Restaurantes que se ven obligados a cerrar los fines de semana y hoteles con plantas bloqueadas son los efectos de una "tormenta perfecta" marcada por la falta de vivienda y transporte, que impide al sector turístico de Fuerteventura y Lanzarote encontrar personal para cubrir las plazas vacantes.
Este problema no es nuevo. Hace ya un año las grandes hoteleras, como Riu o Meliá, ofrecieron alojamiento para atraer empleados; sin embargo, a día de hoy, esta situación sigue golpeando al sector, como aseguran Mario de la Cruz, gerente de Asofuer, y Susana Pérez, presidenta de Asolan.
Puestos sin cubrir
Tanto en Fuerteventura como en Lanzarote, el diagnóstico es parecido. El encarecimiento del alquiler, la escasez de oferta residencial y las dificultades de movilidad están frenando la llegada y la permanencia de trabajadores.
Desde las patronales, señalan que las plazas que más está costando cubrir se concentran en cocina y servicios en sala, además de camareras de piso y mandos intermedios.
Aunque este panorama no solo afecta al turismo, sino al conjunto de sectores económicos y también a servicios públicos, como la sanidad, la educación o las fuerzas de seguridad, según apunta Pérez.
Falta de viviendas
Y es que la crisis de la vivienda está repercutiendo en toda la sociedad. En el caso de Fuerteventura, De la Cruz señala que "la tensión residencial ya es generalizada y no se limita solo a las principales zonas turísticas, sino que se extiende también a municipios como Puerto del Rosario".
Un panorama que De la Cruz acusa a factores como la lentitud adiministrativa para tramitar licencias de construcción, ya que, según indica, puede tardar más de un año. A ello se suma la falta de un plan continuo y permanente de nueva vivienda, suelo disponible y una mayor colaboración público-privada para impulsar promociones residenciales, añade Pérez.
Sin transporte eficiente
A jucio de ambos, las islas han experimentado un fuerte crecimiento poblacional sin que ese aumento haya ido acompañado de nuevas viviendas, mejores servicios ni una red de transporte suficientemente adaptada.
"Muchas personas no pueden acceder a determinados puestos por las dificultades para desplazarse a núcleos turísticos como Corralejo o Jandía, especialmente si solo encuentran vivienda en otros municipios", cuenta el gerente de la patronal majorera, que explica que tanto empresarios como trabajadores se han quejado de no poder llegar a tiempo a sus puestos por problemas en el transporte.
En Lanzarote, Pérez afirma que ante la imposibilidad de asumir alquileres en Arrecife o en las principales zonas turísticas, muchas personas se han desplazado a pueblos del interior o a localidades más pequeñas, lo que exige reforzar las frecuencias y conexiones del transporte público.
Sin cualificación
Otro de los ingredientes de este cóctel es la falta de cualificación por parte de los aspirantes, especialmente en puestos de responsabilidad y mandos intermedios, lo que complica aún más la cobertura de necesidades en los establecimientos turísticos, añade la presidenta de Asolan.
El gerente de Asofuer reconoce que el perfil medio del solicitante está hoy menos formado que hace unos años. No obstante, matiza que ese ya no está siendo uno de los principales problemas, pues los propios hoteles, en muchos casos, están optando por impartir formación interna a quienes muestran disposición para trabajar.
Necesidad de soluciones
Después de un año, el sector turístico sigue viviendo las consecuencias de las faltas de condiciones adecuadas para atraer al personal hasta el punto de que algunos restaurantes han tenido que cerrar determinados días o prescindir de turnos por no contar con plantillas suficientes, mientras que algunos hoteles han dejado de comercializar parte de sus habitaciones para poder mantener la calidad del servicio, cuenta De la Cruz.
Aunque algunas empresas han optado por bloquear unidades alojativas en los propios hoteles para destinarlas a trabajadores y otras están comprando viviendas residenciales para facilitar alojamiento a sus plantillas, el gerente de Asofuer advierte de que esta no es una solución de fondo. Para las patronales, el foco se pone sobre la necesidad de soluciones estructurales en materia residencial y laboral.
