Hay un punto de Las Palmas de Gran Canaria donde el tráfico se atasca a la misma hora, todos los días laborables: la glorieta de Belén María. El Gobierno de Canarias ha decidido darle una vía de escape mientras dura el soterramiento de este nudo viario, y la solución pasa por el Puerto.
La Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad, a través de la Dirección General de Infraestructura Viaria, que dirige Rosana Melián, habilitará una conexión provisional entre la GC-1 y el Puerto de Las Palmas. La actuación se ejecutará en coordinación con la Autoridad Portuaria de Las Palmas y desviará parte del tráfico hacia el acceso sur del recinto portuario, aliviando uno de los principales puntos de entrada a la ciudad.
Un atajo hacia el Muelle Pesquero
En una primera fase se abrirá un nuevo ramal de salida desde la GC-1 que conectará directamente con la glorieta del Muelle Pesquero, a la altura del Castillo de La Luz. Los vehículos que se dirigen al Puerto podrán entrar por el sur, sin necesidad de pasar por Belén María.
El objetivo es concreto: descongestionar la glorieta en las horas de mayor intensidad, sobre todo por la mañana, mientras continúan los trabajos de desvío y reposición de servicios que exige el soterramiento.
Una pieza clave para la capital
El soterramiento de Belén María no es una obra menor. Se trata de una actuación estratégica para mejorar la capacidad y la seguridad de uno de los principales puntos de congestión en el acceso a Las Palmas de Gran Canaria, y para reforzar la conexión entre la GC-1, el Puerto y el barrio de El Sebadal.
La conexión provisional es, de momento, la manera de que la ciudad siga respirando mientras las máquinas trabajan.
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