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Sebastián Franquis, por Farruqo.

Sebastián Franquis, el titiritero que mueve los hilos del PSOE de Gran Canaria

Secretario general del PSOE de Gran Canaria y diputado en el Parlamento de Canarias, Franquis ha construido su poder orgánico tras tocar fondo fuera de la política y regresar hasta consolidarse como eje interno del socialismo insular

Hubo un tiempo en que la trayectoria de Sebastián Franquis parecía haberse desvanecido del mapa político canario. El año 2000 marcó una ruptura. Tras más de una década como concejal y portavoz en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, decidió abandonar la primera línea institucional y adentrarse en la empresa privada. Para quien había crecido políticamente dentro del PSOE de Gran Canaria, la decisión fue tan abrupta como simbólica: cortar el hilo visible de una carrera que parecía destinada a continuar.

Asumió la dirección gerente de Gestiones Periodísticas Canarias, un consorcio liderado por Jaime Martín —uno de sus cuñados— que agrupaba medios como La Tribuna de Canarias, Onda Isleña, Depormanía o Radio MYD. El proyecto no resistió. Una madrugada, un asalto en la redacción de Depormanía, con la quema de equipos, precipitó la caída definitiva. La quiebra empresarial supuso un golpe personal y profesional. En el relato interno del PSOE de Gran Canaria se fijó entonces una leyenda que aún circula: la del dirigente que, tras perderlo casi todo, trabajó en el taxi de su padre para salir adelante. Más allá del matiz exacto, ese episodio simboliza una etapa de repliegue, lejos del foco, lejos del poder.

Reconstrucción

Durante esos años, Sebastián Franquis reconstruyó su perfil profesional. En 2002 fue nombrado director de producción de Canal Regional de Medioambiente y, en 2004, asumió las mismas funciones en la empresa familiar Capross SL. Eran tiempos de silencio político. Para algunos, su carrera institucional estaba amortizada. Pero la política orgánica —esa que no siempre se ve— no funciona por líneas rectas.

El regreso se produjo en 2009. Una crisis en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria abrió una vacante clave en el núcleo de gobierno. Jerónimo Saavedra lo incorporó como director de Gobierno de Presidencia y portavoz municipal. Ese nombramiento fue algo más que un retorno administrativo: fue la reactivación de un dirigente que conocía el partido desde dentro, desde la adolescencia.

Hermano mayor

Porque la historia política de Sebastián Franquis no comienza en la concejalía ni en el Congreso. Comienza a los quince años, cuando ingresó en el PSOE de la mano de su hermano mayor. La identificación con él fue profunda y su muerte prematura, con solo 21 años en un accidente de moto, dejó una huella decisiva. La militancia fue, desde entonces, continuidad. A los 18 años ya trabajaba como administrativo del grupo socialista en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, en la etapa de Juan Rodríguez Doreste durante la Transición democrática.

El portavoz del PSOE en el Parlamento de Canarias, Sebastián Franquis. / EFE

En paralelo, se formó como graduado social en la academia de Emilio Mayoral, histórico dirigente socialista capitalino. Esa combinación de formación técnica y aprendizaje institucional temprano consolidó un perfil de dirigente estructural. Entre 1985 y 2000 fue concejal de Educación y Servicios Sociales; responsable de Deportes, Carnaval y Festejos; concejal de Economía y Turismo; y portavoz del grupo municipal socialista en distintas etapas. Alternó gobierno y oposición, gestión y estrategia política.

Construcción paciente

Aquellos años lo situaron en el corazón del socialismo municipal y le permitieron comprender la arquitectura interna del PSOE de Gran Canaria. No fue un dirigente de exposición constante, sino de construcción paciente. Esa paciencia es hoy una de las claves de su consolidación como secretario general del PSOE de Gran Canaria.

En 2011 dio el salto al Congreso de los Diputados por la provincia de Las Palmas. Permaneció en la Cámara Baja hasta 2019. Fue portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Comisión de Turismo y presidente de la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales en 2016. Esa etapa reforzó su perfil institucional y amplió su experiencia política en el ámbito nacional.

Infarto

En 2019 asumió responsabilidades como consejero de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias. Ese mismo año vivió uno de los momentos más delicados de su vida pública. Durante un Pleno del Parlamento de Canarias, comenzó a sentirse mal. Salió por su propio pie hacia un centro de salud y desde allí fue derivado al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, donde fue intervenido quirúrgicamente tras sufrir un infarto. El episodio marcó un punto de inflexión personal.

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, junto al secretario del PSOE de Gran Canaria, Sebastián Franquis (d). / QUIQUE CURBELO-EFE

Desde entonces es habitual verlo caminar a paso ligero por La Minilla, con auriculares, incorporando el ejercicio físico a su rutina. La experiencia de salud no lo apartó de la política, pero añadió una dimensión más humana a un dirigente percibido, a menudo, como figura estrictamente orgánica.

Poder interno

Mientras su trayectoria institucional avanzaba, su poder interno en el PSOE de Gran Canaria se consolidaba. Ha atravesado etapas de tensión y ha mantenido pulsos por el control orgánico del partido. El más reciente, frente a Augusto Hidalgo, evidenció la disputa por la dirección insular. La intervención de la dirección federal antes de las elecciones de 2023 evitó una fractura pública, pero confirmó que el liderazgo interno es también un terreno de competencia.

El portavoz del GP Socialista Canario, Sebastián Franquis (d), atiende a la exposición del presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, durante un pleno del Parlamento de Canarias. / MIGUEL BARRETO-EFE

Hoy, como diputado en el Parlamento de Canarias y máximo responsable del PSOE de Gran CanariaSebastián Franquis encarna una trayectoria marcada por la caída y la reconstrucción. Desde el dirigente que abandonó la política tras una quiebra empresarial hasta quien hoy ordena mayorías internas, su recorrido resume más de cuatro décadas de militancia sostenida.

En el ecosistema político insular, su figura representa una forma de poder discreto. No es un liderazgo basado en la exposición permanente, sino en la capacidad de articular equilibrios dentro del PSOE de Gran Canaria. De ahí la percepción, instalada en el debate político, de que es quien mueve los hilos del partido desde la estructura, sosteniendo la tensión sin romperla y marcando el ritmo interno del socialismo grancanario.