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Modelo anatómico en relieve del intestino grueso (colon) y el apéndice / QUIRÓNSALUD
Modelo anatómico en relieve del intestino grueso (colon) y el apéndice / QUIRÓNSALUD

El aviso que puede esconder un pólipo de colon: detectarlo a tiempo puede evitar un cáncer

Suelen pasar desapercibidos, pero algunos pueden evolucionar hasta convertirse en un cáncer colorrectal. Detectarlos y retirarlos a tiempo permite prevenir la enfermedad en muchos casos

Fernando Baquero

Actualizada:

Los pólipos de colon son pequeñas lesiones que aparecen en la pared interna del intestino grueso. En la mayoría de los casos no dan síntomas y se descubren de manera casual durante una prueba médica. El problema es que algunos, aunque inicialmente sean benignos, pueden cambiar con el paso de los años y acabar convirtiéndose en un cáncer colorrectal.

Por eso, detectarlos a tiempo tiene un valor preventivo importante. La colonoscopia permite no solo ver el interior del colon, sino también retirar los pólipos en ese mismo momento cuando es posible. “La mayoría de los cánceres de colon se desarrollan a partir de pólipos que han ido creciendo y cambiando durante años”, explica el doctor Philippe Bennemann, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Tenerife.

¿Qué son exactamente?

Un pólipo es un crecimiento anormal de tejido que aparece en la mucosa que recubre el colon o el recto. Los hay de distintos tamaños y formas, desde lesiones de apenas unos milímetros hasta otras que pueden alcanzar varios centímetros.

No todos tienen el mismo riesgo. Los pólipos hiperplásicos, por ejemplo, suelen ser pequeños y presentan un riesgo muy bajo de malignización. Los adenomas o pólipos adenomatosos son más relevantes, porque algunos pueden evolucionar hacia un cáncer colorrectal. También existen los pólipos serrados, menos habituales, algunos de cuyos tipos requieren un control específico.

La edad es uno de los principales factores relacionados con la aparición de pólipos. También pueden influir los antecedentes familiares de cáncer colorrectal, el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo elevado de alcohol y determinados hábitos alimentarios.

Cuando no hay síntomas

Una de las dificultades de los pólipos es precisamente que suelen crecer sin avisar. Muchas personas no notan nada y llevan una vida completamente normal. Cuando las lesiones son más grandes, pueden aparecer sangre en las heces, sangrado rectal, cambios persistentes en el ritmo intestinal o anemia.

“Que no haya síntomas no significa que no exista una lesión”, señala el doctor Bennemann. De ahí la importancia de los programas de cribado y de valorar los antecedentes personales y familiares, incluso cuando la persona se encuentra bien.

La colonoscopia, clave para detectarlos

La colonoscopia es la prueba que permite examinar directamente el interior del colon mediante una cámara. De esta forma, el especialista puede localizar pólipos y otras alteraciones de la mucosa, incluso cuando son pequeños.

Una de sus principales ventajas es que diagnóstico y tratamiento pueden hacerse en el mismo procedimiento. Si se encuentra un pólipo que debe eliminarse, en muchos casos puede retirarse sin necesidad de una intervención quirúrgica convencional.

¿Qué es una polipectomía?

La extirpación de un pólipo durante una colonoscopia se conoce como polipectomía. El especialista utiliza el instrumental del propio colonoscopio para retirar la lesión y, posteriormente, el tejido suele analizarse en el laboratorio para conocer con precisión qué tipo de pólipo era.

“Retirar un pólipo cuando todavía es una lesión precancerosa es una oportunidad para evitar que pueda seguir evolucionando”, apunta el especialista de Hospital Quirónsalud Tenerife.

¿Cuándo hay que hacerse una colonoscopia?

La necesidad de realizar una colonoscopia depende de la edad, los antecedentes familiares, los síntomas y otros factores de riesgo. El cribado del cáncer colorrectal puede comenzar antes en personas con antecedentes familiares importantes o determinadas circunstancias que aumentan el riesgo.

Además, haber tenido pólipos previamente no significa que el problema esté definitivamente resuelto. El especialista establecerá cuándo conviene repetir la exploración teniendo en cuenta aspectos como el número, el tamaño y el tipo de pólipos que se hayan encontrado.

El cribado, aconsejable

El cáncer de colon y recto ya no es una enfermedad de personas mayores.  Ante la creciente incidencia en personas menores de 50 años, los programas de cribado de cáncer colorrectal están cambiando a nivel mundial. Por ejemplo, en EE.UU. ya se recomienda iniciarlo en la población general a los 45 años. "Un simple gesto como el de realizar una prueba de "sangre oculta en heces" (que es muy útil para detectar lesiones precancerosas del colon) puede indicarnos qué personas deberán someterse a una colonoscopia incluso antes de los 50 años", señala el especialista. 

Hay que tener en cuenta que cualquier persona puede desarrollar un cáncer colorrectal, incluso siendo joven y con hábitos saludables. "Ante cualquier síntoma que nos haga sospechar, por ejemplo, sangrado anal, debemos consultar al médico para realizar una exploración y ante la duda una prueba diagnóstica como la colonoscopia para descartar lesiones del colon y recto", asegura para concluir el doctor Bennemann.

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