que, durante una noche, consigue que el tiempo pase más rápido sobre el escenario que en la propia mesa.