La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, ha asegurado este viernes que los técnicos municipales serán quienes determinen si la situación administrativa que ha llevado a decretar el cierre del obrador de la histórica Dulcería Parrilla puede ser subsanada o no.
Las declaraciones llegan dos días después de conocerse la resolución municipal que ordena el cese de la actividad industrial desarrollada por el emblemático establecimiento de la calle General Bravo, en Triana, tras concluir que carece de la correspondiente habilitación administrativa y que el uso detectado resulta incompatible con la normativa urbanística del entorno protegido de Vegueta-Triana.
La decisión, en manos de los técnicos
En declaraciones a los periodistas, Darias recordó que el procedimiento se inició a raíz de una denuncia vecinal y que el Ayuntamiento ha actuado siguiendo los informes elaborados por los servicios técnicos municipales.
"La denuncia de un vecino hace que el Ayuntamiento tenga que hacer las inspecciones correspondientes, emitir los informes correspondientes y, lamentablemente, atender a lo que dicen", señaló la alcaldesa.
La regidora insistió en que cualquier actividad económica debe contar con el correspondiente título habilitante y subrayó que, según los informes municipales, Parrilla no dispone de la autorización necesaria para la actividad industrial detectada en el local afectado.
La actividad industrial no puede mantenerse
Aunque dejó abierta la posibilidad de que la situación pueda corregirse, Darias advirtió de que existe una limitación urbanística relevante que condiciona cualquier posible solución.
"Si es subsanable o no lo dirán los técnicos", afirmó la alcaldesa, quien añadió que hay que tener en cuenta que la actividad industrial no puede desarrollarse en el lugar donde actualmente se realiza.
Esta circunstancia coincide con las conclusiones recogidas en el expediente municipal, que considera incompatible con el planeamiento urbanístico vigente la actividad de elaboración de productos de panadería y pastelería detectada en uno de los locales vinculados al negocio.
El caso tiene su origen en una denuncia presentada por un vecino por las molestias derivadas del funcionamiento del obrador. Tras años de procedimientos administrativos y judiciales, la ejecución de una sentencia favorable al denunciante desembocó en la actuación municipal que ahora obliga a paralizar la actividad.
Las inspecciones realizadas por el Ayuntamiento concluyeron que el inmueble albergaba equipamiento propio de un obrador industrial, como amasadoras, batidoras, laminadoras, carros de bandejas y hornos destinados a la elaboración de productos de repostería y panadería.
El futuro de Parrilla, pendiente
Las palabras de Darias introducen un matiz relevante en el debate generado en torno a uno de los negocios más emblemáticos de la capital grancanaria. Aunque la alcaldesa ha reiterado que el Ayuntamiento debe cumplir los informes técnicos y la normativa vigente, también ha dejado claro que serán los especialistas municipales quienes determinen si existe alguna vía para regularizar la situación.
Por el momento, el futuro del histórico establecimiento permanece abierto, a la espera de conocer si la situación detectada puede corregirse o si la orden de cierre terminará siendo definitiva.