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Arianna Gassmann, por Farruqo.

Arianna Gassmann, el arte de cuidar dentro y fuera de un hotel

Estudió Enfermería como una pequeña rebelión contra un destino que parecía escrito, hasta descubrir que cuidar personas y cuidar hoteles no eran mundos tan diferentes

Arianna Gassmann Gervasi creció con un hotel como patio de juegos y decidió que no quería trabajar en hoteles. Quizá precisamente por eso eligió estudiar Enfermería.

En aquella decisión había algo de vocación, pero también una pequeña rebelión. Su abuelo había sido hotelero. Su padre era hotelero. Ella se había criado prácticamente dentro del Park Club Europe, en Playa de Las Américas. Todo parecía dispuesto para que la tercera generación de los Gassmann continuara el camino iniciado medio siglo antes en el sur de Tenerife. Arianna quiso comprobar que podía escribir otro.

Hizo Enfermería y llegó a colaborar como voluntaria en el Hospital Universitario de Canarias, donde atendió a pacientes del área cardiaca. Durante un tiempo, su mundo estuvo lejos de las habitaciones, las recepciones, las cocinas y los restaurantes que habían formado parte del paisaje cotidiano de su infancia.

O quizá no tanto.

Protectora

Porque aquella elección decía bastante sobre ella. Gassmann tiene algo de lo que coloquialmente se llamaría una mamá gallina. Le sale proteger a los suyos, estar pendiente, anticiparse a los problemas y comprobar que las personas que tiene alrededor están bien. La Enfermería encajaba perfectamente con esa manera de ser.

Lo que tardó algo más en descubrir fue que también encajaba con la hotelería.

Cuidar a un paciente y cuidar a un huésped son, evidentemente, cosas muy diferentes. Pero en ambos mundos existe una parte del trabajo que depende de observar, escuchar, anticiparse y prestar atención a detalles que otros pueden pasar por alto.

Al final, Arianna regresó al lugar del que había intentado alejarse. Y regresó porque quiso.

la presidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Tenerife, Arianna Gassmann (i) y su homóloga en Las Palmas, María Delgado. / ACFI PRESS

Parte de la infancia

Para entender a Arianna Gassmann hay que entrar en el Park Club Europe. No sólo porque sea uno de los establecimientos de Europe Hotels International. También porque forma parte de su biografía. Allí se crio.

El hotel abrió en 1985 en Playa de Las Américas y cuatro décadas después continúa siendo una de las piezas centrales del grupo familiar. Arianna conoce sus pasillos desde mucho antes de conocer una cuenta de resultados. Los hoteles eran el trabajo de los adultos, pero también el escenario de su infancia: empleados que veía cada día, huéspedes que regresaban año tras año y una forma de entender la hospitalidad que se transmitía en casa con la naturalidad con la que otras familias hablan de cualquier otro oficio.

El Park Club Europe pertenece además a otra época del turismo en Canarias. Fue pionero en incorporar un equipo profesional propio de animación y conserva historias difíciles de imaginar hoy. Durante una celebración navideña de los años ochenta, por ejemplo, hasta un elefante llegó a atravesar la piscina del complejo.

Fidelidad con la plantilla

Detrás de esas anécdotas existe otro dato probablemente más importante para los Gassmann: alrededor del 40% de los trabajadores del establecimiento acumula al menos quince años en la empresa. En una industria marcada por la rotación, la permanencia también cuenta una historia.

Arianna terminó incorporándose profesionalmente a ese mundo, pero no aterrizó directamente en un despacho. Pasó por diferentes departamentos y puestos de la compañía para conocer el funcionamiento real de un hotel. La formación desde la base respondía a una filosofía familiar: antes de dirigir había que saber cómo funcionaba aquello que algún día tocaría dirigir.

Recepción, operaciones, atención al cliente, restauración, sustituir a un camarero. El hotel visto desde dentro.

Hoy, como Deputy Director y directora de Operaciones de Europe Hotels, conoce la compañía casi como la palma de su mano. Aunque llevaba toda la vida estudiándola sin saberlo.

Las vacaciones de Karl Gassmann

La historia había comenzado mucho antes de que ella naciera. Su abuelo, Karl Gassmann, llegó a Tenerife de vacaciones a comienzos de los años setenta y encontró algo más que sol y playa. Encontró una oportunidad.

