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Willy Villar, ‘Che’ García y Eulis Báez, este jueves, en la Sala Club del Arena. / CBGRANCANARIA.NET

Todos los noes al Granca, 'Che' García y la fragilidad de Willy Villar

La secuencia de rechazos al banquillo claretiano expone una pérdida de atractivo y desplaza el foco del poder lejos de la dirección deportiva

El cambio de entrenador en el CB Gran Canaria no es, en realidad, una historia sobre un relevo. Es una historia sobre un recorrido. Sobre todo lo que el club tuvo que atravesar antes de llegar a Néstor Che García. 

En ese trayecto lo que queda al descubierto no es solo la urgencia deportiva de un equipo en caída libre. Es algo más profundo: una cadena de decisiones fallidas, de intentos que no prosperan y de equilibrios internos que empiezan a romperse.

Porque el Granca no eligió a Che García como primera respuesta. Llegó a él cuando las anteriores ya no eran posibles. Y en el fútbol o el baloncesto profesional, el orden de las decisiones no es un matiz: es el mensaje.

Mumbrú

Una de las puertas en la que tocó el Granca fue la de Álex Mumbrú, una opción de impacto inmediato, de jerarquía y de relato. Un técnico campeón del mundo, con bagaje suficiente como para sostener un vestuario en crisis.

El presidente ejecutivo del Granca, Sitapha Savané —a la derecha—, dialoga con Kassius Robertson. / ÁNGEL MEDINA G.-EFE

Pero esa puerta no se abrió. Las versiones divergen —bloqueo de la federación alemana o negativa directa del entrenador—, pero el desenlace es único: el Granca no logró convencer. Y ese es el dato que pesa.

Tabellini

Después apareció Francesco Tabellini, un perfil distinto, más ligado a una idea de juego concreta, a un modelo reconocible. Tampoco prosperó. 

El técnico italiano no vio encaje entre su baloncesto y la plantilla amarilla y, además, prefirió no cerrar esa vía mientras aguardaba una posible oportunidad mayor en el mercado europeo. Otra negativa. Otra señal.

Redondo

La tercera vía fue la más reveladora. Paco Redondo llegó a estar dentro. Con el respaldo de Chus Mateo y una trayectoria consolidada en la élite, el técnico ayudante de la selección española dio el sí. Pero después reculó.

'Che' García, a su llegada a Gran Canaria. / CBGRANCANARIA.NET

Y ahí es donde la historia deja de ser una sucesión de intentos —sobre la mesa estuvieron otros nombres, como el de Carles Marco; ahí nunca se contempló la opción de Víctor García— para convertirse en un diagnóstico. Cuando incluso el candidato que acepta termina retirándose, el problema ya no es el mercado. Es el contexto.

Mala dinámica

Ese contexto es el de un equipo con ocho derrotas consecutivas, al borde del abismo clasificatorio y con una plantilla que no ha respondido a las expectativas.

Pero también es el de un proyecto que, en este momento, no transmite estabilidad ni claridad suficiente como para seducir sin reservas. Y en el deporte de alto nivel, la percepción es casi tan importante como la realidad.

Savané y el 'Che'

Así, el Granca llega a Néstor Che García, un entrenador con experiencia internacional y recorrido en selecciones, pero cuya aparición en el proceso no responde al patrón habitual de una dirección deportiva que define y ejecuta su plan.

La plantilla del Granca, durante el primer entrenamiento de 'Che' García al mando. / CBGRANCANARIA.NET

Su nombre entra en la conversación por iniciativa de Sitapha Savané, presidente del club, que había coincidido con él en su etapa como comentaristas Movistar+.

A partir de ahí, el perfil se valida internamente con el respaldo de figuras como Eulis Báez y Nico Brussino, dos voces con ascendencia dentro del ecosistema claretiano.

En el alambre

Ese detalle, aparentemente secundario, es el que convierte este episodio en algo más que un cambio de entrenador. Porque desplaza el eje de la decisión. Y cuando el eje se desplaza, alguien pierde centralidad.

Ese alguien es Willy Villar.

Mario Fernández

El director deportivo del Granca no solo queda señalado por el resultado de la temporada —la más decepcionante de los últimos años—, sino por el propio proceso que desemboca en la elección de Che García. El nombre definitivo no nace de su iniciativa. En términos de poder interno, el mensaje es difícil de matizar.

Albicy saluda a 'Che' García. / CBGRANCANARIA.NET

No es, además, un episodio aislado. La relación entre Villar y Savané nunca ha sido plenamente armónica. Ya en la pasada primavera se exploró la posibilidad de reconfigurar la dirección deportiva con la entrada de Mario Fernández.

Aquello no cristalizó, pero dejó una huella. Y ahora, en medio de una crisis deportiva, esa grieta vuelve a hacerse visible. La llegada de Che García no la abre, pero sí la ilumina.

Doble lectura

En el deporte profesional, los entrenadores suelen ser el primer fusible que se quema. Pero no siempre son el único. Lakovic cae por una dinámica insostenible, pero la forma en la que el club gestiona su sustitución amplía el foco. 

Los noes previos al sí final no son una anécdota de mercado: son un síntoma. Indican que el banquillo del Granca, hoy, no es una plaza de adhesión inmediata. Y sugieren que la estructura que debía pilotar la solución no ha logrado imponer su hoja de ruta.

Por eso, la llegada de Che García tiene una doble lectura. La evidente es deportiva: es la apuesta para evitar el descenso y rescatar la temporada. La menos visible, pero más trascendente, es estructural: consolida la idea de que, en este momento, las decisiones clave no pasan exclusivamente por la dirección deportiva.

Ejecutivo señalado

Y en ese desplazamiento de poder, en esa secuencia de intentos fallidos y soluciones sobrevenidas, Willy Villar queda expuesto como nunca antes. No por un gesto, sino por una suma de hechos. No por un error concreto, sino por un proceso que, visto en conjunto, cuestiona su capacidad para liderar el proyecto en uno de los momentos más críticos del club.

Abrazo entre Eulis Báez y 'Che' García. / CBGRANCANARIA.NET

El Granca, en apariencia, ha encontrado entrenador. Pero en el fondo ha contado algo más importante: quién decide, quién no y quién, hoy, está más cerca de perder que de ganar dentro del propio club.