Durante los rituales desarrollados se sacrificaban animales y se consumían sustancias que suponían un riesgo para la salud, como el estramonio, el popper o la cocaína
La investigación comenzó en 2021 cuando los agentes tuvieron conocimiento de que en dos establecimientos de Tenerife se vendían animales de especies protegidas y restos de estos para su utilización en ritos satánicos