El sur de la Isla estaba entonces en plena transformación. Playa de Las Américas todavía no era la sucesión de hoteles, apartamentos, restaurantes y comercios que décadas después convertiría aquella franja costera en uno de los grandes motores turísticos de Canarias.

Karl Gassmann decidió participar en aquella transformación. En noviembre de 1973 abrió el Europe Hotel Tenerife, origen de Europe Hotels International. La documentación histórica de la propia compañía lo identifica como el tercer hotel construido en Playa de Las Américas, después del Gran Tinerfe y el Parque Troya.

Aquel establecimiento puso la primera piedra de una historia empresarial que ya supera el medio siglo.

Arianna Gassmann, en uno de los establecimientos de Europe Hotels. / AH

Crisis y oportunidad

También protagonizó uno de sus episodios más difíciles. En abril de 1990 se desplomó una planta del Europe Hotel Tenerife. El establecimiento quedó fuera de actividad y ocho años después, el 16 de junio de 1998, terminó siendo demolido. El hotel que había dado origen a todo desapareció. La empresa sobrevivió.

Para entonces, la segunda generación ya participaba activamente en el negocio. Axel Gassmann, padre de Arianna, continuó desarrollando una compañía que había sumado en 1985 el Park Club Europe y que con el paso de las décadas amplió establecimientos y conceptos.

Hoy Europe Hotels International mantiene siete gamas hoteleras y diferentes modelos de alojamiento, con presencia en Tenerife, Mallorca, Lisboa, Múnich y Berlín. Una empresa nacida de las vacaciones de un alemán en el sur de Tenerife terminó extendiéndose por varios destinos europeos.

Y medio siglo después continúa en manos de la familia.

El gran jefe

Arianna habla de su padre con una mezcla de admiración y complicidad. Axel Gassmann es para ella el "gran jefe", pero también uno de los empresarios más apasionados que conoce. Hay una historia que explica bien esa forma de entender la empresa.

El Torneo de Golf Villa Cortés nació fundamentalmente porque a su padre le hacía ilusión organizarlo. Con el tiempo alcanzó las 25 ediciones y terminó convertido en una tradición de la casa. Clientes y amigos regresan para participar en una cita que nunca se concibió exclusivamente desde la rentabilidad.

Para la familia, el torneo es casi un juguete. Y ese pequeño detalle sirve para comprender una filosofía empresarial en la que no todo cabe en una hoja de cálculo.

Proceso

La tercera generación ha recibido esa cultura, pero también afronta el reto de adaptarla a un negocio completamente diferente al que encontró Karl Gassmann en 1973. Arianna forma parte de ese proceso.

Europe Hotels trabaja en la profesionalización de su estructura mientras mantiene su carácter familiar. La compañía reinvierte en establecimientos, acomete reformas y desarrolla proyectos con los que intenta diferenciarse en un mercado turístico cada vez más competitivo.

La tarea de Arianna no consiste simplemente en conservar lo recibido. Consiste en decidir qué merece conservarse.

Arianna Gassmann, durante la entrega de los Premios AJE Canarias 2026. / AH

Su lugar favorito, junto al mar

Si el Park Club Europe pertenece a la infancia de Arianna Gassmann, el OA Beach Club del Europe Villa Cortés ocupa otro lugar en su geografía personal. Es su lugar favorito en el mundo. La elección tampoco parece casual.

Arianna necesita el mar. Practica surf, disfruta de la naturaleza y encuentra junto al océano un espacio que contrasta con el ritmo de reuniones, operaciones, empleados, proveedores, clientes y decisiones que impone la dirección de una compañía hotelera.

El OA Beach Club reúne además algunas de las ideas que defiende sobre el futuro turístico de Canarias.

Sostenibilidad

En ese espacio existía la posibilidad de desarrollar una construcción de mayor volumen, pero Europe Hotels optó por una actuación de menor impacto, integrada visualmente en el entorno y vinculada a la identidad del paisaje insular. Gassmann utiliza ese ejemplo cuando habla de sostenibilidad.

No concibe la cuestión como un elemento decorativo añadido al discurso empresarial, sino como una condición para que el negocio turístico pueda mantenerse en el tiempo. La compañía ha trabajado en sistemas de desalación propia, instalaciones solares, eficiencia energética y aprovechamiento de residuos orgánicos para producir compost destinado a los jardines de sus establecimientos.

Su implicación en esta materia también la ha llevado a ejercer como embajadora de Soy Canary Green en Arona.

