“Hay pisos a los que no les llega agua absolutamente nada”. Así resume una vecina de la comunidad afectada de Cruz del Señor (quien prefiere no revelar su identidad), la situación que viven varios hogares del edificio. Tal y como ya ha informado Atlántico Hoy, la falta de suministro no responde a un corte puntual, sino a un problema de presión y distribución interna que ha dejado a algunos residentes sin agua durante semanas e incluso meses.
La reunión de propietarios, celebrada en la tarde de este pasado martes, se abordó, con tensión y posiciones enfrentadas, el camino que planteó el administrador de fincas y que hace referencia a una obra comunitaria para instalar un aljibe y un motor de presión. La actuación, sin embargo, está condicionada por la redacción de un proyecto, su aprobación por parte de Emmasa y la posterior licencia municipal.
El agua sube y luego baja
La explicación trasladada por el administrador durante la reunión parte de la presión con la que el agua llega a la urbanización. Según expuso, se reciben alrededor de 3,8 o 4 kilos, una presión que pierde fuerza conforme el agua asciende por el edificio.
En este caso, el problema se agrava porque el agua no se distribuye directamente a cada vivienda desde su altura, sino que las tuberías suben hasta la azotea y después bajan. “Esos metros de más son los que hacen que no llegue”, trasladó el administrador, según comentó la vecina consultada por Atlántico Hoy.
Aljibe y bombas
Según destaca la entrevistada, en la reunión se detalló que la normativa aplicable exigiría una reserva de 200 litros de agua por habitante, lo que, con una estimación de entre tres y cuatro residentes por vivienda,situaría la necesidad de almacenamiento en torno a los 600 y 800 litros por piso. Concluyendo, para una comunidad de diez viviendas, el cálculo máximo manejado durante el encuentro se situó en los 16.000 litros que no tendrían que ocupar un único depósito.
Al respecto, en el encuentro se advirtió de que, una vez instalado el bombeo, las plantas más bajas podrían tener una presión excesiva y necesitar reguladores. También se avisó de que aumentar la presión puede revelar averías o fugas en instalaciones interiores antiguas, especialmente si han permanecido secas durante un tiempo.
Proyecto, autorizaciones y licencia
La obra no puede ejecutarse de forma inmediata. El primer paso, según explicó el administrador, es encargar un proyecto técnico que deberá ser aprobado por Emmasa y pasar por el Ayuntamiento para obtener la licencia correspondiente.
El plazo municipal preocupa a los residentes. En la reunión se indicó que una licencia puede tardar entre tres y cuatro meses, aunque la respuesta podría llegar antes. “Si los trámites siguen su curso normal, hasta final de año no habrá nada”, fue una de las advertencias que se escucharon, según la vecina.
Propuestas económicas
La comunidad solo había recibido inicialmente una propuesta económica para elaborar el proyecto que ronda los 14.000 euros, sin incluir la obra, aunque los vecinos esperan que se cuente con otros presupuestos.
Las cifras que se manejaron para la actuación, a partir de referencias de otras comunidades y trabajos similares, oscilan entre 7.000 y 12.000 euros, aunque el coste final dependerá de la ubicación y capacidad de los depósitos, el motor, la obra de fontanería, los trabajos eléctricos y la disponibilidad de espacio.
La respuesta trasladada por el Ayuntamiento
En el transcurso de la reunión, se leyó la explicación remitida por el Ayuntamiento tras contactar con Emmasa. El escrito sostiene que la empresa suministra a la Comunidad Cruz del Señor una presión de “en torno a cuatro kilos”.
La respuesta añade que esa presión sería suficiente para que el agua llegue a todas las plantas, si bien reconoce que la planta más alta tendría menos fuerza. También señala que la presión de suministro “es la misma siempre y no se ha modificado”, por lo que atribuye la incidencia al estado de las instalaciones interiores o a posibles obras realizadas previamente en la comunidad.
“Antes había más presión, en torno a 5-6 kilos”
La vecina que participó en el encuentro explica que varios residentes discreparon de esa versión. Algunos sostuvieron que antes existían entre cinco y seis kilos de presión y que la bajada se produjo hace aproximadamente un mes. También cuestionaron que el problema se deba a trabajos recientes, al asegurar que no se han realizado obras que expliquen el cambio.
La respuesta de Emmasa, leída a través de la comunicación municipal, parte de que el agua se reparte de forma directa a cada planta. Sin embargo, los vecinos recalcan que, en su edificio, parte de la instalación obliga al agua a subir hasta la azotea para volver a descender. “Ese es el punto que entienden que no se está teniendo en cuenta”, explica la residente.
Una salida de emergencia
Ante los tiempos de la obra, el administrador planteó permitir conexiones directas desde la tubería comunitaria a cada vivienda afectada, aunque algunos asistentes apuntaron a que esta no era una solución legal. La prueba realizada en un piso situado en la planta 11 habría confirmado que, pese a no existir una presión elevada, sí llega agua suficiente para recuperar un uso básico.
La actuación requeriría abrir el interior de cada piso para enlazar con la conducción comunitaria. Por eso, el coste sería diferente en cada vivienda y dependería del estado de la instalación, los revestimientos, los muebles y los trabajos de albañilería y fontanería necesarios.
La propuesta contempla que esta intervención sea asumida por cada propietario desde el punto de conexión hacia dentro de su vivienda. Según se trasladó durante la reunión, Emmasa solo tendría competencia hasta los contadores, mientras que las instalaciones interiores corresponderían a la comunidad y a los titulares de cada piso.
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