El CB Gran Canaria atraviesa un momento de tensión financiera que ya ha tenido una consecuencia directa en su funcionamiento interno: el retraso en el abono de las nóminas a técnicos y jugadores. La situación está provocada por el impago de varios ingresos clave, principalmente vinculados a patrocinadores y organismos, que mantienen al club claretiano con cerca de 700.000 euros pendientes de cobro, según ha podido confirmar Atlántico Hoy.
El principal foco del problema se sitúa en el patrocinador principal, Dreamland, gestionado por el Grupo Newport, que mantiene una deuda superior a los 300.000 euros correspondiente a mensualidades vencidas de las temporadas 2024/2025 y 2025/2026. Se trata de un contrato que fija para el presente curso un patrocinio de 500.000 euros, distribuido en diez pagos mensuales, con plazos claros que, pese a haber sido cumplidos por el club en la emisión de facturas, no se han traducido en ingresos efectivos.
A esta situación se suman otros retrasos relevantes que agravan la presión sobre la tesorería. Tanto el club como su propietario, el Cabildo, aseguran que el Gobierno de Canarias mantiene pendientes más de 225.000 euros, mientras que la ACB adeuda alrededor de 100.000 euros en concepto de derechos televisivos. Este conjunto de impagos ha obligado al consejo de administración del Granca a priorizar pagos esenciales, recurrir a líneas de financiación y asumir retrasos puntuales en obligaciones salariales, pese a que la actividad deportiva del primer equipo se desarrolla con normalidad.
Inyección del Cabildo
En este contexto, el Cabildo de Gran Canaria, propietario de la entidad, ingresará de forma inmediata 500.000 euros correspondientes a la modificación de crédito solicitada por el club en noviembre, una operación que será tramitada por la vía de urgencia y que permitirá aliviar de manera parcial la situación de liquidez en los próximos meses. La aportación institucional se considera clave para garantizar la estabilidad operativa del club mientras se resuelven los cobros pendientes.

La delicada coyuntura financiera no es nueva. El Granca cerró la temporada 2024/2025 con un déficit cercano a los 200.000 euros y presenta un fondo de maniobra negativo superior a los 750.000 euros, lo que limita su capacidad para afrontar compromisos a corto plazo sin apoyo externo. El propio club ha reconocido en documentación oficial que la incertidumbre en el cumplimiento de los patrocinios constituye uno de los principales factores de riesgo de su planificación económica.
¿Fuera de la Copa?
Pese a los requerimientos fehacientes realizados al patrocinador, incluido un burofax al que aludió públicamente el consejero insular de Deportes en diciembre, Newport no ha regularizado la deuda. Ante este escenario, el consejo del CB Gran Canaria da por agotadas las vías ordinarias de negociación y estudia acciones legales, mientras continúa apoyándose en su propietario institucional para garantizar la continuidad del proyecto.
El club compite a la baja en la pista —la clasificación para la fase final de la Copa del Rey aparece en el horizonte como una quimera—, pero en los despachos el margen es cada vez más estrecho. La dependencia de ingresos que no llegan en plazo vuelve a poner en evidencia la fragilidad estructural de un modelo económico que, una vez más, necesita del respaldo público para sostener su equilibrio.