Arianna pertenece a una familia que vive del turismo desde hace más de cincuenta años y precisamente por eso sostiene que el turismo debe proteger aquello que permite que exista. Canarias no es únicamente el lugar donde está una parte de sus hoteles. Es casa.

Cómo toma el café

Los grandes hoteles funcionan gracias a miles de pequeños detalles. Arianna Gassmann lo sabe porque ha pasado por sus departamentos y porque creció observando cómo trabajaban.

Un cliente tiene nombre y apellido, pero también una mesa preferida. Una determinada forma de tomar el café. Un vino que pide cuando vuelve. Una almohada que le resulta más cómoda. Incluso una hamaca que intenta ocupar cada mañana.

La tecnología permite almacenar información, automatizar procesos y mejorar la eficiencia, pero Gassmann insiste en una parte del negocio que ningún algoritmo termina de sustituir: la capacidad de una persona para hacer sentir a otra que no es simplemente el ocupante de una habitación.

El equipo, sostiene, es quien termina dando alma a la receta. Ese planteamiento cobra especial importancia en uno de los mayores problemas actuales de la hostelería canaria: encontrar y retener trabajadores. Gassmann ha resumido su respuesta con una expresión especialmente significativa: "cuidar de los que cuidan".

Otra vez cuidar. La palabra que aparecía cuando eligió Enfermería vuelve años después en su manera de entender una empresa.

Arianna Gassmann, junto a Yasmina Newport, en un reconocimiento de Forbes a mujeres canarias. / AH

Una empresaria fuera del hotel

Su actividad tampoco termina en Europe Hotels. En noviembre de 2024, Arianna Gassmann fue elegida presidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Tenerife (AJE Tenerife), convirtiéndose en la segunda mujer que ocupa la presidencia de la organización.

El cargo amplió su exposición pública y le permitió trasladar fuera de la compañía algunas de sus preocupaciones. Habla de emprendimiento, burocracia, formación, sostenibilidad y de la necesidad de que las administraciones sean capaces de construir estrategias económicas que sobrevivan a los mandatos políticos de cuatro años. También reivindica el papel de la empresa privada como generadora de empleo y como un espacio con mayor capacidad para reaccionar con rapidez ante determinados cambios.

Pero sobre todo insiste en acompañar. Emprender puede ser un ejercicio profundamente solitario y una de las prioridades que ha defendido desde AJE Tenerife es precisamente construir redes entre quienes están intentando levantar un proyecto. La palabra cambia. La idea no demasiado.

La tercera generación

Karl Gassmann llegó de vacaciones a Tenerife y decidió construir un hotel. Axel Gassmann recogió aquel proyecto y ayudó a convertirlo en una compañía que sobrevivió incluso a la desaparición del establecimiento con el que había comenzado todo. A Arianna le corresponde otra época.

No tiene que descubrir Playa de Las Américas ni demostrar que el turismo puede convertirse en el gran motor económico del sur de Tenerife. Esas batallas pertenecen a las generaciones anteriores. La suya es diferente.

Debe gestionar una empresa familiar en tiempos de digitalización, escasez de personal, debate sobre los límites del crecimiento turístico, sostenibilidad y transformación de las expectativas de los viajeros. Y hacerlo sin perder aquello que permitió que un huésped regresara durante décadas al mismo hotel.

Quizá por eso haber intentado escapar de los hoteles terminó siendo una ventaja.

Rebelión útil

Arianna Gassmann pudo incorporarse directamente a la empresa familiar. El camino estaba abierto. Su apellido incluso podía haberle facilitado un despacho. Prefirió estudiar Enfermería. Necesitaba descubrir qué quería hacer cuando nadie decidiera por ella. Y terminó regresando al Park Club, al Villa Cortés, a los lugares donde había crecido y a una empresa que conocía desde mucho antes de saber que algún día la dirigiría.

La pequeña rebelión no fue inútil. Le permitió entender que la vocación que había encontrado fuera de los hoteles también podía ejercerla dentro. Porque algunas personas cuidan desde una planta de hospital. Otras lo hacen pendientes de una familia, de un equipo o de quienes llegan desde miles de kilómetros esperando sentirse durante unos días como en casa.

Arianna Gassmann ha pasado por ambos mundos. Y probablemente por eso ha terminado descubriendo que el suyo no estaba tan lejos como pensaba.

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