"En la sabana hay una ley antigua que nadie escribe, pero que todos reconocen en cuanto la observan durante un rato. No está en los libros de biología ni en los manuales de liderazgo, pero funciona con una precisión casi matemática"
Hay días en los que imagino que la vida debe de ser más ligera para quienes han aprendido a mirar sin detenerse, a escuchar sin involucrarse y a despedirse sin dejar parte de sí en cada sitio
Nos educaron para parecer seguros, no para reconocer que estamos aprendiendo. Nos enseñaron a levantar la mano cuando sabíamos la respuesta, pero no a decir en voz alta que no tenemos ni idea
Hay días que no se olvidan, aunque desde fuera parezcan un martes más. No llevan confeti, no salen en las fotos de las redes, nadie los apunta en el calendario salvo tú
No es una frase. No es un eslogan. No es una ocurrencia para poner en una camiseta, ni un claim para adornar un PowerPoint. “Para que las cosas sucedan” es, para quienes estuvimos ahí desde el principio, una promesa íntima
Su regreso al barrio me recordó mi etapa como barrendero y el valor de todas esas profesiones que, sin focos ni aplausos, mantienen en pie nuestro día a día
Cuando somos jóvenes, y no tan jóvenes, tendemos a pensar que la vida es una especie de bufé libre en el que todo está a nuestro alcance si tenemos suficiente hambre, talento o valentía