Tejeda no es solo uno de los pueblos más bonitos de Gran Canaria. También es uno de esos lugares donde el paisaje y la gastronomía parecen ir de la mano. En pleno corazón de la isla, rodeado de montañas, roques volcánicos y almendros, este municipio se ha convertido en una de las recomendaciones de National Geographic para quienes buscan comer bien sin renunciar a un entorno único.
El atractivo de Tejeda empieza mucho antes de sentarse a la mesa. El pueblo se encuentra en una zona marcada por la fuerza del paisaje volcánico, dentro de un territorio protegido por la UNESCO y muy ligado al Parque Rural del Nublo, al Roque Bentayga y al Paisaje Cultural de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria. Todo aquí parece tener una capa histórica, natural o simbólica.
Tejeda, un pueblo para mirar y saborear
El escritor Miguel de Unamuno quedó impactado por este paisaje cuando llegó a la cuenca de Tejeda en 1910. Aquel escenario de barrancos, roques y montañas le llevó a describirlo como una especie de “tempestad petrificada”, una imagen que todavía ayuda a entender la fuerza visual de este rincón de Gran Canaria.
Hoy, Tejeda forma parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España y recibe visitantes que llegan atraídos por sus calles blancas, sus balcones de madera, sus vistas al Roque Bentayga y una oferta gastronómica que conserva mucha raíz local.
National Geographic lo sitúa como uno de esos pueblos donde la comida explica también el territorio. Aquí siguen teniendo peso platos tradicionales como el caldo de papas, los jaramagos, el potaje de berros o la carne de cabra, que conviven con propuestas más actuales, pizzerías, braserías, cocina moderna y opciones veganas.
Almendras, quesos, vinos y pan de papas
La cocina de Tejeda está muy ligada a lo que da la tierra. Durante décadas, la agricultura y la ganadería marcaron el ritmo del municipio. De ese pasado quedan productos muy reconocibles: papas, vinos, quesos, mieles y, sobre todo, almendras.
La almendra es casi una seña de identidad local. Está presente en dulces, fiestas, escaparates y recetas que atraen a muchos visitantes hasta el centro de la isla. Bienmesabe, polvorones, almendras rellenas, mazapanes y otras elaboraciones forman parte del recetario más conocido del municipio.
Uno de los nombres más populares es la Dulcería Nublo, fundada en 1946, donde la almendra es protagonista en muchas de sus especialidades. También destacan espacios como Dulces de Tejeda, con elaboraciones que mezclan tradición e innovación, o la Heladería Lalexe, donde se preparan helados artesanales con sabores vinculados al territorio, como mazapán de Tejeda o gofio.

Cinco queserías y vinos de altura
El producto local no termina en los dulces. Tejeda cuenta con varias queserías, muchas de ellas con nombre de mujer, como Naroy, El Roque, Cuevas del Rey, El Toscón de Tejeda o El Manjar de Tejeda. Algunas elaboran quesos semicurados y curados; otras trabajan con rebaños propios de cabras majoreras; y también hay propuestas más singulares, como quesos con almendras. Este vínculo con la ganadería ayuda a entender por qué Tejeda conserva una gastronomía tan conectada con su entorno.
Los vinos también tienen su espacio. Bodegas como Bentayga o Peña Rajada forman parte de esa oferta de vinos de altura elaborados con variedades canarias. En un municipio situado en el centro montañoso de Gran Canaria, el vino adquiere una personalidad muy distinta a la de otras zonas de la isla. A ello se suman establecimientos tradicionales, como el despacho de pan Abraham Romero, donde se mantienen elaboraciones artesanales y especialidades como el pan de papas.
Dónde probar el sabor de Tejeda
Quienes visitan Tejeda suelen llevarse algo más que fotos. En tiendas como La Tienda de Paco, los recuerdos se comen: mojos, platillos y productos de la zona forman parte de una oferta pensada para quienes quieren llevarse a casa un pedazo del pueblo.
Para sentarse a comer, una de las recomendaciones destacadas es Cueva de la Tea, un restaurante regentado por Fina Suárez, cronista de Tejeda. Entre sus platos aparece una receta propia muy vinculada al municipio: las papas a la Bentayga, preparadas con papas arrugadas, fritas y acompañadas de mojo rojo y miel.
El pueblo también ha visto crecer nombres ligados a la alta cocina canaria, como Borja Marrero, chef del restaurante MuXgo, con estrella Michelin en Las Palmas de Gran Canaria. Su relación con Tejeda refuerza la conexión entre producto local, territorio y cocina contemporánea.
Mucho más que gastronomía
La recomendación de National Geographic no se entiende solo por la comida. Tejeda es también uno de los grandes miradores naturales de Gran Canaria. Su casco antiguo, con casas blancas, balcones de madera y calles empedradas, parece colgado sobre el paisaje.
La Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, reconstruida en 1921 tras un incendio, es una de las imágenes más reconocibles del pueblo. Cerca se encuentran el Museo de Esculturas Abraham Cárdenes y el Museo de las Tradiciones, donde se puede conocer mejor la historia, los oficios rurales y la vida cotidiana del municipio.
También destacan espacios como el Museo Tres Cruces, instalado en una antigua casa vecinal, o el Centro de Plantas Medicinales, que recoge el conocimiento transmitido durante generaciones sobre especies como la salvia, la tabaiba o el hipérico.

El Roque Nublo y el Bentayga
Después de comer, Tejeda invita a caminar y mirar alrededor. Desde el pueblo se pueden organizar rutas hacia puntos como la Cruz de Tejeda, la Degollada de Becerra o el Roque Nublo, uno de los grandes símbolos de Gran Canaria. El Roque Nublo, de origen volcánico, mide unos 80 metros y fue considerado un lugar sagrado por los antiguos pobladores de la isla. Junto a él aparecen otras formaciones como El Fraile y La Rana, en un entorno que ofrece algunas de las puestas de sol más impresionantes del Parque Rural del Nublo.
El Roque Bentayga, por su parte, conserva una fuerte carga histórica y simbólica. En su entorno hay vestigios prehispánicos, cuevas, antiguos graneros, silos y un almogarén, un espacio de culto utilizado por los antiguos canarios.
Un pueblo que se queda en la memoria
Tejeda funciona porque reúne muchas Gran Canarias en un solo lugar: la isla volcánica, la isla agrícola, la isla aborigen, la isla de los almendros y la isla que sabe a queso, vino, miel, gofio y dulces tradicionales.
Por eso la recomendación de National Geographic tiene sentido. No se trata solo de un pueblo bonito para pasear, sino de un destino donde la gastronomía ayuda a contar la historia del territorio.