La Fiscalía de Las Palmas ha solicitado la apertura de juicio oral contra nueve integrantes de un grupo organizado que sembró el pánico en salones de juego y casinos de Gran Canaria durante el verano de 2023.
La banda, caracterizada por su estructura jerárquica y su modus operandi profesional, utilizaba vehículos de alquiler obtenidos mediante terceras personas a cambio de dinero y dosis de crack para evitar ser detectados, explica la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales.
Organizados para delinquir
Bajo el liderazgo de los acusados Y. A. D. G. y Y. D. V., el grupo operaba con funciones claramente repartidas. Mientras los cabecillas realizaban labores de vigilancia e inspección previa de los locales, los acusados C. D. A. G. y Y. F. T. H. eran los encargados de ejecutar materialmente los robos. Estos últimos irrumpían en los establecimientos encapuchados y armados con cuchillos de grandes dimensiones y barras metálicas para intimidar a empleados y clientes, destaca el ministerio público.
Los acusados desplegaban una alta movilidad para evitar ser descubiertos, pues alquilaban y abandonaban los vehículos en el aeropuerto de Gran Canaria de manera constante. Siempre utilizaban a colaboradores externos para poner los contratos a sus nombres y desvincular a los autores materiales de los coches utilizados en las huidas.
Botín y la detención
A lo largo de su actividad delictiva, la banda logró sustraer diferentes cantidades de dinero en efectivo: del Casino de Arinaga se llevaron 17.104 euros; del Salón Infinity de Vecindario 10.000 euros, y del Sportium del Cruce de Arinaga 3.520 euros.
También robaron en el Bingo de Arucas y el Salón de Juegos de El Sebadal, aunque en estos establecimientos se llevaron cantidades menores.
La operación policial culminó el 17 de agosto de 2023, cuando los agentes sorprendieron a cinco de los principales acusados a bordo de un vehículo Hyundai blanco. En el momento de la detención, se les incautaron más de 3.500 euros y en el maletero la matrícula de otro vehículo utilizado previamente para delinquir.
Cárcel y reincidencia
La Fiscalía califica los hechos como un delito continuado de robo con violencia e intimidación, pertenencia a grupo criminal y delitos contra la seguridad vial porque el cabecilla principal carecía de carnet de conducir.
Los acusados se enfrentan a penas que oscilan entre los nueve años y seis meses de prisión para los líderes del grupo y los autores materiales, y cuatro años y seis meses para los colaboradores que facilitaron el alquiler de los vehículos.
Además, si resultan condenados, deberán indemnizar solidariamente a los establecimientos afectados por el total del dinero sustraído, que supera los 35.000 euros