Wembanyama, el alien que aterrizó en Gran Canaria antes de conquistar la NBA. En la imagen, en el Centro Insular, en el duelo entre el Barça y el Canarias. / ACBPHOTO
Wembanyama, el alien que aterrizó en Gran Canaria antes de conquistar la NBA. En la imagen, en el Centro Insular, en el duelo entre el Barça y el Canarias. / ACBPHOTO

Wembanyama, el alien que aterrizó en Gran Canaria antes de conquistar la NBA

El jugador francés lidera el regreso de los Spurs a las Finales de la NBA ocho años después de asombrar en la MiniCopa de 2018 disputada en el Centro Insular de Deportes

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Martín Alonso

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La noche de este sábado Nike decidió celebrar que Victor Wembanyama había alcanzado sus primeras Finales de la NBA con una escena sacada de una película de ciencia ficción. Una torre iluminada en San Antonio. Un rayo verde atravesando el cielo de Texas. Luces suspendidas sobre la ciudad. Un ambiente de invasión extraterrestre cuidadosamente diseñado para presentar al nuevo dueño del futuro.

No hacía falta explicar demasiado. El mensaje era evidente: el alien ya había llegado.

Centro Insular

La campaña publicitaria de la multinacional estadounidense abrazaba definitivamente una idea que lleva años acompañando al francés. Porque Wembanyama no parece un jugador normal. Nunca lo pareció. Con apenas 22 años, 2,24 metros de altura y una mezcla imposible de coordinación, manejo de balón, lectura de juego y capacidad defensiva, el líder de los San Antonio Spurs ya se ha convertido en una amenaza real para dominar la NBA durante la próxima década.

Y mientras la franquicia de la ciudad texana —fundada hace siglos en un territorio levantado por varias familias canarias— vuelve a unas Finales de la NBA tras destronar este fin de semana a los vigentes campeones, los Oklahoma City Thunder, en Gran Canaria todavía hay quien recuerda que el supuesto extraterrestre ya había aterrizado hace ocho años en el viejo Centro Insular de Deportes.

Entonces no era una superestrella. Era apenas un niño larguísimo, desgarbado, extraño. Un adolescente que parecía demasiado frágil para soportar su propio cuerpo.

Jugador distinto

La primera impresión resultaba casi desconcertante. Caminaba encorvado, con brazos interminables, manos gigantes y una delgadez extrema que provocaba la sensación de que podía romperse en cualquier acción. Más que un futuro dominador de la NBA, aquel chico francés recordaba físicamente a la Pantera Rosa.

Pero bastaban unos minutos para entender que había algo distinto.

Victor Wembanyama, durante un partido con los Spurs de San Antonio. / EFE
Victor Wembanyama, durante un partido con los Spurs de San Antonio. / EFE

Porque Wembanyama no jugaba como un pívot. No quería vivir únicamente cerca del aro. Pedía el balón constantemente, lo botaba, subía la pelota como un base y atacaba desde el perímetro mirando de frente a defensores mucho más pequeños. Aquello, en 2018, adelantaba algo de lo que estaba por venir: no era un jugador de formación más; era un unicornio.

Invitado temporal

Gran Canaria fue uno de los primeros lugares de España donde se vio en directo el embrión del jugador que ahora amenaza con cambiar el baloncesto moderno.

Fue durante la MiniCopa Endesa de 2018, disputada en el Centro Insular de Deportes. El Barça lo había incorporado como invitado temporal procedente del Nanterre 92 francés para reforzar su plantilla en un campeonato que reunía a algunos de los mayores talentos jóvenes de Europa.

Wembanyama tenía entonces apenas 14 años y ya medía alrededor de 2,10 metros.

Fichaje frustrado

El torneo terminó coronando al Real Madrid, que derrotó al CB Canarias en la final. El MVP fue Juan Núñez, el base que lideró a aquel equipo madridista y que hoy, de manera curiosa, milita en el Barça.

Mientras tanto, el conjunto azulgrana concluyó en tercera posición. Y aunque el club catalán intentó retener al joven francés dentro de su estructura, la madre de Wembanyama optó por mantener su desarrollo en Francia. Primero en el Nanterre, después en el ASVEL y más tarde en el Metropolitans 92, antes de convertirse en el número uno del Draft de 2023 para unos Spurs que llevaban años esperando a un nuevo jugador generacional.

Ahora, ocho años después de aquella MiniCopa en Gran Canaria, la dimensión del recuerdo adquiere otra magnitud.

Final ante los Knicks

Porque aquel adolescente huesudo que parecía caminar demasiado rápido para su propio cuerpo ha terminado llevando a San Antonio de vuelta a las Finales de la NBA —frente al mismo rival, los Knicks de Nueva York, ante el que ganaron en 1999 su primer anillo de campeones—. Y lo ha hecho además recuperando una narrativa muy reconocible en la historia de los Spurs: talento joven, paciencia, estructura y un líder destinado a marcar época.

La diferencia es que esta vez el jugador franquicia no parece salido de ninguna escuela clásica de baloncesto. Parece llegado de otro planeta.