El Correíllo La Palma se perfila como una pieza clave en la estrategia de integración entre el puerto y la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, no solo por su valor sentimental e histórico, sino como herramienta para acercar la actividad portuaria a la ciudadanía.
Recientemente, y en el marco de las charlas por la trayectoria durante 50 años de El Correíllo de La Palma, celebradas en la Escuela Náutica, el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, subrayó que “pocas infraestructuras portuarias pueden presumir de un patrimonio tan valioso capaz de servir de nexo entre el frente marítimo y el tejido urbano”.
Un icono compartido
Uno de los proyectos más esperados es dar al barco la utilidad de centro de interpretación, un proyecto ligado al Muelle Norte y al futuro Museo Marítimo que, según manifestó Suárez, avanza “de la mano del Ayuntamiento y en coordinación con distintas instituciones".
Para la Autoridad Portuaria, el buque trasciende su condición de embarcación histórica y se convierte en una herramienta para “consolidar el puerto y la ciudad” bajo una misma narrativa patrimonial.
Situación destacada
El presidente recalcó que la singularidad del Correíllo La Palma sitúa a Santa Cruz en una posición destacada frente a otros puertos que no cuentan con elementos de este calibre.
La previsión es que, a medida que se materialicen los proyectos vinculados a este barco, “se refuerce su papel como emblema del puerto en diálogo con otros símbolos como la Farola del Mar, hasta conformar un icono conjunto de la capital”.
Memoria y conexión entre islas
Durante su intervención, el presidente de Puertos de Tenerife apeló también a la memoria colectiva para explicar el impacto social de este tipo de embarcaciones en la conectividad del archipiélago.
Además, recordó cómo, hace apenas unas décadas, viajar a islas como La Palma, Lanzarote o Gran Canaria “era una aventura” y un auténtico acontecimiento familiar, lo que refuerza el valor del Correíllo como vestigio vivo de aquella época.
Papel relevante
En cualquier caso, la dimensión emocional destacada por Suárez se suma a la vertiente histórica y patrimonial del buque, que permite narrar cómo los barcos articularon las relaciones económicas, sociales y afectivas entre islas que durante años fueron “las grandes desconocidas entre sí".
Partiendo de lo expresado, se explica que Suárez haya subrayado la importancia de preservar y activar este patrimonio para que las nuevas generaciones comprendan el papel del mar y del puerto en la configuración de la sociedad canaria.
Alineación institucional
Suárez mencionó un encuentro con el presidente de Puertos del Estado en el que quedó patente el compromiso con el Correíllo, destacando que el proyecto llega en un contexto especialmente favorable, con una “gran representación del Estado” implicada y el respaldo expreso de Puertos del Estado y del ministerio competente,
Como máxima representación portuaria en Tenerife, insistió en que la Autoridad Portuaria no puede quedarse atrás en un proceso en el que “todas las instituciones están alineadas”.
Clima de cooperación
“Tenemos una herramienta perfecta para ir consolidando el puerto y la ciudad, un elemento que va a unificar el centro de interpretación -que estamos intentando avanzar- con las instituciones. Hay pocos puertos que puedan tener un patrimonio tan valioso”, reiteraba el presidente.
Enfatizó Suárez en un clima de cooperación que constituye “una oportunidad para dar un enorme impulso” a la integración Puerto‑Ciudad, utilizando el correíllo como “herramienta viva” alrededor de la cual articular proyectos culturales, turísticos y educativos.
Aunque el presidente admitió que “las cosas de palacio van despacio”, insistió en que la hoja de ruta está clara y que el objetivo común es defender y poner en valor un patrimonio que la ciudadanía ya empieza a asumir como propio.