Pedro Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria e imagen del silo de Santa Cruz|MONTAJEAH
Pedro Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria e imagen del silo de Santa Cruz|MONTAJEAH

"Un mes de plazo": la Autoridad Portuaria paraliza la demolición del silo del puerto de Santa Cruz

La Autoridad Portuaria, tras la reunión mantenida por el Consejo de Administración, da el plazo de un mes a las distintas administraciones que han defendido la conservación para que presenten informes favorables al respecto

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La demolición del histórico silo de grano del puerto de Santa Cruz de Tenerife queda, por ahora, en pausa, tal y como ha decidido el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria.

La entidad argumenta que ha decidido frenar temporalmente el proceso a la espera de que se aclaren las dudas sobre su posible declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), una figura que podría cambiar por completo el futuro del edificio.

Creciente debate público

La decisión se tomó este miércoles en una reunión extraordinaria convocada ante el creciente debate público en torno a esta infraestructura portuaria, levantada en 1965 y convertida con el paso de las décadas en un elemento reconocible del perfil industrial de la capital tinerfeña. 

Más allá de su funcionalidad original, el silo ha ido ganando peso como símbolo de una época ligada al desarrollo económico del puerto y a la transformación urbana de Santa Cruz.

Plazo de un mes

En este nuevo escenario, la Autoridad Portuaria ha optado por abrir un compás de espera. Por un lado, encargará un estudio de valoración patrimonial que permita determinar el interés histórico, arquitectónico y cultural del inmueble. 

Por otro, concede un plazo de un mes a las administraciones que han defendido su conservación para que presenten sus propios informes en esa misma línea.

Pedro Suárez, sorprendido

El presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, no ha ocultado su sorpresa ante la dimensión que ha alcanzado el debate en los últimos días. Especialmente, por el cambio de posición de algunas instituciones que ahora abogan por proteger el silo, pese a que en su momento respaldaron el expediente para su demolición. 

Un giro que evidencia las tensiones entre desarrollo portuario, memoria industrial y uso futuro de un espacio estratégico para la ciudad.

Demoler o proteger

La paralización de la licitación introduce así un nuevo capítulo en una discusión que trasciende lo técnico. En juego no está solo la continuidad o desaparición de una estructura de hormigón, sino el modelo de ciudad que se va a proyectar sobre el frente marítimo. 

Mientras unos ven en el silo una pieza obsoleta que limita nuevas oportunidades, otros lo interpretan como un vestigio con potencial para reconvertirse y dotar de identidad a ese entorno.

De momento, el derribo tendrá que esperar. El tiempo, los informes y el criterio patrimonial dirán si el viejo silo sigue formando parte del paisaje de Santa Cruz o pasa definitivamente a la historia.