Encontrar casa en Canarias es hoy más difícil que nunca. No es una percepción ni una sensación generalizada: los datos lo confirman. El mercado de la vivienda usada en el Archipiélago atraviesa uno de sus momentos más tensionados, con subidas de precio que no solo consolidan una tendencia alcista, sino que sitúan al territorio en máximos históricos desde que existen registros comparables.
El encarecimiento afecta tanto a compradores como a inquilinos indirectamente y vuelve a colocar el debate sobre el acceso a la vivienda en el centro de la conversación social y política en las islas.
Subida récord en el Archipiélago
Según el último índice publicado por Idealista, el precio de la vivienda usada en Canarias ha aumentado un 10,7% interanual, situando el coste medio en 3.150 euros por metro cuadrado. Se trata, además, de una subida del 2,1% en solo tres meses, lo que confirma una aceleración clara del mercado.
Este dato no solo refleja un incremento sostenido, sino que marca el precio más alto jamás registrado en el Archipiélago, un umbral que hasta ahora parecía reservado a otros mercados peninsulares tradicionalmente más caros.
Dos provincias, misma presión
El encarecimiento ha sido generalizado en ambas provincias canarias, aunque con matices relevantes. En la provincia de Las Palmas, el precio medio ha subido un 9%, hasta alcanzar los 2.888 euros por metro cuadrado. Por su parte, Santa Cruz de Tenerife ha experimentado un incremento aún mayor, del 10,9%, situando el metro cuadrado en 3.327 euros.
Ambas provincias alcanzan así sus récords históricos, consolidando a Canarias como uno de los mercados más dinámicos —y tensionados— del país.
Municipios con subidas desorbitadas
El aumento no ha sido homogéneo. Algunos municipios han registrado incrementos muy por encima de la media, lo que evidencia desequilibrios territoriales cada vez más marcados.
En la provincia de Las Palmas, destacan especialmente: Haría, con una subida del 52,7%; San Bartolomé, con un 47,3%; Valsequillo, con un 21%. En el extremo opuesto, Las Palmas de Gran Canaria apenas sube un 0,9%, mientras que Tías registra un incremento del 1,2%, lo que refleja una cierta estabilización en zonas ya muy tensionadas.

Dónde es más caro y dónde aún no
Tras estas subidas, el precio medio en Las Palmas de Gran Canaria se sitúa en 2.504 euros por metro cuadrado. Sin embargo, el municipio más exclusivo de la provincia sigue siendo San Bartolomé de Tirajana, donde el metro cuadrado alcanza los 4.663 euros.
En el lado opuesto, Gáldar se mantiene como el mercado más asequible de la provincia, con 1.290 euros por metro cuadrado.
Tenerife también se encarece
En la provincia de Santa Cruz de Tenerife, los mayores incrementos se concentran en: Los Realejos, con una subida del 30% y Tacoronte, con un 29,7%. El único municipio que registra un descenso es Santa Úrsula, con una bajada del 2,5%, una excepción dentro de un contexto claramente alcista.
En Santa Cruz de Tenerife, el precio ha subido un 20,2%, hasta situarse en 2.577 euros por metro cuadrado. El mercado más caro de la provincia es Adeje, con 4.482 euros, seguido de Guía de Isora, con 4.059 euros. El más económico sigue siendo Icod de los Vinos, con 1.484 euros.
Un contexto nacional al alza
El fenómeno no es exclusivo del Archipiélago. En el conjunto de España, la vivienda usada ha subido un 16,2% interanual, alcanzando los 2.639 euros por metro cuadrado, el mayor incremento desde el estallido de la burbuja inmobiliaria. Solo en el último trimestre, los precios crecieron un 4,8%.
Pero en Canarias, por su condición insular, presión turística y limitada disponibilidad de suelo, el problema se vive con mayor intensidad.
Un escenario cada vez más complejo
Con precios en máximos históricos, subidas aceleradas y una oferta claramente insuficiente, el acceso a la vivienda se consolida como uno de los grandes retos sociales de Canarias. Comprar ya no es solo una cuestión de ahorro, sino de oportunidad territorial, mientras que alquilar se vuelve cada vez más complicado.
El mercado sigue tensionado y, a corto plazo, no hay señales claras de alivio. Para muchas familias canarias, el sueño de acceder a una vivienda propia se aleja, mientras el debate sobre el modelo residencial del Archipiélago se vuelve, cada día, más urgente.