Rastro de Santa Cruz en la avenida marítima|AYUNTAMIENTODESANTACRUZ
Rastro de Santa Cruz en la avenida marítima|AYUNTAMIENTODESANTACRUZ

Comerciantes del rastro de Santa Cruz quieren volver al entorno del mercado: “Hemos perdido más de la mitad de las ventas y de los ingresos económicos”

A la falta de sombra ante altas temperaturas y de protección frente a la lluvia y el viento, se suma la pérdida de ventas y de ingresos, lo que lleva a más de cien vendedores del rastro de Santa Cruz a recoger firmas para volver al entorno del mercado

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Comerciantes del rastro de Santa Cruz de Tenerife critican que la ubicación que ocupan hace algo más de un año ha provocado, entre otros problemas, un descenso de ventas en torno a un 60% con las consecuentes pérdidas económicas, lo que está originando un profundo malestar. 

Más de un centenar de vendedores, representados por Juan Heredia, denuncian una merma en los ingresos económicos, además de condiciones inadecuadas para ejercer cada domingo la actividad. Esto les ha llevado a poner en marcha diferentes acciones con el fin de intentar revertir la situación y volver a los aledaños del mercado de Nuestra Señora de África

Traslado a la avenida marítima

Heredia, en declaraciones a Atlántico Hoy, se muestra tajante y subraya que los vendedores nunca estuvieron de acuerdo con el cambio de ubicación. “Nunca”, repite durante la conversación. Según relata, en la reunión donde se abordó la decisión no todos fueron escuchados y “la mayoría queríamos quedarnos en la zona del mercado. La mayoría queríamos seguir allí”, asegura.

El representante insiste en que el mensaje trasladado desde el Ayuntamiento por entonces fue claro y no dejaba margen de maniobra. “Nos dijeron que o esto o nada”, en referencia a aceptar el cambio o perder el rastro.

Caída de ingresos

La realización dominical de la actividad en el recinto habilitado para tal fin no ha sido todo lo positiva que se esperaba. Tanto es así que Heredia confirma que el traslado ha tenido un impacto económico inmediato en los comerciantes que dependen exclusivamente del rastro como fuente de ingresos. El representante cifra la caída de ventas entre un 60 y un 70 por ciento, apuntando que “algunos han optado por abandonar ante la falta de rentabilidad”.

El rastro es lo que tenemos, la mayoría estamos en el paro”, explica, describiendo una realidad de precariedad que, asegura, se ha agravado tras el cambio de ubicación. Actualmente, dice, aunque en el censo municipal figuran más de 400 puestos, cada semana apenas se instalan unos 200.

Un espacio “sin condiciones”

Las críticas también se centran en las condiciones del actual emplazamiento que se distribuye en dos alturas: una, en la parte baja y que habitualmente se usa como zona de aparcamiento y, la otrta , en la parte alta, en la acera de la avenida. En cualquier caso, el recinto, tal y como lo comenta Heredia, no reúne “ni lo mínimo” para que resulte cómodo, atractivo para visitar y seguro. Además, insiste en recordar como un hecho grave la falta de sombra, lo que provoca frecuentes desmayos en verano. “Cuando hace calor, la gente se cae, y cuando llueve o hay viento, es terrible”, resume.

Durante su relato, expone un episodio en el que se produjo un aviso de bomba que originó alarma Según su versión, los vendedores no podían salir del rastro al estar las salidas bloqueadas. “Sentimos que estábamos en medio de una encerrona, menos mal que fue un falso aviso y no pasó nada”, afirma.

Origen del traslado

Recuerda Heredia que a principios de 2025, cuando todavía ocupaban los aledaños del mercadoel Consistorio argumentó la necesidad de desalojar el lugar por obras y problemas de convivencia para justificar el traslado del rastro a partir del mes de febrero de ese mismo año.

Entre esas razones, menciona acusaciones sobre venta ilegal en algunos puestos, referidas principalmente, a productos farmacéuticos o de dudosa procedencia. Heredia rebate ese argumento indicando que “si alguien comete un delito, que se actúe contra esa persona”, y rechaza que se haya penalizado a todo el colectivo de vendedores. “¿Por qué voy a pagar yo los platos rotos de otro?”, plantea.

Recogida de firmas y nuevo proyecto

Lejos de dar el conflicto por cerrado, el colectivo ha iniciado una recogida de firmas que ya alcanza, apunta, entre 12.000 y 14.000 apoyos, tanto en formato físico como digital.

El objetivo es registrar estas firmas en el Ayuntamiento junto a un nuevo proyecto que plantee alternativas para ejercer la actividad comercial en un lugar más idóneo, por lo que invitan a la ciudadanía a colaborar con esta iniciativa. “Estamos buscando el apoyo del pueblo”, señala, convencido de que existe un respaldo social amplio a su causa.