Pedro Rodríguez, director comercial de Guirlache, y Gladys Piñana Herrera, optometrista y tercera generación de Ópticas Herrera Cerpa / ARIADNA MARTÍNEZ - ATLÁNTICO HOY
Pedro Rodríguez, director comercial de Guirlache, y Gladys Piñana Herrera, optometrista y tercera generación de Ópticas Herrera Cerpa / ARIADNA MARTÍNEZ - ATLÁNTICO HOY

Triana pierde sus comercios de siempre entre multinacionales y burocracia: “Quedamos muy pocos de toda la vida”

Ópticas Herrera Cerpa y Guirlache resisten en una calle cada vez más homogénea, donde los negocios históricos luchan contra los costes, las exigencias administrativas y la falta de relevo generacional

Escucha el artículo ahora…

0:00
0:00
ariadna

Pasear por Triana no era lo mismo hace 10, 30 o 50 años que a día de hoy. Los carteles de los comercios han ido cambiando hasta casi acabar con la historia comercial local de la calle mayor de Las Palmas de Gran Canaria. 

Ahora esta calle se parece a muchas otras calles principales de cualquier capital europea. Los carteles y escaparates muestran multinacional tras multinacional, hasta convertir Triana en un espacio cada vez más homogéneo, donde cuesta encontrar las huellas de los negocios de siempre.

No obstante, en medio de este paisaje, todavía quedan algunos comercios que resisten. Entre ellos están Ópticas Hererra Cerpa y Guirlache, dos negocios para los que mantenerse ha exigido inversión, reformas, personal, trámites, adaptación constante y una resistencia económica que no siempre está al alcance de un comercio local.

Competir contra gigantes

Gladys Piñana Herrera, optometrista y tercera generación de Ópticas Herrera Cerpa, señala que "competir con una multinacional es muy complicado y en realidad no se puede competir". Para los negocios locales, el precio del alquiler y los costes laborales son dos de los grandes obstáculos, explica. 

La óptica, en su caso, ha cumplido 90 años, pero esa permanencia no ha sido fruto de la inercia. Contar con algunos locales en propiedad, incluido el de Triana, ha sido una ventaja decisiva. Aunque eso ha tenido que venir acompañado de actualizarse durante décadas, reformar tiendas, renovar equipos y adaptar su funcionamiento a los cambios del comercio y de la propia ciudad. 

La supervivencia de un comercio histórico es "una carrera de fondo a largo plazo", en la que "no hay nada asegurado". "Quedamos muy pocos de los de toda la vida en esta calle. Ahora aquí hay un montón de cadenas. Parece Gran Vía o Plaza Cataluña", lamenta Piñana. 

Artesanía frente a las cadenas

A pocos metros, Guirlache también resiste en una Triana dominada por grandes marcas. Al igual que la óptica familiar, el hecho de tener el local en propiedad ha sido fundamental para poder continuar “a pesar de los costos que se han generado en la zona”, expone Pedro Rodríguez, director comercial del negocio. 

Pero esa ventaja tampoco evita el desgaste. Rodríguez habla de “un esfuerzo titánico” para mantenerse. “No somos una multinacional, somos una empresa de artesanos” y han tenido que hacer "una inversión importante" para actualizarse y ofrecer al público un producto y espacio que siga siendo una referencia en Triana.

Zona comercial abierta de Triana / ARIADNA MARTÍNEZ - ATLÁNTICO HOY
Zona comercial abierta de Triana / ARIADNA MARTÍNEZ - ATLÁNTICO HOY

 El peso de la burocracia

"Es una carrera de fondo que quema bastante", expresa Rodríguez, apuntando que "el empresariado de la zona está muy quemado", sobre todo por las exigencias administrativas, "que han afectado recientemente a varios establecimientos de toda la vida", como la panadería Miguel Díaz o la dulcería Parrilla

"A nosotros también nos pasó en su momento, pero nos pudimos adaptar afortunadamente", aunque "no es que el ayuntamiento facilite la situación", cuenta el director comercial de Guirlache. 

Por ejemplo, desde la renovación del local han intentado ampliar el número de sillas de la terraza, pero solo les han permitido ocho, dos por mesa. “Es absurdo”, critica Rodríguez, que asegura que, pese a las solicitudes y trámites realizados, “el ayuntamiento no está por la labor”.

Adiós a los de siempre

En todos estos años, al igual que Herrera Cerpa, Guirlache ha visto cerrar muchos locales de siempre. Las razones se repiten, desde los costes, presión de las multinacionales, burocracia hasta la falta de relevo generacional.

La transformación de Triana no habla solo de comercio. Habla también de identidad urbana, de quién puede ocupar el centro de la ciudad y de qué historias sobreviven en sus calles principales.

Cuando los comercios de siempre desaparecen, no solo se pierde un negocio, también se borra una parte de la memoria cotidiana de Las Palmas de Gran Canaria, que depende de la fuerza y ganas de los comercios locales como la óptica que no se rinde y "deseamos continuar" muchos años más.