La vida de un vecino de El Hierro cambió en agosto de 2023 tras sufrir una fractura en el quinto dedo de la mano derecha durante su jornada laboral. Lo que inicialmente parecía una lesión común acabó derivando en un proceso largo y doloroso, con varias intervenciones quirúrgicas, rehabilitación constante y un diagnóstico que marca su día a día: síndrome de dolor regional complejo, también conocido como síndrome de Sudeck.
El afectado reclama 198.336,39 euros al Servicio Canario de la Salud por los daños físicos y funcionales que asegura haber sufrido. Aunque el SCS pretendía dar por zanjado el asunto en contra de la reclamación, el caso ha sido analizado por el Consejo Consultivo de Canarias, que ha concluido, en un dictamen al que ha tenido acceso Atlántico Hoy, que el caso no puede resolverse en su estado actual y ha ordenado reabrir el procedimiento.
Dos cirugías y una evolución complicada
Tras el accidente, el paciente fue atendido en el Hospital Nuestra Señora de los Reyes, en Valverde. Las pruebas confirmaron una fractura desplazada del quinto metacarpiano y se optó por una primera intervención quirúrgica mediante fijación con aguja intramedular, una técnica habitual en este tipo de lesiones.
La evolución no fue la esperada. El dolor persistía y la fractura no consolidaba correctamente. Tras la retirada de la aguja y el inicio de la rehabilitación, se detectó un nuevo desplazamiento, lo que obligó a una segunda cirugía en octubre de 2023, esta vez mediante tornillo endomedular, para lograr una fijación más estable.
A partir de ese momento, el paciente comenzó a presentar rigidez intensa, dolor continuo, cambios de coloración en la piel, sudoración excesiva y pérdida progresiva de movilidad, no solo en el dedo afectado sino también en otros dedos de la mano.
El diagnóstico de 'Sudeck'
En diciembre de 2023, los facultativos empezaron a sospechar la aparición de un síndrome de dolor regional complejo, una patología que puede surgir tras traumatismos o cirugías y que provoca alteraciones neurológicas y vasculares. Una gammagrafía ósea confirmó posteriormente ese diagnóstico.
El propio dictamen recoge que el paciente presentaba “rigidez, edema y cambios de coloración cutánea acompañados de hiperhidrosis”, un cuadro compatible con este síndrome. Desde entonces, el afectado ha pasado de forma reiterada por Urgencias, Rehabilitación y la Unidad del Dolor, con ajustes constantes de la analgesia y fisioterapia continuada.
¿Qué es el 'Sudeck'?
El síndrome de Sudeck, también conocido como síndrome de dolor regional complejo, es una enfermedad poco frecuente que suele aparecer tras una fractura, una cirugía o un traumatismo, incluso cuando la lesión inicial ha sido aparentemente leve. Se caracteriza por un dolor intenso y persistente, desproporcionado respecto al daño original, que no mejora con el paso del tiempo y que puede extenderse más allá de la zona inicialmente afectada.
Además del dolor constante, quienes lo padecen pueden desarrollar rigidez articular, inflamación, alteraciones en la coloración y la temperatura de la piel, sudoración anómala y pérdida progresiva de fuerza y masa muscular. En los casos más graves, el síndrome puede provocar una limitación funcional importante e incluso atrofia del miembro afectado, dificultando la realización de actividades cotidianas y laborales. Su evolución es imprevisible y el tratamiento suele ser prolongado, combinando rehabilitación, control del dolor y seguimiento especializado.
Derivaciones y esperas
En 2024, fue derivado a la Unidad de la Mano del Hospital de La Candelaria, en Tenerife, donde se indicó la necesidad de una nueva intervención quirúrgica para retirar el material de osteosíntesis. Sin embargo, según consta en el expediente, la cirugía fue demorándose, mientras el paciente seguía acudiendo a urgencias por dolor no controlado.
En su reclamación, el afectado sostiene que “la tardanza en la atención, el retraso en el diagnóstico y el manejo inadecuado de la evolución han resultado en daños irreversibles”, y afirma que sufre limitaciones severas que le impiden desarrollar una vida normal.
La posición de Sanidad
El Servicio Canario de la Salud propuso desestimar la reclamación. En su argumentación, defendió que las técnicas quirúrgicas empleadas fueron correctas y que el síndrome de Sudeck constituye una complicación conocida, recogida expresamente en los consentimientos informados. El informe de Inspección señala que se trata de “una complicación neuroinflamatoria de causa multifactorial que no puede atribuirse a una mala praxis médica”.
También subraya que el paciente recibió una atención “multidisciplinar y protocolizada”, con seguimiento por Traumatología, Rehabilitación, Unidad del Dolor y múltiples atenciones en Urgencias.
Un expediente incompleto
El Consejo Consultivo de Canarias, en un dictamen emitido en diciembre de 2025, no entra a decidir si hubo negligencia médica, pero sí deja claro que el expediente no está completo. En concreto, afirma que existen “omisiones en la tramitación del procedimiento que impiden la formulación de una resolución exhaustiva y congruente”.
El órgano consultivo destaca que no consta en el expediente “el historial clínico del paciente obrante en los servicios de la Unidad del Dolor, Unidad de la Mano y Rehabilitación”, pese a que el propio reclamante atribuye parte del daño a retrasos en esas áreas. Añade que estos documentos “resultan necesarios para que este Organismo consultivo pueda formarse una adecuada y bien fundada convicción sobre los hechos reclamados”.
Segunda opinión y nueva valoración
El dictamen también señala que el paciente solicitó una segunda opinión facultativa, pero que “no se ha informado acerca de si, efectivamente, se llevó a cabo tal segunda opinión, el facultativo que la emitió y su resultado”, una carencia que el Consejo considera relevante.
Por todo ello, concluye que la propuesta de Sanidad “no se considera conforme a Derecho” y que procede “retrotraer las actuaciones” para completar el expediente. El Consejo exige que se recaben los historiales clínicos pendientes, informes detallados de los servicios implicados y un nuevo pronunciamiento de la Inspección Sanitaria que valore expresamente “la malrotación del quinto dedo, su origen y su relación con la actuación facultativa”. Solo una vez cumplidos esos trámites, señala el dictamen, podrá elaborarse una nueva propuesta de resolución y volver a analizarse el caso.