Una petición ciudadana en Change.org, dirigida a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y firmada por particulares de las siete islas, ha pasado de rondar las 1.250 firmas hace unos días a superar las 6.000 esta misma semana. Detrás no hay ninguna asociación de madres y padres ni ningún partido: solo una particular identificada como Mar RH, y un lema sencillo, "Queremos clases, no cancelaciones".
Begoña Correa, presidenta del AMPA Chimisur del CEIP Virgen del Pilar, en la localidad tinerfeña de Las Rosas, le pone cara a ese hartazgo. Según ha afirmado a Atlántico Hoy, esta semana instaló termómetros por su cuenta en la cancha sin techo de su colegio: marcaron 42 grados. La propia representante del AMPA ha sido una de las 6.000 firmantes de esta petición ciudadana, un enlace que ha compartido a través de sus redes sociales y que reclama la climatización de las aulas.
La petición nació el 15 de septiembre, el mismo día en que se suspendían las clases presenciales en Fuerteventura y en nueve municipios de Gran Canaria por el nivel rojo de calor. Su crecimiento ha continuado en los días siguientes, coincidiendo también con la polémica generada por unas declaraciones del consejero de Educación, Poli Suárez, que pidió a los centros usar su presupuesto propio para comprar ventiladores.
De 1.250 a 6.000 firmas en pocos días
Esta petición ciudadana no pide en su origen aire acondicionado a toda costa, sino "climatización y adaptación térmica" de los centros educativos y que las clases pudieran continuar siempre que se garantizara la seguridad del alumnado.
El salto de 1.250 a 6.000 firmas en apenas unos días viene acompañado de otro dato que confirma su alcance: la propia página de Change.org la contabiliza ya 9.587 veces compartida, y Atlántico Hoy ha podido constastar que el enlace circula de forma masiva por grupos de WhatsApp y redes sociales, más allá de cualquier colectivo organizado.

42 grados y sin sombra en las canchas
Correa decidió esta semana no esperar a que nadie más midiera la temperatura de su colegio: instaló termómetros por su cuenta, porque la cancha del centro no tiene techo. Este registro marcó 42 grados.
Según afirma la representante del AMPA Chimisur, este mismo martes, durante el recreo, los niños se quedaron sin agua en las botellas, y el centro no disponía de dispensadores donde rellenarlas. Correa ha redactado un escrito, que la secretaría del centro firmará, para presentar formalmente la situación.
Compra independiente de ventiladores
Esta no es la primera advertencia por parte del AMPA. Según relata Correa, el propio centro ya ha trasladado la urgencia al Ayuntamiento y a la Consejería en septiembre de 2025, "y poco caso le hicieron". En ese momento, fue el propio AMPA quien compró con carácter urgente ventiladores para todas las aulas.
"Ayudó a mejorar, pero es un parche", resume Correa: la cancha sigue sin techo para el recreo y las clases de educación física, con niños que se encuentran mal y padres que tienen que ir a recogerlos.
Correa contrasta la falta de medios con un ejemplo cotidiano: el curso pasado, el propio AMPA tuvo que ayudar a pagar una fotocopiadora de segunda mano para el centro. "Vemos que la Consejería o el Ayuntamiento no aportan el mínimo necesario de recursos y somos los profes y AMPA quiénes siempre remamos más que ellos", resume.

"Ventiladores, pingüinos o cualquier material que sea bueno"
La frase que más indignación ha generado esta semana la pronunció el propio consejero de Educación el pasado miércoles, durante el acto de inicio del curso de FP en el IES San Diego de Alcalá, en Fuerteventura, un día después de que la isla y nueve municipios de Gran Canaria suspendieran la actividad lectiva presencial por el nivel rojo de calor.
Suárez pidió a los equipos directivos que usaran el presupuesto propio del centro "para comprar ventiladores, pingüinos o cualquier material que sea bueno para reducir las temperaturas".
El consejero defendió que la Consejería impulsa un plan de naturalización y de creación de espacios de sombra en todos los centros, pero reconoció que las aulas canarias no están preparadas para el cambio climático, atribuyéndole a una falta de mantenimiento y de adaptación de las instalaciones.
Respuesta en el Parlamento
Tras ser preguntado por si deben ser las familias quienes recauden dinero para instalar estos sistemas, citó como ejemplo un AMPA de Puerto del Rosario que, según explicó, ya había comprado ventiladores por su cuenta.
Al día siguiente, en el Parlamento de Canarias, la oposición volvió a plantearle el asunto; Suárez, por su parte, quiso destacar la normalidad con la que había arrancado el curso escolar en el conjunto del archipiélago.
La reacción política no se hizo esperar. El diputado socialista Manuel Hernández Cerezo calificó de inadmisible que, tras tres años de legislatura, la respuesta del máximo responsable de la educación pública canaria fuera pedir a los centros que compren ventiladores, y sostuvo que "los ventiladores no son un plan de climatización".

Un problema que sigue en "fase piloto"
Esa presión política converge con lo que ya reflejaba el propio plan de adaptación al calor aprobado por el Gobierno de Canarias en 2024, y que la propia Consejería ya había confirmado por escrito a Atlántico Hoy
Este documento con casi 31 millones de euros de presupuesto que ha llevado zonas de sombra a 349 centros educativos, pero que mantiene la climatización de las aulas limitada a un único centro piloto, el IES Támara, en San Bartolomé de Tirajana (uno de los municipios que esa misma semana tuvo que suspender la presencialidad por el calor).
Es el mismo diagnóstico que en julio adelantaba la arquitecta bioclimática Araceli Reymundo a este periódico, al defender que "los colegios deberían convertirse precisamente en refugios climáticos", y el que esta semana resumía en COPE el presidente de ANPE Canarias, Pedro Crespo, al denunciar que en los centros canarios "no solo no hay aires acondicionados, es que no hay zonas de sombra".
La propia petición ciudadana resume ese mismo reclamo con otras palabras: que la cancelación de clases deje de ser la respuesta cada vez que sube la temperatura. Es, en el fondo, la misma idea que ya defendía Reymundo y, dos meses después, esa idea ya se ve respaldada con casi 6.000 firmas.
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