Rodríguez Verona (Cruz Roja), sobre migración: “Se advirtió de lo que se nos venía y se ha fallado”

El responsable autonómico de Primera Respuesta de Emergencia para la Población Inmigrante explica a Atlántico Hoy la labor de los responsables que atienden, antes que nadie, a los migrantes que llegan a las costas canarias

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José A. Rodríguez Verona, responsable autonómico de Primera Respuesta de Emergencia para la Población Inmigrante / CRUZ ROJA
José A. Rodríguez Verona, responsable autonómico de Primera Respuesta de Emergencia para la Población Inmigrante / CRUZ ROJA

El repunte de llegadas de personas migrantes a las costas canarias es algo que ya se veía venir. La inestabilidad política en Senegal, los golpes de estado en Níger, Gabón o Guinea y el terremoto de Marruecos han hecho que las personas, en busca de una vida mejor, se lancen al mar para llegar a Canarias como puente al sueño europeo. 

Atlántico Hoy ha hablado con José A. Rodríguez Verona, responsable autonómico de Primera Respuesta de Emergencia para la Población Inmigrante de Cruz Roja, para conocer cómo trabajan los profesionales que se encuentran, antes que nadie, a estas personas que llegan a las costas canarias tras días de dura travesía. En lo que va de año han atendido a más de 14.000 migrantes y se espera que la cifra siga creciendo. 

Rodríguez Verona asegura que este repunte es algo que ya desde finales de julio se podía prever. “Ya nos advertían de que debíamos estar preparados para lo que se nos venía encima y se ha fallado”. 

[Pregunta] La inestabilidad política en Senegal y Malí, los golpes de estado en Níger, Gabón o Guinea e incluso el terremoto de Marruecos avisan de otra posible crisis humanitaria, ¿está Canarias preparada para hacer frente a esto?

[Respuesta] Nosotros hemos atendido en este año a más de 14.000 personas en las diferentes islas. Es cierto que, inicialmente, el músculo fuerte de Cruz Roja estaba en la provincia de Las Palmas porque las llegadas que estábamos teniendo se daban, sobre todo, en Lanzarote y en Gran Canaria. Pero, a partir de junio, hay un repunte en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Este se da en El Hierro —una isla bastante complicada por su geografía y, sobre todo, por la dificultad de la llegada y la asistencia que tenemos que prestar— y en Tenerife. 

La asistencia se está dando y se seguirá dando sin problemas, de momento. Los equipos están bastante fuertes y colaborativos a la hora de asistir a las personas, dando igual la hora y el día —gracias al carácter voluntario que tiene el proyecto en sí podemos dar cabida a todo el trabajo—. Pero también es cierto que estas personas están con nosotros unas horas en las que se realiza la asistencia previa, triaje sanitario y mediación con ellos para saber si hay algún familiar o si tienen patologías crónicas a tratar. Tras esto, pasan a los CATE (Centros de Atención Temporal de Extranjeros) y luego a los centros de acogida. 

Hay que tener en cuenta que los centros de acogida no solamente están en manos de Cruz Roja, sino también de otras organizaciones. En Cruz Roja Gran Canaria, por ejemplo, hay unas 2.500 personas, todos los demás han sido derivados y trasladados entre centros, sobre todo en Tenerife —de las islas no capitalinas suelen pasar a las capitalinas—. Aquí pasan unos meses y, posteriormente, se hace un cambio de centro a la Península. Cuando llegan allí lo más normal es que sigan con su proceso migratorio hacia Europa. 

El Plan Canarias, impulsado por el Estado, estableció 7.000 plazas de acogida durante la crisis migratoria de 2020. A final de 2022, esa cifra había bajado a 4.036 camas y el BOE, ante el descenso en la llegada de migrantes, fijaba en poco más de 700 las dispuestas para este año. ¿Cuántas plazas tiene Canarias actualmente para hacer frente al repunte?

En Canarias 50 hay unas 995 plazas, pero esto no quiere decir que haya 995 personas. En un momento dado entran y salen personas, es un continúo movimiento de personas que están, como digo, están dos o tres meses. Desde que se pueden trasladar a la Península, se realiza el traslado. 

Entonces, ¿se tarda meses en derivar a una persona a la Península? 

Todo depende. Pero es cierto que las instalaciones que tenemos están adecuadas a la situación. Por ejemplo, en Canarias 50 hay tres módulos: uno que está en manos de Cruz Blanca, otro para Cruz Roja y un tercer módulo que ni siquiera está abierto aún. Además, hay otro que ya tiene todo preparado con cocina, baños, etc. para que, si hay llegadas inminentes, se pueda abrir con rapidez. 

Por nuestra parte, y de momento, estamos tranquilos respecto a esta situación. 

La Cruz Roja recibe a migrantes rescatados de una embarcación / ARCHIVO
La Cruz Roja recibe a migrantes rescatados de una embarcación / ARCHIVO

Prevención

Ustedes son de los primeros que están ahí cuando las personas migrantes desembarcan, ¿cómo es la llegada?

