La voz ciudadana y el edificio del Balneario de Santa Cruz fueron protagonistas del pleno en el Ayuntamiento de Santa Cruz, en esta ocasión de la mano de la Plataforma en Defensa del Balneario, que lleva más de tres décadas batallando por la recuperación de uno de los enclaves más emblemáticos del litoral capitalino.
“Realmente es vergonzoso que una ciudad marítima como la nuestra no cuente con un balneario donde podamos tomar los baños de mar”, destacó el presidente de la plataforma, Ángel López Cabrera, durante su intervención en el Pleno municipal y haciendo suya una frase del histórico alcalde Santiago García Sanabria.
Patrimonio sentimental
Añadió López Cabrera que, tres generaciones después, el mismo sentir vuelve a resonar con la fuerza de quienes se niegan a ver desaparecer una parte esencial de la memoria chicharrera y recordó que el Balneario fue mucho más que un edificio, resaltando su importancia como punto de encuentro y espacio público abierto al mar, donde se mezclaban clases sociales y se fraguaban recuerdos.
“Allí se celebraron campeonatos de natación, aprendieron a nadar muchos santacruceros”, apuntó, reseñando el valor del propio edificio, diseñado por el racionalista Domingo Pisaca Burgada, uno de los arquitectos más destacados de la época.
Edificio abandonado
Hoy, sin embargo, aquel rincón de vida y salitre agoniza entre el abandono y el deterioro. “Desde 1992 las instalaciones permanecen a su suerte, y toda la administración tiene parte de culpa”, enfatizó el portavoz vecinal, que instó al Ayuntamiento a tomar las medidas necesarias para devolver este espacio a la ciudadanía y rescatar su función original.
La propuesta presentada solicita que la rehabilitación del Balneario y de la vecina Batería del Bufadero -otra joya del litoral, construida en 1656- se enmarquen en un proyecto integral que combine usos sociales, deportivos y culturales. Un espacio multifuncional, con piscina, gimnasio, centro de mayores, biblioteca o guardería. “Un complejo pensado para la convivencia y el bienestar común”, matizó.
Compromisos en el aire
Recordó el representante vecinal que la protección y restauración del Balneario también fue al Parlamento de Canarias, siendo consejera de Hacienda del Gobierno canario la nacionalista Rosa Dávila, actual presidenta del Cabildo de Tenerife, quien se comprometió verbalmente a que “a lo largo de esta legislatura se traerá un proyecto de ley para proteger un patrimonio tan importante como es el Balneario de Santa Cruz”
Además, indica López, firmó la petición y “seguidamente se comprometió ante los medios y mi persona, a dotar una partida económica de más de 1 millón de euros para la rehabilitación del balneario, cumpliendo con su palabra, estamos seguros.”
Debate de la moción
“Nos merecemos un edificio digno, como en otras zonas del municipio. Este barrio también lo necesita”, recalcó el portavoz, recordando los días de infancia vividos junto al mar.
A partir de la intervención de este vecino de Santa Cruz, el Pleno debatió la moción presentada por el grupo socialista relativa a la rehabilitación de las instalaciones del mencionado edificio.
Frenar la degradación
La moción aborda la situación dactual del inmueble muy querido y protegido en el catálogo desde 1992, cuyo deterioro preocupa tanto a los vecinos como a los grupos políticos.
La propuesta central es instar al Gobierno autonómico, como propietario, a ejecutar de forma urgente trabajos de mantenimiento y seguridad para frenar la degradación del edificio y a crear una mesa de trabajo con Cabildo, Autoridad Portuaria, Ayuntamiento y ciudadanía que defina usos posibles y viables.
Prioridad: salvar el edificio
Durante el debate se subraya que el objetivo inmediato no es fijar ya un uso concreto, sino evitar que el inmueble “se venga abajo”, aunque se recuerda que en 2019, tras un proceso participativo, se acordó orientarlo a usos sociosanitarios, deportivos y de mayores, hoy en cuestión por la situación urbanística y las limitaciones portuarias.
Los grupos políticos han coincidido en incorporar la participación ciudadana en la definición futura de usos, pero se insiste en que cualquier decisión debe ser compatible con salvar el edificio y no generar falsas expectativas sobre funciones que luego puedan ser inviables técnica o administrativamente.
A modo de conclusión, la moción debatida y aprobada por unanimidad está orientada a un compromiso interadministrativo y vecinal que prioriza la conservación urgente del edificio del Balneario y abre un nuevo proceso ordenado para concretar usos realistas y asumibles, reforzando el papel de la vecindad del municipio pero subordinando cualquier propuesta al objetivo de preservar el inmueble catalogado.
