El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas (APLP), que debería ser un órgano de gestión técnica para decidir los asuntos importantes del puerto, se ha vuelto un tablero de ajedrez con movimientos de alta tensión política.
Son, quizá, los tambores de la precampaña electoral, que parece adelantarse y cocinarse a fuego lento con cada reunión ejecutiva y cada declaración pública de los responsables institucionales implicados en la contienda.
El último enfrentamiento ocurrió en el Consejo de Administración del 26 de marzo entre la presidenta, Beatriz Calzada (CC), la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias (PSOE) y el presidente del Cabildo, Antonio Morales (NC), y fue por la designación de la nueva gerente de la Fundación Puertos de Las Palmas como representante de la APLP ante la Fundación Universitaria de Las Palmas (FULP).
¿La gota que colmó el vaso?
La llegada de Betsabé Morales, exjefa de gabinete de la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, a la gerencia de la Fundación se produjo hace un año y estuvo envuelta en polémica, pero ha sido ahora este nombramiento para representar al Puerto lo que ha motivado la reacción del Ayuntamiento y del Cabildo de Gran Canaria.
Fue Morales quien llevó el peso de la confrontación y reprochó a Calzada el "uso partidista" de un organismo que debería centrarse en la promoción comercial y social del puerto, no convertirse en un altavoz o trampolín político para llegar hasta ciertos sectores, perdiendo de esa manera el consenso y la neutralidad en la gestión de la infraestructura más importante de Canarias.
La designación de Betsabé Morales generó dudas legales entre los consejeros porque está contratada por la Fundación, pero los servicios jurídicos aclararon que la Fundación Puertos de Las Palmas pertenece a la Autoridad Portuaria y, por tanto, puede representarla frente a terceros.
Inventario de desencuentros
El pique, sin embargo, no es nuevo. El acercamiento de las elecciones autonómicas y municipales ha acentuado unas diferencias que se vienen gestando desde el inicio del mandato de Calzada.
El primer gran desencuentro público llegó con el proyecto Puerto-Ciudad: estaba consensuado con el Ayuntamiento una integración armoniosa que priorice el uso ciudadano y los espacios verdes, pero una cadena de malos entendidos entre Darias y Calzada dinamitó el acuerdo, optando la APLP por hacer un parque de manera unilateral a la entrada del recinto.
Luego le siguió la planta de gas, quizá el mayor punto de mayor fricción, pues Morales y Darias hicieron una campaña conjunta para oponerse frontalmente al proyecto, que finalmente fue rechazado por el Gobierno de Canarias por su impacto negativo sobre el aire de la ciudad.
Además de esos riesgos ambientales y de seguridad, Ayuntamiento y Cabildo cuestionaron la necesidad de la regasificadora frente a un modelo de transición energética que se encamina hacia las renovables.
Escenario electoral
Morales también ha sido especialmente duro con el acercamiento de Calzada al puerto de Dajla, en el Sáhara Occidental. El presidente del Cabildo considera que esta estrategia no solo contraviene la legalidad internacional y la solidaridad con el pueblo saharaui, sino que es contraria a los intereses isleños, pues se trata de un puerto en construcción que se convertirá en competidor directo de Las Palmas.
Con los partidos políticos mirando de reojo al calendario de 2027, el Puerto parece uno de los poderes que está llamado a conservarse o perderse, una infraestructura estratégica en la que se han alternado PP y PSOE durante los últimos años, al menos hasta la irrupción de CC este mandato.
El nuevo escenario político, con el cisma en Nueva Canarias y el nacimiento de Primero Canarias, promete fuertes marejadas, sobre todo tras la alianza de este último partido con CC.
Sin ir más lejos, en el Ayuntamiento de Las Palmas, el partido de Morales ha logrado que Primero Canarias pierda Guaguas Municipales como castigo por dejar NC.