El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha restado dramatismo este miércoles al concurso desierto de las obras de ampliación del Estadio de Gran Canaria. En declaraciones a los periodistas, ha afirmado que lo ocurrido "forma parte del proceso administrativo", que sucede "con frecuencia" en las licitaciones de obra pública y que hay plazo suficiente para terminar la reforma a tiempo de acoger el Mundial de fútbol de 2030.
Morales ha asegurado que no está sorprendido por el desenlace de la licitación, a la que ninguna empresa presentó oferta pese a su presupuesto de 174 millones de euros, y ha recordado que aún se dispone de casi cuatro años para ejecutar la obra, que debe estar culminada en julio de 2029 según las exigencias de la FIFA.
Negociación con las empresas
El presidente insular ha detallado el camino a seguir: el siguiente paso, como prevé la ley, es abrir una negociación con las empresas interesadas para una adjudicación directa de la obra y, si esa vía no prosperara, "habría que reordenar el proyecto".
Morales ha anunciado además que el próximo lunes se reunirá con el Instituto Insular de Deportes, promotor formal de la reforma, para analizar la situación y definir los pasos inmediatos.
La vía apuntada por el presidente, el procedimiento negociado tras un concurso desierto, tiene sin embargo un límite legal que ya señaló el PP: la Ley de Contratos del Sector Público solo la permite si no se modifican sustancialmente las condiciones iniciales del contrato, sin que pueda incrementarse el presupuesto base de licitación. Un corsé relevante cuando la patronal sostiene, precisamente, que el problema de fondo es que los precios se quedaron cortos.
"Opiniones de parte interesada"
Preguntado por las objeciones de las constructoras —plazo de ejecución insuficiente y precios por debajo del mercado, con desfases de hasta el 40% en materiales como la lona, las estructuras metálicas o el hormigón, según cifró la Asociación de Empresarios Constructores y Promotores de Las Palmas—, Morales ha evitado entrar en ese debate.
"Son opiniones de parte interesada, que hacen llegar de parte interesada, y no es lo que debe animar a una administración pública a resolver los procedimientos administrativos en la gestión de una obra de estas características", ha zanjado el presidente, quien ha puntualizado que los precios de la licitación "no son los que nos puedan parecer a nosotros", sino los fijados en el marco legal para las administraciones públicas.
Como aval de su optimismo, Morales ha recurrido a un precedente reciente: la obra de transformación del antiguo psiquiátrico de Tafira en centro sociosanitario. Según ha recordado, en aquel proyecto las empresas plantearon las mismas objeciones sobre plazos y precios y, sin embargo, los trabajos han comenzado "normalmente".
El presidente ha insistido en que la corporación insular actuará "como establece la ley", en unas declaraciones realizadas tras la rueda de prensa de presentación del 31 Festival Internacional de Folclore Villa de Ingenio.
Un mensaje de calma
Las palabras de Morales llegan un día después de que el concurso quedara oficialmente desierto y en plena ofensiva de la oposición: el PP insular calificó el resultado de "durísimo revés" que pone "en serio peligro" la celebración del Mundial en la isla y exigió al gobierno de NC y PSOE una nueva hoja de ruta. La patronal, por su parte, definió las condiciones del pliego como una "bomba de relojería", aunque confió en que la obra llegue a tiempo si el Cabildo la ajusta a los costes reales de mercado.
La reforma, el proyecto La Nube diseñado por L35 Architects, debe elevar el aforo del recinto de Siete Palmas desde los 32.418 espectadores actuales hasta los 44.484 para que Gran Canaria ejerza como una de las once sedes españolas del Mundial que organizarán España, Marruecos y Portugal.