El 14 de marzo se cumplirá un año desde que la cantante palmera Valeria Castro publicó su último disco, el cuerpo después de todo. La minúscula en el título es intencionada: todo en el álbum aboga por un intimismo y minimalismo muy marcados. Sin embargo, la gira que ya lleva un año recorriendo decenas de ciudades sí que es mayúscula, tanto que la artista afronta el próximo 21 de marzo la segunda de las cuatro grandes citas de este tour, que tendrá lugar en Pabellón Santiago Martín, en San Cristóbal de La Laguna.
El primero de estos conciertos de gran formato no le fue nada mal a Castro, que colgó el cartel de lleno absoluto en el Madrid Arena el pasado mes de febrero. “Ha sido muy bonito ver cómo la gente ha abrazado estas canciones que para mí tanto han significado”, comenta a Atlántico Hoy sobre este año de gira, que también la ha llevado a actuar en Dublín, Londres, París o Ámsterdam.
Grandes escenarios
Ahora la intención es repetir el éxito de Madrid en el Pabellón Santiago Martín, antes de iniciar la gira latinoamericana. La cantante asegura que en este concierto “va a haber alguna sorpresita”, aunque guarda el secreto con celo y evita dar pistas: “Va a ser un concierto muy especial para mí”.
Aunque el formato sea más multitudinario, el intimismo de sus conciertos se mantiene a través de la conexión que la palmera intenta conservar con el público. La cantante explica que cada persona que acude a sus conciertos tiene importancia porque “te está regalando ese tiempo a ti”, y asegura que desde el escenario es capaz de sentir el agradecimiento de la gente, por lo que “intento que eso se refleje en cada escenario”.

La conexión con el público
“Más en estos escenarios grandes”, añade, al explicar su intención de contar la historia detrás del disco con la misma profundidad y emoción, independientemente del tamaño del recinto: “Saber que sigue siendo igual de importante cuando vas a un sitio con 100 personas que cuando estás ante 4.000”.
A lo largo de la gira, la cantante ha incluido varias fechas en Canarias en distintos momentos, mostrando su voluntad de no perder la costumbre de volver. “Siempre me he sentido muy arropada en las islas. No sé si es por el sentido de pertenencia que yo traigo y que luego el público acentúa, pero siempre es muy bonito volver a casa”, destaca.
Parar para seguir
La gira tuvo un bache importante cuando la cantante anunció una baja laboral justo después de una actuación en el programa Operación Triunfo. Fueron dos meses de recuperación en plena gira, aunque el trabajo por mantenerse en pie ante cientos de personas continúa. De hecho, explica que es “eterno y precioso a la vez”.
“Lo que también quise reivindicar en esa época es que está bien parar y luego volver a seguir”, explica sobre la posibilidad de que un trabajador que no puede desempeñar su empleo pueda solicitar una baja laboral. Desde su punto de vista, en su caso no fue un “privilegio” propio de los cantantes, sino una herramienta que está ahí. “Ahora me siento mucho mejor, esto me da la vida entera y tengo la emoción a flor de piel cada vez que mis pies tocan el escenario”, comenta.
Canciones compartidas
La artista destaca que una de las mejores experiencias de subirse al escenario es comprobar cómo el público se ha encontrado con sus canciones, que narran sus vivencias y conectan con emociones como la soledad, muy presente en este disco. “De repente lo compartes y se convierte en algo colectivo, que no nos compete solo a unos y a otros, sino que todos pasamos por ello”.
El 21 de marzo la cantante volverá a los escenarios canarios con este gran concierto en Tenerife. En julio llevará el mismo formato a Las Palmas de Gran Canaria, aunque antes realizará una gira por Latinoamérica, el lugar donde el disco comenzó a tomar forma y donde Castro admite que siempre se ha sentido como en casa, especialmente en Ciudad de México.
