Vientos de cambio es el título de una canción que interpretó la banda alemana Scorpions. Su letra se asoció a los movimientos contestatarios de 1989 que acabaron provocando la caída del Muro de Berlín. El impacto musical del tema fue tan grande que la televisión alemana la nominó como la canción del siglo. Esos vientos de libertad para algunos y eso vientos de expansión imperialista para otros, ya no soplan por el río Moskova o el parque Gorky, como tampoco lo hacen en otros muchos lugares de la vieja Europa.
La idea que proyectaba aquella canción no era nueva, pero era y sigue siendo una realidad incontestable que los vientos desarman las tormentas, contribuyen a equilibrar los rigores meteorológicos y alimentan los sueños y las ansias de libertad de mucha gente; y lo han hecho en todo tipo de revoluciones con independencia de su horizonte ideológico. En todo caso, hay que decir que unos los reciben con prevención y otros con esperanza.
El augurio más certero de cómo se reciben estos aires parece que lo pronunció el filósofo y educador del pueblo chino Confucio, y de ello hace más de 2500 años: “Cuando soplan vientos de cambio unos tratan de levantar muros y otros construyen molinos”. Tal cual. Un mensaje directo y preciso que refleja la actitud de particulares y no pocas organizaciones políticas ante cualquier atisbo que pueda cuestionar el statu quo que tiene cada uno.
En esta organización estamos firmemente comprometidos con lo segundo, en dejar que ese equilibrio que buscan las nuevas corrientes barra de las instituciones los personalismos y todas las inercias que lastran el avance de esta tierra. Nunca se planteó la mínima duda de que Drago Canarias, en su desempeño de la política, tendría que interpelar a la mayoría social buscando cambios de calado en la gestión de los intereses de lo público y la regeneración de la vida política.
Dicho de otro modo, aquí no se teme a los vientos renovadores porque es algo pacífico en nuestros órganos de que hemos llegado a la política para contribuir a levantar alternativas limpias y de progreso, sin pensar en parapetos que protejan los privilegios o las poltronas de nadie.
Resiliencia del pueblo canario
No es casual que esta tierra haya sido, a lo largo de toda su historia, un territorio especialmente sensible al mestizaje y a las influencias innovadoras que llegaban de afuera, especialmente en los tiempos en los que Canarias sufría grandes inclemencias económicas. Ese gran valor de resiliencia del pueblo canario es, precisamente, una de las razones por las que Drago Canarias cuida y presta muchísima atención a las antenas sociales y el apoyo a la gente comprometida y bien preparada. Jóvenes y no tan jóvenes, en sus respectivas disciplinas, están leyendo las tendencias que se abren paso en otros territorios para adaptarlas a nuestra realidad y ponerlas al servicio del cambio silencioso pero firme que abandera el activismo político de este partido.
Hay demasiadas personas en Canarias que lo están pasando mal, demasiadas familias que tienen dificultades para llegar a fin de mes, que no pueden seguir el ritmo de consumo que exige la vida de hoy, que no encuentran una opción de vida en esta tierra, que ven cómo los operadores tradicionales de casi todo están vendidos al mejor postor…
Son centenares de miles de voces que han estado calladas y sin participar en los procesos electorales, centenares de miles de canarios y canarias hartas de ver cómo se les va la vida entre los dedos sin cumplir sus sueños personales o los de sus familias, hartas de ver las mismas caras en las instituciones, las mismas políticas, las mismas mañas para seguir en un machito que acepta ser espectadores o meros delegados de cómo se gestionan los intereses de esta tierra, sin bajar la mirada a quienes condena ese proceder de la política.
En esta situación indiscutible, algunas organizaciones tratan de levantar muros o buscan afanosamente acuerdos electorales como una una suerte de paraguas que les proteja de las inclemencias de la memoria social de anteriores responsabilidades. Veremos, pero podría ser una mercancía difícil de comprar por mucho que se adorne con envolturas de miedo a un futuro peor o traigan un contenedor sugerente.
Podría ser que aquel dicho tan popular, “el mismo perro con distinto collar”, se abra paso en la voluntad de la ciudadanía y chamusque a todos por igual. Hay muchos ejemplos recientes. Por mucho dinero que se invierta en comprar voluntades, por muchos mensajes acríticos con el pasado e hipercríticos con los demás, quizás no logren calar y desplegarse electoralmente en la sociedad.
Escaldados ante nuevas promesas
Por el contrario, es posible que esa regeneración y esa democracia de kilómetro cero que se decía haya llegado para quedarse porque la ciudadanía vea de lejos a quienes tratan de volver vestidos de engaño o desnudos de verdad. Puede que ya no cuele porque confluya la necesidad y el hecho de estar demasiado escaldados para tragar con nuevas promesas si hay sobre la mesa una alternativa convincente y fiable a esta deriva empobrecedora en todos los sentidos.
Es más, nos atrevemos a decir que si alguien pudiese separar de un plumazo de la vieja política el manto protector que ejercen los aduladores y los intereses creados, quedaría al descubierto la magnitud del problema del acceso a la vivienda —convertido en el primer problema de la población canaria—, la sanidad pública en una UCI sin el apoyo y el personal de enfermería suficiente, un territorio acechado por especuladores, indicadores sociolaborales y pensiones muy por debajo de la media estatal, la forzada emigración del talento, la cesta de la compra disparada y al albur de un mercado libre que no lo es tanto, cotas de pobreza y exclusión nunca vistas; mayores sin plazas en residencias y obligados a permanecer en centros sanitarios sine die... veríamos con claridad la maraña de corsés e intereses que cogobiernan en muchas de nuestras instituciones de forma subrepticia.
Confiamos en hacer valer la urgencia de un cambio en profundidad, en la decisión y en la fuerza de la sociedad canaria para levantarse en los momentos de dificultad como ha hecho tantas veces. Humildemente, esta organización confía en concitar y catalizar las necesidades y las esperanzas de la juventud siempre postergada, de quienes arrastran la decepción de promesas incumplidas, de la legión de abstencionistas electorales, de quienes no se resignan a seguir viviendo con más de lo mismo, o de esos que preconizan bálsamos de Fierabrás que todo lo arreglan... Daremos esa batalla para convencer de que hay una alternativa totalmente libre de ataduras, confiable y que no les va a defraudar.
Drago Canarias tiene señalado el año 2027 como el punto de salida para que este país cambie el rumbo de las prioridades, de los compromisos de sus representantes, de los modelos económicos, en la agenda social... Vamos a estar ahí, que nadie lo dude, y buscaremos esos cambios con la complicidad del hartazgo de amplios sectores de la sociedad desde una propuesta soberanista fresca, confederal, cercana y limpia que impulse una mejora de las condiciones de vida y otra forma de entender la política.
Entraremos en las instituciones, que nadie lo dude tampoco, y comprometemos que los cargos públicos de esta organización no van a plegarse nunca a quienes traten de levantar muros en defensa de privilegios personales o de sus organizaciones. Al contrario, convocaremos a la ciudadanía de todas las islas y de todos los territorios a construir molinos que traigan la prosperidad y el respeto que esta tierra se merece. Es un empeño grande, pero que merece la pena.
Esa es nuestra palabra y nuestro compromiso.