Señales de tráfico advirtiendo de una ciclocalle en la calle El Pilar|AH
Señales de tráfico advirtiendo de una ciclocalle en la calle El Pilar|AH

Santa Cruz de Tenerife pasa del carril bici a señalizar las ciclocalles con límites de 20 y 30 km/h

Las calles de El Pilar, Villalba Hervás y Méndez Núñez pierden el carril bici segregado pero mantienen la etiqueta de ciclocalle, con nuevas señales y límites de velocidad que priorizan la circulación en bicicleta

Algunas de las calles de Santa Cruz de Tenerife que lucían el flamante carril bici hasta que fue eliminado, muestran ahora una nueva señalética que advierte de que se circula por una ciclocalle.

Como es sabido, desde el pasado mes de enero, en Méndez Núñez, El Pilar y en Villalba Hervás han desaparecido las franjas específicas para bicicletas y patinetes de la red ciclable, pero recientemente han aparecido señales verticales y horizontales que limitan la velocidad y recuerdan la preferencia ciclista.

Opinión vecinal

No, no me había fijado en esa señal”, comenta una vecina de la calle El Pilar a Atlántico Hoy, mientras observa el poste en el que han colocado la señal al principio de la vía. “A ellos se les ha metido poner bicicletas y erre que erre”, protesta un comerciante

No, no recuerdo que esas señales en la carretera estuvieran antes del carril bici. Pero no está mal que limiten la velocidad”, añade otro empresario de la zona, mientras explica que desde hace tiempo decidió no enfadarse por las cosas de la calle. "Estoy cansado de todo, ya solo me preocupo por lo de mi casa", añade.

Señal vertical de ciclocalle
Señal vertical de ciclocalle en El Pilar

Límite de velocidad y prioridad ciclista

Una señal vertical, colocada al inicio de la calle El Pilar, frente al parque avisa a viandantes y conductores que se trata de una ciclocalle, mientras que las marcas en el asfalto advierten de la prohibición de circular a más de 20 km/h. Lo mismo ocurre en la calle Villalba Hervás donde también los ciclistas pasan a tener preferencia sobre el resto de vehículos motorizados

En la calle Méndez Núñez, vía en la que también se había instalado el carril para bicis y patinetes  -y que igualmente fue retirado-, el reparto del espacio se ha modificado. Los dos carriles aptos para la circulación -el tercero ha quedado para aparcamiento de motos, principalmente- han limitado la velocidad. En el carril izquierdo no se deben superar los 50 Km/h y el central, óptimo para ciclistas, prohíbe ir a más de 30 Km/h.

Calle Méndez Núñez, Santa Cruz de Tenerife
Calle Méndez Núñez, Santa Cruz de Tenerife

“No son nuevas”

Fuentes del Ayuntamiento de Santa Cruz han indicado a Atlántico Hoy que las mencionadas señales no son nuevas. “Las ciclocalles no se han eliminado. Solo el carril bici en Méndez Núñez, El Pilar y Villalba Herás es lo que se quitó”, ha sido la respuesta de la corporación al preguntar por la señalética.

Por otro lado, otras personas del vecindario aseguran que las diferentes señales en Méndez Núñez y El Pilar se han colocado después de que se eliminara la infraestructura del carril bici, alimentando la sensación de otro cambio -improvisado o no-  en el diseño de la movilidad

Calle El Pilar, julio de 2024
Calle El Pilar, julio de 2024

¿Qué es una ciclocalle?

Una ciclocalle es una calle unidireccional limitada a una velocidad máxima de 30 km/h, en la que las bicicletas tienen preferencia. Esto no quiere decir que el resto de vehículos de la vía no puedan transitar por la misma, sino que deben adaptarse a la marcha de la bici y respetar su ritmo sin adelantar de manera agresiva ni forzar maniobras.  Los ciclistas deben circular por el centro del carril y cumplir las mismas normas de tráfico que el resto.

A diferencia del carril bici, que separa físicamente la circulación de las bicicletas del resto de vehículos, las ciclocalles apuestan por la integración de la bici en el tráfico y por compartir espacio. Para lograrlo se apoyan en una señalización específica y en la limitación de la velocidad, dando siempre prioridad al ciclista

En la práctica, la ciclocalle busca legitimar la presencia de la bici en la calzada dentro de un modelo de movilidad que ya recogen las leyes vigentes y que, en mayor o menor medida, amplían las ordenanzas de circulación de cada municipio, al tener la competencia sobre el tráfico en su entorno.