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La fibrilación auricular, una enfermedad a la que se debería prestar más atención

Esta patología que, combinada con otros factores de riesgo puede ser origen de un ictus, es un problema de salud de primer orden

Fernando Baquero

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Imagen de un electrocardiograma. La fibrilación auricular es una patología que requiere más atención / EUROPA PRESS
Imagen de un electrocardiograma. La fibrilación auricular es una patología que requiere más atención / EUROPA PRESS

La fibrilación auricular (también llamada FA) afecta a millones de personas cada año. Sin embargo, la enfermedad está a menudo infradiagnosticada e infratratada. Los pacientes suelen someterse a electrocardiogramas (ECG) ambulatorios de 24 horas para recibir un diagnóstico, pero es sabido que este registro de corta duración tiene un bajo rendimiento diagnóstico y pasa por alto a muchos pacientes con episodios infrecuentes de FA.

Se trata de un tipo de arritmia cardiaca donde las aurículas se mueven de manera irregular, que en lugar de latir tiemblan y pierden su eficacia para enviar la sangre hacia los ventrículos. Por este motivo, la sangre se remansa en ellas y se facilita la formación de coágulos. Si un coágulo se desprende y pasa al torrente sanguíneo puede llegar a obstruir un vaso sanguíneo.

UNA PATOLOGÍA MUY FRECUENTE

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca más frecuente en la población en general; de hecho, su incidencia se sitúa entre el 5 y el 10% de los mayores de 70 años. Es más, según explica el jefe del servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Tenerife, el doctor Ángel Concepción Clemente, más del 35% de las consultas cardiológicas de las personas en este rango de edad son debidas a esta patología. 

“Si bien la fibrilación auricular no provoca una mayor mortalidad, sí que se asocia a un incremento de la morbilidad, al generar mayores probabilidades de sufrir un ictus o insuficiencia cardíaca”, precisa el especialista, para luego explicar que la aparición de una fibrilación auricular está relacionada con una combinación de factores de riesgo cardiovascular íntimamente relacionados con el estilo de vida.

SU RELACIÓN CON EL ICTUS

La fibrilación auricular constituye un problema de salud de primer orden. Se calcula que en el mundo existen más de 30 millones de personas que la padecen, y además su incidencia se incrementa cada año, en gran medida debido al aumento de la expectativa de vida.

La fibrilación auricular está asociada con otros factores que pueden ser causa de ictus, como la hipertensión, la diabetes mellitus, la enfermedad cardíaca valvular, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad coronaria, la insuficiencia renal crónica, enfermedades inflamatorias crónicas, apnea del sueño y el consumo de tabaco, factores de riesgo tanto para la aparición de fibrilación auricular como para el ictus. También tiene un fuerte componente hereditario.

LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN

Por ello, el doctor Concepción considera fundamental para prevenir esta patología que se evite el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol y el tabaco y que se realice ejercicio físico moderado. “Si esta se produce en un corto periodo de tiempo, no es peligrosa; pero si dura horas o incluso días se puede complicar con un ictus.”

“El corazón, junto con el resto de los músculos del cuerpo, es el órgano que más se beneficia del ejercicio físico mantenido: caminar, nadar o trotar dos o tres veces a la semana es fundamental para que el corazón se mantenga estable. No obstante, no hay que perder de vista que los ejercicios que requieren mucho esfuerzo también le pueden perjudicar”, insiste el especialista.

LAS CAUSAS

El doctor Clemente expone que con los años el corazón se llena de “cicatrices”. Las paredes de las aurículas pierden tono muscular, sufren isquemias y fibrosis provocando que la contracción auricular no sea homogénea. Esta circunstancia hace que el ritmo cardíaco sea irregular incrementando la posibilidad de generar coágulos de sangre en el corazón que, si llegan a desprenderse, pueden viajar hasta el cerebro generando un accidente cerebrovascular o ictus.

“Por ello, una vez diagnosticada la FA el tratamiento se basa en la administración de anticoagulantes que eviten la formación de estos coágulos, que constituyen la complicación más peligrosa de esta patología”, apunta el cardiólogo de Quirónsalud Tenerife; quien por último señala que los síntomas principales de estar padeciendo una fibrilación auricular son las palpitaciones y la sensación de falta de aire.

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