La mujer que cambió El Caribe por el arte callejero en Triana

Bianca Milacic llegó a Gran Canaria con intención de viajar después a las islas americanas, pero se enamoró de la Isla y decidió quedarse

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Bianca Milacic dibujando en la calle Triana / ATLÁNTICO HOY  - MARCOS MORENO
Bianca Milacic dibujando en la calle Triana / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Hace cinco años que una tormenta cambió el destino de Bianca Milacic. Salió en un barco desde Tánger (Marruecos) con destino a El Caribe. Al empezar a navegar, el mar comenzó a ponerse complicado, había 43 nudos de viento y la tripulación se quedó sin señal GPS. Hicieron una parada en Gran Canaria para ver si la situación mejoraba. El buque partió al final hacia la región americana, pero sin Bianca. “¡Yo me quedo aquí!”, dijo.

Antes de que su compañeros de viaje se marcharan se dedicó a hacer lo que mejor se le da: pintar. Pero su lienzo favorito es algo peculiar. Ella prefiere coger tiza y carboncillo, sentarse en el suelo en plena calle y crear. Comenzó a hacerlo en Triana, se enamoró de Las Palmas de Gran Canaria y decidió no marcharse.

"Bienvenido a la oficina"

Milacic recibe a Atlántico Hoy en medio de la conocida calle capitalina, saluda con una sonrisa y un “bienvenido a la oficina”. La artista callejera repasa una línea que parece resistirse mientras cuenta cómo sigue su historia: “Estuve aquí tres meses pintando y me fui a Francia a vivir. Entonces me encargaron tres cuadros en Gran Canaria y los traje de vuelta al año siguiente. Mi plan era irme en tres semanas y llevo cuatro años”.

Aunque para la galesa de nacimiento y de padre montenegrino el tiempo se paró en 2018. “No hay cambios de estaciones aquí, entonces no se nota que ha pasado tanto tiempo”, dice. Pero algunas experiencias le demuestran que ya ha transcurrido un lustro como haberse encontrado con un chico al que enseñó a dibujar con tan solo 12 años y que se le presentó con casi 18 el pasado lunes. Desde entonces, la ha estado acompañando cada tarde en la céntrica calle.

Un dibujo de Bianca Milacic del rostro del conocido presentados de televisión Victorio Pérez / ATLÁNTICO HOY -LUNA MOYA
Un dibujo de Bianca Milacic del rostro del conocido presentados de televisión Victorio Pérez / ATLÁNTICO HOY - LUNA MOYA

Gente muy cercana

La pintora tiene que interrumpir la charla en varias ocasiones para agradecer a la gente que se detenía a observar sus dibujos y a dejarle algo de dinero. Milacic considera que las personas de la capital de la Isla “son muy cercanas”. “Tienen muchas ganas de compartir, hablar, contar y escuchar. Es muy agradable tener la oficina en la calle”, apostilla.

“Que la gente se acuerde de ti después de años, que vengan a buscarte, que te cuenten sobre los momentos que pasaron contigo es bastante agradable. He conocido a niños aquí de los que tengo dibujos guardados desde hace cuatro o cinco años. Y todavía se acuerdan de mí incluso si no me han visto desde hace tiempo. La gente de aquí es muy diferente a otros sitios”, narra.

Un dibujo de Bianca Milacic /ATLÁNTICO HOY- LUNA MOYA
Un dibujo de Bianca Milacic / ATLÁNTICO HOY - LUNA MOYA

Una labor social

Milacic llegó a España para estudiar animación 2D y 3D en Madrid, una formación en la que tuvo la oportunidad de aprender sobre anatomía. Por eso cree que dibuja rostros y expresiones. “Tendemos a buscar los ojos”, manifiesta. Entre la gente de carne y hueso la artista se fija, sobre todo, en la sonrisa de los demás porque “te paga una barbaridad”.

En su opinión, la gente que hace actividades en la calle como ella llevan a cabo “un trabajo social”. “Acabas hablando con tanta gente que te da las gracias a ti… No te sientes nunca sola, te apremian mucho”, exclama.

Bianca Milacic dibujando en la calle Triana / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO
Bianca Milacic dibujando en la calle Triana / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Centrarse en medio del caos

Tiene claro que no cambiaría pintar en la calle por trabajar en una galería. Dispone de un local con sus propios cuadros en el que almacena encargos a medias y un millón de cosas por hacer, pero le gusta tanto trabajar fuera que sale “una y otra vez”. “Me han ofrecido tener una oficina en Piccaddily, en Londres, pero es muy caro”, asevera. “Aquí no tengo que pagar nada, puedo tener las puertas abiertas cuando quiera, me lo limpian y el aire acondicionado está puesto”, resalta.

Además, para Milacic “la tranquilidad que da poder centrarse en algo cuando hay caos alrededor es una vía de escape”. Y sabe de lo que habla al haber pintado en el centro de grandes ciudades europeas como Londres, Roma o Madrid. En la capital española fue donde comenzó su andadura en el arte callejero.

Un referente para el resto

Su estilo favorito es el hiperrealismo y entre las personalidades en las que se fija está el grafitero español Belin. Reconoce que no tiene referentes entre los clásicos. “Caravaggio a lo mejor por el claroscuro, pero tengo las referencias en la calle”, afirma. “He pintado delante de muchos museos en los que no he entrado”, admite.

Lo que sí es una realidad es que ella se ha convertido en un referente para muchos. Una de las anécdotas que recuerda con más cariño ocurrió en Las Palmas de Gran Canaria. El protagonista es un chico de 19 años que trabajaba en la ONCE y que tenía un 92% de discapacidad visual. “Venía aquí, sacaba una foto a lo que yo estaba haciendo, arrimaba el ojo y se esforzaba en mirarlo”, narra. El joven se interesó por su metodología de trabajo y ella, con mucho gusto, se lo explicó.

“El chaval cogió la foto de mi perfil y me vino a la semana con un dibujo de mi cara. Puso la cuadrícula y paso a paso, con todo el esfuerzo, fue copiando la imagen. Y era imposible decir que no era yo”, recuerda emocionada.

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