Esos ojos que te miran desde la propia patera o desde la salvamar… Todo depende de cómo ha sido la travesía, si ha sido fácil, de la isla a la que llegan porque no es lo mismo Lanzarote —donde el viaje ha sido de pocas horas— que llegar a El Hierro, ahí hablamos de ocho o nueve días como mínimo en alta mar. En este caso nos encontramos con patologías mucho más duras como quemaduras, pie de patera… 

Además, están las llegadas inminentes, he llegado a ver a gente volcándose para ayudar a estas personas que llegan por sus propios medios a la playa. 

No es la primera crisis migratoria a la que tiene que enfrentarse Canarias, pero parece que la historia siempre se repite. ¿Hemos aprendido algo?

El tema de la migración es algo que no se va a solucionar en unos años, los movimientos migratorios han existido toda la vida y van a seguir existiendo. ¿Lo malo? Las circunstancias como la actual donde tienen que jugarse la vida y hay fallecidos. Respecto a esto último, es una cantidad que no conocemos con exactitud, sabemos más o menos las embarcaciones que han salido y las que se han rescatado pero, por ejemplo, en 2006 no teníamos información ninguna —el que llegaba genial, pero nunca supimos cuánta gente se quedó atrás—. 

La situación ha evolucionado porque cuando llegó la primera embarcación a Canarias tuvimos que pedir prestado vestuario y mantas a los hoteles. Después, en 2006, el Ministerio ya puso una partida presupuestaria para atender y dar una asistencia más digna a estas personas una vez que llegan a territorio español. 

El Gobierno de Canarias lleva tiempo insistiendo en el tema de crear un mando único para gestionar la crisis migratoria.

Respecto a este tema, nosotros tenemos reuniones periódicas con el Centro de Coordinación Regional de Canarias (CCRC). En la última, que fue a finales de julio, ya nos advertían de que debíamos estar preparados para lo que se nos venía encima y se ha fallado. 

La información, además, es muy fiable porque están desplegados en la zona de Senegal y ven cómo se mueve la migración en distintos puntos de África y no es algo que surja de un día para otro. 

Ese es el tema, la migración no surge de manera repentina… 

Exacto, hay muchos atenuantes que pueden hacernos ver que algo va a pasar: golpes de estado, la política, desastres naturales… Uno de los hechos que también afecta a los movimientos migratorios son los cambios climatológicos. Hay zonas donde había aldeas en las que se podía cultivar y vivir que se han convertido en desiertos, por tanto, esas personas también tienen que emigrar. 

Atención de Cruz Roja a un grupo de personas llegadas a Canarias en una embarcación. / EFE-ARCHIVO
Atención de Cruz Roja a un grupo de personas llegadas a Canarias en una embarcación. / EFE-ARCHIVO

Racismo

En África, las migraciones son fenómenos que se producen, principalmente, dentro del propio continente. Es más, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, explica que “cuatro de cada cinco migrantes se quedan en el continente y solo uno llega a Europa”. Sin embargo, los discursos racistas de una supuesta “invasión” están a la orden del día. 

Soy de la zona del sur de Gran Canaria y he escuchado mucho el tema de que si esto no para, que viene mucha gente… Mi respuesta es siempre la misma, los invito a que vayan a una llegada para que vean cómo lo hacen, cómo se juegan la vida tras varios días de navegación o cómo se juegan la vida por el deseo de tener una mejor. Hay que estar muy desesperado para tener que subirte tú, y muchas veces hasta a tus hijos, en una embarcación de ese tipo. 

Además, muchos no saben nadar o están tan entumecidos que les es imposible moverse con agilidad y por eso corren el riesgo de ahogarse. Pon una tabla en alto y siéntate con los pies colgando durante dos horas. Luego intenta salir corriendo a ver qué pasa. Pues lo mismo les pasa a ellos, añadiendo el sol, la noche, las lluvias…

¿Cuál es el proceso de atención que siguen cuando llegan estas personas a la costa?

Lo primero que hacemos es explicarles a dónde han llegado porque en muchas ocasiones no saben ni siquiera en qué isla están. Luego, cambiamos el vestuario y pasamos a la mediación. Aquí se les pregunta por familiares, por patologías crónicas que necesiten de seguimiento sanitario, se les explica que serán derivados a los CATE —donde pasarán entre 24 y 72 horas—, que tienen derecho a un servicio de acogida… Todo esto es lo que se les explica cuando llegan. 

Y cuando informan de que ha fallecido gente durante el camino, ¿cuál es el procedimiento que siguen?

Nosotros tenemos un proyecto en Cruz Roja que se llama búsqueda y restablecimiento familiar donde, una vez afirman que ha habido algún fallecido y si el cuerpo no llega a tierra, se intenta conocer su identificación a través de un formulario. Aunque, hay muchas familias que nos llaman a nosotros o a otras organizaciones porque su familiar no se ha puesto en contacto con ellos. Gracias a este proyecto muchas familias pueden saber qué ha sucedido con su hijo, su padre, madre…