Las causas que llenan los hospitales canarios no son las que se suelen imaginar. Ni las infecciones ni las epidemias dominan la presión asistencial en el Archipiélago. Son, en realidad, las caídas, los traumatismos y las lesiones, junto a las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, las que concentran la mayor parte de los ingresos hospitalarios en Canarias.
Los datos de la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 2024 del Instituto Nacional de Estadística (INE) dibujan un mapa sanitario claro. Las lesiones y envenenamientos encabezan el ranking con 979 ingresos por cada 100.000 habitantes, situándose como el principal motivo de hospitalización en las Islas. Bajo este epígrafe se agrupan fracturas, traumatismos craneales, accidentes y complicaciones derivadas de intervenciones médicas.
Envejecimiento de la población
Este dato no es menor. El peso de los traumatismos apunta directamente al envejecimiento de la población —con el aumento de caídas—, pero también a factores como la actividad laboral, los accidentes y la presión sobre los servicios de urgencias.
Justo por detrás aparecen las enfermedades del sistema circulatorio, con 921 ingresos por cada 100.000 habitantes, consolidando su papel como uno de los grandes problemas estructurales de la sanidad canaria. Infartos, ictus e insuficiencias cardíacas siguen siendo, año tras año, una de las principales causas de hospitalización.
El tercer gran bloque lo ocupan los tumores, con una tasa de 725 ingresos, lo que refleja el impacto creciente del cáncer en el sistema sanitario. El volumen de hospitalizaciones asociadas a procesos oncológicos confirma que no solo aumentan los diagnósticos, sino también la complejidad de los tratamientos y el seguimiento clínico.
Respiratorias y digestivas
A partir de ahí, el patrón se mantiene: las enfermedades respiratorias (704 ingresos por 100.000 habitantes) y las digestivas (613) completan el grupo de patologías que sostienen la mayor parte de la actividad hospitalaria en Canarias.
Más atrás, aunque con cifras todavía relevantes, se sitúan otros grupos diagnósticos. Las enfermedades del sistema nervioso alcanzan los 265 ingresos por cada 100.000 habitantes, prácticamente al mismo nivel que las enfermedades infecciosas (266) y los trastornos mentales (255). Por su parte, las patologías endocrinas y metabólicas registran 198 ingresos, con la diabetes como uno de los principales factores asociados.
Síntomas no definidos
El desglose de los datos permite ir más allá. En el ámbito de las infecciones, por ejemplo, la septicemia (87 casos por 100.000 habitantes) concentra buena parte de los ingresos, muy por encima de otras enfermedades como la tuberculosis (3) o las infecciones intestinales (25). En el caso del cáncer, las mayores tasas corresponden al conjunto de neoplasias malignas no especificadas (354), seguidas de tumores de colon, pulmón o mama.
Además, el informe revela un elemento menos visible pero significativo: los ingresos por síntomas o diagnósticos no definidos alcanzan los 359 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que los factores relacionados con el contacto con los servicios sanitarios suman 226, incluyendo observaciones clínicas o seguimientos médicos.
Problema estructural
La fotografía que deja la estadística es contundente. La presión hospitalaria en Canarias no está impulsada por crisis puntuales, sino por una combinación de causas externas —como las lesiones— y enfermedades crónicas de alta prevalencia.
En otras palabras, el sistema sanitario canario no está tensionado por lo excepcional, sino por lo estructural: una población que envejece, patologías que requieren atención continuada y un volumen creciente de pacientes que necesitan seguimiento prolongado.
Ese es el verdadero reto de la sanidad en las Islas. No el próximo brote, sino lo que ya está ocurriendo cada día en los hospitales.
