Agoney Melián, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Tenerife

Opinión

Y nos verán llegar … como a la MARABUNTA

Presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Canarias

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No sé si soy el único, pero no saben la cantidad de veces que me imagino teniendo una conversación con alguien mientras estoy en la ducha o hago deporte.

Algunas de estas conversaciones son con nuestros gestores públicos, con amigos o familiares, y, la más recurrente que tengo últimamente, con mis compañeros y compañeras de la Asociación de Jóvenes Empresarios.

Todo comenzó tomando un café con un buen amigo donde hablábamos de nuestras vidas en general, de lo difícil que se habían vuelto las relaciones interpersonales después de la pandemia, ya que estaba la gente más agresiva y agotada psicológicamente. Comentábamos ambos, que trabajamos con personas, que muchas veces se hacía cuesta arriba practicar la empatía ya que, por qué no decirlo, nosotros también estábamos agotados.

Yo siempre he pensado que hay que ser generoso y tener comprensión con las personas en general porque no sabemos cuáles son sus luchas, y no he cambiado de opinión. Pero mi amigo Eu me decía que todo en la vida tiene un límite y que a veces, cuando el límite se cruza, hay que reaccionar y defender lo que uno piensa, hay que dejar de mirar hacia un lado e ir a por lo que uno quiere en la vida, como la marabunta. Aquel comentario me llenó de inspiración y desató en mi cabeza la conversación que querría tener con mi gente, la gente de AJE.

Por si no lo sabes, “la marabunta” es el nombre que se le da a más de 200 especies de hormigas, también conocidas como hormigas guerreras o legionarias. Se caracterizan porque son verdaderamente voraces y van juntas creando grandes columnas de veinte metros de ancho y doscientos metros de largo. Trabajan en equipo y a diferencia de las hormigas tradicionales, que cambian el rumbo ante cualquier obstáculo, estas arrasan por donde pasan se ponga delante lo que se ponga. Obviamente no soy una persona agresiva, pero sí entusiasta y luchadora, y trabajar en equipo creando una gran masa para conseguir los objetivos de nuestro colectivo me excita la cabeza.

Una enorme responsabilidad, con muy poco poder

En muchas ocasiones creo, por lo que escucho tanto en público como en privado, que la gente no sabe lo complejo y peligroso que se ha vuelto ser empresario. La responsabilidad a veces te asfixia y, tanto si te va bien como si te va mal, nadie estará contento.

Si las cosas van mal económicamente, pagas tú. Si tienes a personas del equipo que no funcionan, pagas tú. Si te equivocas y tomas una decisión errónea, pagas tú. Si has tenido suerte y has trabajado horas y horas sin descanso… también pagas tú.

Las cosas son así y como me dijeron el otro día en un debate muy acertadamente, si tan difícil es, deja de ser empresario. Cuantas veces no me lo habré planteado ya.

Decía Spiderman que un gran poder requiere una gran responsabilidad. Pero una gran responsabilidad, si eres empresario y consecuente, no te da ningún poder. El sistema está perfectamente preparado para que las cosas te vayan mal. Definitivamente, a mí que me lo expliquen.

Compañeros, compañeras, no nos demos por vencido. Mi conversación

Hola, compañero, compañera.

Sé lo difícil que se hace tu día a día. Lo difícil que se hace levantar la persiana y ponerte en marcha sin que a nadie le importe si estás bien o estás mal. Sin que a nadie le importe si tienes problemas para pagar porque te ha subido la materia prima o la electricidad. Sé que es triste que nadie te pregunte si has podido descansar por la noche porque estás atormentándote por esa multa que te llegó por un error administrativo. Lo sé, pero quiero decirte que no eres la única persona a la que le pasa esto.

Hoy, que puedo hablar contigo y mirarte a los ojos, quiero decirte una cosa, me gusta ser empresario porque me apasiona lo que hago y me hace feliz mejorar la vida de la gente con mi empresa. Sé que a ti también.

No me importa endeudarme, trabajar horas y horas sin que nadie me asegure ni siquiera mis gastos básicos, cuando digo básicos, hablo incluso de la comida. No me importa porque es mi elección y soy libre.

Compañeros y compañeras, no nos tienen en cuenta porque hasta ahora, hemos dejado que nos traten con indiferencia. Se han aprovechado de nuestra desunión y nuestra falta de tiempo, de nuestro cansancio individual y colectivo, pero si me acompañas te prometo que haré todo lo posible para que esto cambie, para hacer que las cosas sucedan.

Compañeros, ahora que vienen tiempos difíciles, no se me ocurre un mejor momento para trabajar por dignificar a la juventud empresaria. Para que se nos tenga en cuenta y dejen de tratarnos con desdén. Es el momento en el que tenemos que reunirnos en masa, trabajar para que se nos reconozca y eso sólo lo conseguiremos si somos muchos, si estamos unidos y si nos cuidamos los unos a los otros, como hace la hormiga guerrera.

Sé que no tienes tiempo, que tienes cansancio y que a veces, incluso tristeza. No te preocupes porque, entre todos y todas, nos vamos a reconstruir.

Sí, esto es lo que una y otra vez imagino que te digo, porque si luchamos por conseguir nuestro espacio, nuestro paso por esta organización habrá valido la pena. Trabajemos, veámonos más, cuidemos los unos de los otros y llegará un momento que seremos tan fuertes que aquellos que no nos tienen en cuenta se sorprenderán, y nos verán llegar… cómo a la MARABUNTA.