Cumplir 58 años trabajando en la cocina o limpiando habitaciones de un hotel puede abrir caminos muy diferentes. En Baleares, la cadena hotelera MarSenses Hotels & Homes ha decidido reducir a 32 horas semanales la jornada de parte de sus trabajadores sénior sin que pierdan salario. En Canarias, mientras tanto, la patronal hotelera lleva años explorando otra fórmula para uno de los colectivos más castigados físicamente: facilitar que determinadas camareras de piso puedan dejar de trabajar antes de alcanzar la edad ordinaria de jubilación.
Detrás de ambas propuestas aparece el mismo problema, el de cómo afrontar los últimos años de la carrera profesional en puestos marcados por una elevada exigencia física. La solución, sin embargo, no genera el mismo consenso. Mientras MarSenses apuesta por mantener a estos trabajadores en activo con menos horas, CCOO Canarias defiende adaptar las condiciones laborales mucho antes de llegar a la jubilación y Ashotel ha centrado buena parte de su trabajo en mecanismos de prejubilación.
32 horas y el mismo salario
MarSenses comenzó a aplicar esta temporada la jornada de 32 horas semanales a trabajadores de cocina mayores de 58 años y con al menos tres años de antigüedad, manteniendo el 100% de su salario. La medida ya se había implantado previamente entre el personal sénior del departamento de pisos. No se trata, sin embargo, de una decisión aislada. La cadena llevaba varios años reduciendo progresivamente el tiempo de trabajo de su plantilla.
Lorena Coelho, directora de comunicación de la compañía consultada por Atlántico Hoy, explica que en 2024 MarSenses redujo la jornada general a 38,5 horas semanales manteniendo la remuneración correspondiente a 40 horas. Un año después volvió a rebajarla hasta las 37,5. La empresa asegura que la respuesta de las plantillas fue positiva y que también detectó una mejora en la satisfacción de los clientes. A partir de ahí decidió dar un paso más con los departamentos que considera sometidos a mayores niveles de estrés y exigencia física.
El sector debe volverse atractivo
La reducción de jornada tiene, no obstante, una consecuencia directa para la empresa y es que necesita más trabajadores para mantener la misma actividad. “Si yo estoy quitando horas de trabajo, tengo que meter a más personas para que hagan ese trabajo”, reconoce Coelho. MarSenses cuenta actualmente con una plantilla de alrededor de 550 personas y asegura haber tenido que ampliar sus ratios para poder desarrollar este modelo. La compañía intenta, además, evitar los turnos partidos siempre que la operativa de cada establecimiento lo permite. Asimismo, en el departamento de pisos, por ejemplo, la empresa afirma que ninguna trabajadora realiza más de diez habitaciones por jornada.
Pese al coste adicional que supone reforzar las plantillas, MarSenses sostiene que “los números salen” y vincula estas condiciones laborales con una mayor capacidad para captar personal en un sector que arrastra dificultades para cubrir determinados puestos. “Tenemos que volver a ser atractivos”, señala Coelho, que considera necesario modificar la percepción de una industria históricamente asociada a horarios y condiciones laborales poco favorables.
Menos absentismo
La compañía también relaciona estas políticas con sus cifras de absentismo. Según los datos internos aportados por MarSenses, la tasa se mantiene por debajo del 5% durante la temporada. Coelho asegura que el porcentaje habitual en los establecimientos hoteleros de Mallorca supera el 18%. Por ello, para la cadena, existe una relación directa entre las condiciones de la plantilla y los resultados del establecimiento. “Si tú cuidas al equipo, el equipo te va a cuidar a tus huéspedes y todo va a repercutir positivamente”, sostiene.
Las reducciones específicas de jornada para los departamentos de pisos y cocina fueron tratadas previamente con los comités de empresa y con organizaciones sindicales como CCOO y UGT. MarSenses asegura además estar dispuesta a compartir la experiencia con empresas o asociaciones empresariales de Canarias interesadas en conocer el funcionamiento del sistema.

