Loading...
Viviendas vacacionales en Canarias / ATLÁNTICO HOY

Paradoja de la vivienda en Canarias: ¿a dónde se han ido los pisos turísticos eliminados?

Mientras cae la vivienda vacacional, el alquiler de larga duración no gana oferta en un mercado cada vez más tensionado, según Idealista

El problema de la vivienda tiene tantas aristas como piedras que entorpecen a su acceso. Y uno de esos obstáculos parece –– y es –– la vivienda vacacional. ¿Qué pasa si se eliminan del mapa todos esos puntos de carteles rojos en la fachada y esas viviendas salen del mercado turístico? La idea es que acabaran como pisos de alquiler permanente. Sin embargo, los datos dibujan justo lo contrario. 

Según Idealista –– a partir de sus datos como portal inmobiliario ––, aunque más de 84.000 viviendas no lograron el Registro Único obligatorio para operar en el mercado de corta duración a nivel nacional, esta salida no se ha traducido en más pisos para residencia habitual, pues la oferta de alquiler permanente se redujo en 25.836 viviendas durante ese mismo periodo.

Canarias, de las más afectadas

En el caso canario, el panorama es especialmente visible. Canarias fue la tercera comunidad autónoma con más solicitudes revocadas del registro, con 13.441 expedientes rechazados, solo por detrás de Andalucía y la Comunidad Valenciana. Pero ese recorte no se ha convertido en más viviendas para quienes buscan un alquiler estable.

Más bien ha ocurrido lo contrario. Mientras el alquiler permanente seguía sin ganar terreno, la oferta de alquiler de temporada creció en Canarias en 2.334 viviendas. Es decir, una parte de esos inmuebles, que no ha podido continuar operando como viviendas vacacionales, parece haber buscado refugio en fórmulas más flexibles, por así decirlo, antes que pasar al mercado residencial tradicional.

Las opciones de los propietarios 

Ahí se plantea precisamente la paradoja, o quizás no tan paradoja. La eliminación o revocación de viviendas turísticas no ha provocado el esperado trasvase hacia el alquiler de larga duración. Al contrario, como señala el portal inmobiliario, todo apunta a que muchos propietarios han optado por otras salidas: vender, dejar la vivienda vacía o moverla al alquiler temporal.

Y no es un fenómeno menor. De hecho, la oferta de alquiler de temporada en España aumentó en 58.184 viviendas en 2025, una cifra que refuerza la idea de que el mercado se está desplazando hacia modelos menos regulados o menos condicionados que el alquiler turístico clásico, pero también alejados del alquiler permanente al que tanto temen los propietarios. 

Cartel de Vivienda Vacacional. /Imagen de la Red

El alquiler temporal

El alquiler temporal también está obligado a contar con el código de registro, pero se mueve en un marco con menos restricciones que la vivienda vacacional. Por ejemplo, no siempre exige las mismas condiciones vinculadas a licencia turística o a las limitaciones que pueden imponer las comunidades de propietarios.

Eso ayuda a explicar por qué muchos inmuebles no han terminado en el mercado residencial. Para numerosos propietarios sigue siendo más atractivo mantener flexibilidad, rentabilidad o capacidad de rotación, aunque eso no contribuya a resolver el problema habitacional de fondo en las islas.

Menos vivienda vacacional

A esto se suma otro dato relevante. Según la Estadística Experimental de Vivienda Vacacional del ISTAC, en marzo de 2026 había en Canarias 43.381 viviendas vacacionales disponibles, lo que supone una caída del 10% respecto al año anterior. Y conlleva, a su vez, el descenso de las plazas de alojamiento, con un retroceso del 12%, hasta las 178.037.

Pero esa bajada no significa que el negocio haya perdido fuerza. Al contrario: 40.857 viviendas recibieron alguna reserva en marzo, lo que representa el 94,2% del total disponible en las plataformas digitales analizadas. Es decir, aunque haya menos oferta, la vivienda vacacional sigue teniendo una ocupación elevada y mantiene un peso muy importante en el mercado canario.

Por islas

La distribución territorial también da pistas sobre la dimensión del fenómeno. Tenerife concentra el 41% de las viviendas vacacionales del archipiélago, mientras que Gran Canaria reúne el 22%. Por detrás aparecen Lanzarote, con el 16%, y Fuerteventura, con el 14%, según el Istac.

En un territorio tensionado por la presión turística, la escasez de oferta y la subida de precios, estos datos confirman que el problema no se resuelve solo retirando pisos del circuito vacacional. La cuestión de fondo es qué uso terminan teniendo después esas viviendas.

Un cartel de alquiler de una vivienda en Canarias / EFE

Registro único y revocaciones

El pasado 1 de julio entró en vigor el registro único de alquileres de corta duración, que obliga a disponer de un código oficial para comercializar viviendas turísticas, temporales o alquiler por habitaciones en plataformas digitales. En sus primeros seis meses de aplicación, el Colegio de Registradores recibió más de 400.000 solicitudes, de las que cerca de 290.000 correspondían a viviendas turísticas.

De todas ellas, 84.000 fueron rechazadas. Entre los principales motivos figuran la falta de licencia turística, la ausencia de autorización de la comunidad de propietarios con la mayoría de tres quintos, que se trate de una vivienda protegida o defectos en la identificación del inmueble o de la titularidad.

El otro frente: los pisos vacíos

Con este escenario en el que la vivienda sigue siendo la mayor preocupación de la población, el Gobierno de Canarias ha decidido abrir otra vía de actuación para, de cierta manera, caminar a reducir la crisis habitacional. El Ejecutivo autonómico ha anunciado la puesta en marcha de la Bolsa Activa de Vivienda Asequible, una herramienta con la que pretende movilizar viviendas vacías o infrautilizadas hacia el alquiler asequible.

La medida puede contribuir a una idea sencilla: si las viviendas que salen del circuito turístico no pasan al alquiler permanente, habrá que buscar oferta allí donde hoy no se está utilizando. En un archipiélago donde cada vez cuesta más acceder a una vivienda, el reto no es solo limitar usos, sino conseguir que más pisos entren de verdad en el mercado residencial.

Una paradoja 

Lo que reflejan los datos es que la presión sobre la vivienda turística, por sí sola, no ha arreglado el problema del alquiler permanente. En Canarias, al menos por ahora, no se ha producido ese trasvase que muchos daban por hecho.

Al final, la paradoja sigue intacta: bajan las viviendas vacacionales, pero el alquiler estable no despega. Y mientras tanto, las personas que buscan acceder a una vivienda siguen encontrándose con el mismo muro: poca oferta, precios altos y un mercado que continúa girando lejos de las necesidades de los residentes.