Joaquín Martínez

Opinión

¿Subidas de tipos de interés para frenar la inflación?

Emprendedor y empresario

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Desde que empezó este aumento de inflación los bancos centrales más importantes han venido acompañando el término con la coletilla “transitoria”. Se explicaba que era debida simplemente a un fenómeno temporal derivado de la salida de la pandemia. Una inflación de productos debida al alza de las materias primas principalmente.

Esta ha venido siendo la versión oficial, tanto por parte de Jerome Powell como de Christine Lagarde. Powell es el presidente de la Reserva Federal norteamericana (FED), que viene a ser el Banco Central de Estados Unidos, y Lagarde su homónima del Banco Central Europeo (BCE), probablemente los dos organismos con mayor influencia sobre la economía en occidente, sobre todo en lo que a tipos de interés se refiere.

Pero como les comentaba en mi anterior artículo, las estimaciones por parte de este tipo de organismos van adaptándose en tanto en cuanto sus previsiones se perciben erróneas y la realidad comienza a hacer acto de presencia de manera incómoda.  Antes o después tienes que afrontar la realidad que no has querido ver. Como decía Abraham Lincoln: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo" y yo añadiría: no debes engañarte a ti mismo en ningún momento.

Powell comentaba la semana pasada que debemos empezar a olvidarnos del término “transitorio”. Lagarde, por su parte, aún se mantiene en sus trece y afirma que ella observa un perfil de inflación con forma de joroba y que estima que esta terminará en 2022. Ahora bien, el vicepresidente del BCE, el exministro Luis de Guindos, reconocía esta semana que la inflación no era tan pasajera como se creía. Se apuesta al rojo y al negro a la vez. Imposible fallar.

Parece que nos encontramos ante un escenario en el que la inflación continuará siendo alta, ya que empezó siendo de productos pero ahora lo es también de servicios, y este componente es más complicado porque es más tendente a permanecer en el tiempo, con las consecuencias que eso tendrá para una economía tan debilitada como la española.

¿Qué medidas se puede esperar que tomen los bancos centrales? Pues bien, varios bancos centrales de países como Polonia, Brasil o México ya han comenzado a subir los tipos. Por su parte, Powell ya ha comunicado que va a avanzar la agenda de subidas de tipos que estaba prevista que se iniciase en 2023. Ahora será en 2022.

En lo que nos afecta, ¿qué hará el BCE? Ahora mismo se encuentra ante la encrucijada de proteger el crecimiento económico manteniendo sus compras masivas de deuda o reducir la inflación vía subidas de tipos de interés. Mi apuesta personal en base a las declaraciones de Lagarde es que va a esperar a que la inflación se corrija en el inicio de 2022 y va a mantener los tipos en el 0% actual. Pero habrá que prepararse por si esto no sucede.

Para España el problema es que ninguna de las dos soluciones es buena y ni siquiera me atrevería a decir cuál de ellas es la menos mala. A nivel de las arcas del Estado, el aumento de la inflación, solo en pensiones, va a suponer 6.000 millones de euros más de gasto en 2022, mientras que una subida de tipos supondría que el nivel en el que el Estado emite deuda pública con la que financiarse tendría un coste mucho mayor.

A nivel de la economía familiar supondría un aumento del Euríbor, lo que aumentarían las cuotas de las hipotecas variables, una mayor dificultad al acceso de créditos y presumiblemente un aumento de la presión fiscal (si eso es posible), ya que el Estado no podrá financiarse tanto en los mercados.

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