Canarias avanza por otra vía
En las Islas, Ashotel lleva una década trabajando específicamente sobre el desgaste laboral de las camareras de piso, aunque hasta ahora ha priorizado un modelo diferente. La patronal hotelera de Tenerife sitúa el inicio de este trabajo en 2016, cuando creó una comisión interna para analizar las cargas laborales del departamento de pisos. Un año después presentó junto al Cabildo de Tenerife diferentes propuestas para mejorar las condiciones del colectivo. Entre ellas figuraba ya la posibilidad de establecer mecanismos de prejubilación.
La fórmula elaborada por los servicios jurídicos de Ashotel planteaba que las camareras de piso con 58 años y al menos 37 años cotizados pudieran dejar de trabajar a esa edad recurriendo posteriormente a distintos mecanismos contemplados en la normativa, como la prestación por desempleo durante dos años y un convenio de la empresa con la Seguridad Social. Según los cálculos de Ashotel, el modelo podría suponer una pérdida de ingresos de alrededor del 12% para la trabajadora, pero permitiría abandonar el puesto de trabajo a los 58 años.
Exigencia física
La asociación parte del reconocimiento de que el trabajo de las camareras de piso supone una elevada exigencia física y que los movimientos repetitivos y las cargas acumuladas durante años pueden acabar generando secuelas.
Su planteamiento, por tanto, es distinto al desarrollado por MarSenses. Mientras la cadena balear apuesta por que los trabajadores sénior continúen en activo con una jornada menor y sin pérdida salarial, Ashotel ha centrado parte de sus esfuerzos en facilitar una salida anticipada de la actividad pero con pérdida de ingresos.
"La gente tiene que llegar a su jubilación con salud"
Desde CCOO Servicios Canarias plantean una tercera perspectiva —más enfocada hacia el modelo de la cadena hotelera balear—. Su secretario general, Borja Suárez, explica a Atlántico Hoy que el sindicato no comparte que la jubilación anticipada deba ser la principal respuesta al desgaste físico de estos trabajadores. “Nosotros estamos más de acuerdo con que la gente llegue a su jubilación ordinaria con salud”, afirma.
Para CCOO, las políticas destinadas a reducir el desgaste no deberían comenzar cuando un trabajador se encuentra ya al final de su carrera profesional, sino desde su incorporación al sector. Suárez considera que existen distintas medidas que pueden aplicarse en la hostelería: reducir jornadas, minimizar los turnos partidos, mejorar los sistemas de libranza o facilitar una mayor conciliación. El representante sindical pone precisamente el caso de MarSenses como ejemplo de que este tipo de cambios son posibles, aunque reconoce que requieren negociación y esfuerzo por parte de las empresas. “No es imposible cuando se quiere”, sostiene.
CCOO cree además que unas mejores condiciones laborales pueden convertirse en una ventaja para las propias compañías a la hora de captar y retener trabajadores y reducir las ausencias laborales. Como se supone que está pasando en MarSenses. Según Suárez, el problema de fondo es que buena parte del sector sigue funcionando con esquemas organizativos que no responden a las expectativas actuales de las plantillas. “La gente ya no quiere vivir para trabajar, sino trabajar para vivir”, resume.
Primeros pasos en los hoteles canarios
Canarias todavía está lejos de implantar de manera general una reducción de jornada de 32 horas con el salario íntegro para trabajadores mayores, pero CCOO asegura que ya existen algunos avances. Suárez cita al grupo Satocán como uno de los ejemplos donde se han comenzado a eliminar turnos partidos y a buscar sistemas de libranza que permitan a las plantillas conocer con mayor antelación sus días libres.
El sindicato también está intentando avanzar en esta materia durante la negociación del convenio de hostelería de la provincia de Las Palmas, donde se encuentra sobre la mesa la posibilidad de minimizar o erradicar el turno partido. Son, reconoce, pasos todavía pequeños frente a iniciativas como la desarrollada por MarSenses.
El debate sobre los últimos años de vida laboral en la hostelería canaria queda así abierto entre distintos modelos. Reducir la jornada manteniendo el salario, adaptar progresivamente las condiciones durante toda la carrera profesional o facilitar la salida anticipada de los puestos más exigentes.
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