La desclasificación de informes policiales elaborados por la Dirección de la Seguridad del Estado permite reconstruir con mayor precisión cómo se vivieron en Canarias las horas posteriores al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Los partes diarios de la Policía Nacional, fechados el 24 y el 26 de febrero de aquel año, describen un Archipiélago en apariencia bajo “normalidad general”, pero atravesado por una intensa actividad política, estudiantil y propagandística tanto a favor como en contra del golpe.
Los documentos, titulados Situación actual en las distintas regiones policiales y acciones de protesta previstas en relación a la ocupación del Congreso de los Diputados, forman parte de los informes de seguimiento elaborados por la Comisaría General de Información y remitidos al Gobierno durante los días posteriores al asalto al Congreso encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero.
Normalidad general
El informe del 24 de febrero de 1981, correspondiente a la Jefatura Superior de Policía de Canarias, comienza señalando una situación de aparente calma institucional: “Normalidad general en la región”, según la redacción literal del parte policial.
Sin embargo, el mismo documento recoge movimientos políticos significativos en el ámbito universitario. En la Universidad de La Laguna (ULL) aparecieron carteles firmados por organizaciones como L.C.R. y U.S.A.C., en los que se criticaba la actuación del Gobierno y se reclamaba la depuración de responsabilidades tras los acontecimientos de Madrid.
Militantes del PCE detenidos
El informe también deja constancia de actividad política en Gran Canaria. Según la Policía, militantes del Partido Comunista de España (PCE) difundieron propaganda y realizaron pintadas en Las Palmas a las 22.00 horas, siendo posteriormente detenidos y puestos en libertad.

Ese mismo día, la universidad tinerfeña celebró una asamblea estudiantil con amplia participación, en la que intervinieron numerosos dirigentes universitarios. De aquella reunión salió un acuerdo concreto: elaborar un comunicado de protesta por el golpe y convocar una huelga general estudiantil para la jornada siguiente.
Pintadas progolpistas
El segundo documento desclasificado, fechado el 26 de febrero de 1981, refleja un escenario aún más polarizado en la capital grancanaria. Bajo el epígrafe “Jefatura Superior de Policía de Canarias – Las Palmas”, los agentes informan de la aparición de numerosas pintadas con mensajes explícitamente favorables al golpe de Estado.
Entre los textos recogidos literalmente por la Policía figuraban consignas como: "Guardia Civil al poder", "Viva Tejero”, “Fuera la Constitución”, “Tejero valiente” y “Viva la Guardia Civil”.
El informe añade que también aparecieron pintadas firmadas por el PCE condenando el intento golpista, lo que evidencia la coexistencia de mensajes políticos antagónicos en el espacio público apenas tres días después del 23F.
Manifestación en Santa Ana
El parte policial señala además que partidos y organizaciones de la izquierda extraparlamentaria convocaron una manifestación a las 20.00 horas en la plaza de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria. El objetivo era condenar el asalto al Congreso y exigir la depuración de responsabilidades en los Cuerpos de Seguridad del Estado y en unidades militares consideradas implicadas.

Estos informes reflejan que Canarias no permaneció ajena a la crisis política nacional. Aunque sin episodios de violencia destacables, los documentos describen un clima marcado por la movilización universitaria, la confrontación ideológica y la disputa simbólica del espacio público mediante propaganda y pintadas.
Radiografía policial
La publicación de estos documentos permite observar cómo la Policía Nacional interpretaba en tiempo real la situación política en las islas. Los informes no son análisis retrospectivos, sino partes operativos elaborados mientras aún se evaluaban las consecuencias del intento de golpe, lo que les otorga un especial valor histórico.
Lejos de la imagen de periferia tranquila que durante años acompañó al relato del 23F, los documentos muestran que Canarias vivió también su propia resaca del golpe: protesta estudiantil organizada, activismo político en la calle y expresiones públicas de apoyo y rechazo al levantamiento militar en cuestión de horas. Una fotografía precisa —y hasta ahora poco conocida— de cómo el eco del 23F también resonó en las calles y universidades del archipiélago.

