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Imagen de una pella de gofio / MARCA CANARIA

Los canarios coinciden: el gofio no se toma solo con leche, mejor amasado con miel y frutos secos

El gofio amasado sigue siendo una de las recetas más queridas de Canarias, especialmente cuando se mezcla con miel, frutos secos y sabores tradicionales de las islas

En Canarias, hablar de gofio es hablar casi de identidad. Está en los desayunos, en los potajes, en los postres y hasta en los recuerdos de infancia de muchísimas familias. Pero aunque fuera de las islas mucha gente lo asocia únicamente al típico vaso de leche con gofio, en los hogares canarios hay otra forma de prepararlo: el gofio amasado.

Y si lleva miel y frutos secos, mejor todavía. Porque sí, el gofio puede convertirse en algo mucho más contundente y sabroso que un simple desayuno rápido. En Tenerife, Gran Canaria o La Palma es habitual encontrar versiones amasadas que mezclan tradición, energía y sabor en una receta sencilla que prácticamente no necesita cocina.

El alimento más canario

El gofio lleva siglos formando parte de la alimentación del Archipiélago. Se elabora a partir de cereales tostados —habitualmente millo o trigo— que después se muelen hasta conseguir una harina fina y muy nutritiva. Su origen se remonta a los antiguos pobladores de las islas y hoy sigue siendo uno de los productos más representativos de la gastronomía canaria.

Aunque cada familia tiene su forma favorita de prepararlo, hay una receta que nunca falla: el gofio amasado con miel. La mezcla convierte una harina aparentemente sencilla en una masa compacta, dulce y energética que suele servirse en rodajas y acompañar desayunos, meriendas o incluso excursiones y romerías.

La receta que nunca pasa de moda

La preparación es bastante simple, aunque tiene su técnica. Primero se coloca el gofio en un bol amplio y se añade poco a poco agua para empezar a formar la masa. Después llega uno de los ingredientes estrella de la cocina canaria: la miel.

En muchas casas se utiliza miel de palma o miel de abeja producida en las propias islas, lo que le da todavía más personalidad a la receta. A partir de ahí comienza el auténtico amasado, el momento clave para conseguir la textura perfecta. El truco tradicional consiste en ir frotando la masa entre las manos repetidamente hasta que todo quede completamente integrado.

Imagen del gofio canario tras pasar por el molino / CABILDO DE GRAN CANARIA

Frutos secos, pasas y mucho sabor

Una vez la masa empieza a coger consistencia, llegan los frutos secos. Nueces, almendras, avellanas o incluso higos secos y pasas suelen ser algunos de los ingredientes más utilizados. No hay una única receta cerrada y cada familia adapta el amasado a su gusto.

El resultado es una mezcla bastante contundente, energética y muy ligada a la cocina popular canaria. Después solo queda darle forma de cilindro y cortar pequeñas rodajas listas para comer.

Mucho más que un desayuno

Aunque el gofio amasado suele asociarse al desayuno, en Canarias también aparece en romerías, meriendas familiares o comidas tradicionales. Durante décadas fue además un alimento fundamental para muchas familias por su capacidad para aportar energía de forma barata y sencilla.

Hoy sigue siendo uno de los productos más valorados de la gastronomía local, tanto por tradición como por valor nutricional. De hecho, el gofio se ha convertido también en uno de los grandes símbolos culinarios del Archipiélago y cada vez aparece más en recetas modernas, helados, postres o platos de autor.