Imagen de una persona ingresada en el hospital recibiendo la visita de un perro / EFE
Imagen de una persona ingresada en el hospital recibiendo la visita de un perro / EFE

Los veterinarios respaldan las visitas de mascotas en hospitales de Canarias, pero ponen una condición clave: "No es abrir las puertas sin control"

La presidenta del Colegio de Veterinarios de Tenerife considera viable permitir visitas de mascotas a pacientes hospitalizados, aunque insiste en que deberán existir controles sanitarios exhaustivos y protocolos específicos

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El Parlamento de Canarias ha dado luz verde a una iniciativa para permitir que pacientes con largas estancias hospitalarias puedan recibir visitas de sus mascotas en los hospitales públicos del archipiélago, una medida que busca avanzar hacia una atención sanitaria más centrada en el bienestar emocional de las personas ingresadas.

La propuesta, impulsada por el Grupo Parlamentario Popular y aprobada durante la última sesión plenaria, plantea la elaboración de protocolos específicos que regulen el acceso de animales a los centros hospitalarios bajo criterios médicos, controles sanitarios y espacios habilitados para ello.

Controles sanitarios exhaustivos

Aunque la medida ha sido recibida positivamente por distintos sectores vinculados a la humanización sanitaria, expertos veterinarios advierten de que su aplicación requerirá una regulación “muy rigurosa” para evitar riesgos dentro de entornos especialmente sensibles como los hospitales.

La presidenta del Colegio de Veterinarios de Tenerife, María Luisa Fernández de Miguel, considera que este tipo de visitas “sí es posible” en Canarias, pero insiste en que únicamente podrían realizarse con animales sometidos a controles sanitarios exhaustivos. “No solo hablamos de vacunarlos de la rabia. También tienen que estar vacunados frente a enfermedades propias, desparasitados interna y externamente y completamente seguros desde el punto de vista sanitario”, explica.

Todo un reto

Fernández de Miguel subraya que este tipo de protocolos ya existen en perros de terapia o de asistencia, que actualmente sí pueden acceder a determinados espacios hospitalarios bajo estricta supervisión veterinaria. Sin embargo, advierte de que trasladar ese modelo a mascotas particulares supone un reto mayor.

“Los perros de terapia están perfectamente controlados antes de entrar. Cuando hablamos de propietarios particulares ya es otro asunto”, señala.

El concepto de mascota

La veterinaria recuerda además que el concepto de “mascota” es cada vez más amplio y que cualquier iniciativa de este tipo tendría que contemplar escenarios muy diversos. “Sea un gato, un perro, una iguana o un pájaro, todo tiene que pasar por un control veterinario específico”, apunta.

En este sentido, considera imprescindible que la futura regulación cuente con participación veterinaria desde el inicio. “A veces empezamos las cosas por arriba y no por la base”, afirma. “La columna vertebral de la veterinaria es también mantener sana a la población humana. Todo control de zoonosis o de enfermedades transmisibles tiene que pasar necesariamente por un veterinario”.

Rafael (d), acompañado por su hija y por su nieta, recibe la visita de su perra Estrella en el Hospital de Santa Caterina de Girona / EFE
Rafael (d), acompañado por su hija y por su nieta, recibe la visita de su perra Estrella en el Hospital de Santa Caterina de Girona / EFE

Solo en ciertas situaciones

La propuesta aprobada por el Parlamento plantea que el acceso de animales se limite a determinados pacientes y siempre con autorización médica previa, especialmente en casos de largas hospitalizaciones, tratamientos complejos o situaciones de especial vulnerabilidad emocional.

Además, prevé que se determinen qué animales podrán acceder, en qué condiciones y en qué espacios concretos podrán realizarse las visitas para garantizar la seguridad del resto de pacientes y del personal sanitario.

Otros ejemplos en España

Fernández de Miguel recuerda que hay áreas hospitalarias donde la presencia de animales no sería recomendable, especialmente en plantas con pacientes inmunodeprimidos o especialmente vulnerables. Por ello, insiste en que “no puede entrar cualquier animal ni en cualquier condición”.

“Necesitamos un plus cuando hablamos de entrar a un hospital”, recalca. “No basta solo con la vacuna anual o la desparasitación habitual. Tiene que existir una revisión exhaustiva y una estructura veterinaria detrás que minimice cualquier riesgo”.

La iniciativa toma como referencia programas similares implantados en hospitales de comunidades como Cataluña, Madrid o el País Vasco, donde ya existen protocolos para permitir visitas puntuales de mascotas a pacientes ingresados.