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El dique flotante de Tenerife Shipyards 'Hidramar Ultra 22.000'./ CEDIDA

El dique flotante de Tenerife Shipyards se retrasa tras estar "en vilo" por falta de remolcadores

Un barco porta contenedores, el 'San Francisco', estuvo atracado hasta este sábado por falta de remolcadores en el sitio donde tenía que ponerse el dique

El dique flotante que Tenerife Shipyards ha traído desde China para revolucionar el mercado de reparaciones navales en la isla, el Hidramar Ultra 22.000, va a llegar al puerto de Santa Cruz este martes 21 de abril con un día de retraso respecto a lo previsto, después de haber peligrado su llegada en tiempo y forma por la falta de remolcadores para retirar otro barco que estaba ocupando la línea de atraque donde se amarrará la estructura.

El otro buque es el San Francisco, barco que debería haber sido movilizado hace tiempo para dar vía libre al atraque del dique flotante de Tenerife Shipyards, pero seguía ahí a fecha de 18 de abril.

"En vilo"

"Estuvo el tema en vilo hasta el viernes, pero ya se solucionó", comentan a Atlántico Hoy fuentes de Hidramar, empresa matriz de Tenerife Shipyards, sin aportar más detalle. No obstante, desde el sindicato Trabajadores por los Puertos de Tenerife precisan a este medio que la razón por la que la llegada del dique flotante estuvo "en vilo" fue la mencionada ausencia de remolcadores disponibles para retirar el San Francisco.

El buque fue finalmente movilizado el sábado y actualmente se encuentra atracado en el muelle sur, frente al Club Náutico. Mientras tanto, el dique flotante, que ha sido remolcado desde Shanghai por el De Tian, navega con rumbo fijo al puerto chicharrero, donde tiene previsto llegar a primera hora de este martes, 21 de abril.

Protestas en el puerto

La falta de remolcadores para dejar vía libre al dique es una gota más en el vaso a punto de colmarse de los trabajadores portuarios de Santa Cruz de Tenerife, que precisamente la semana pasada se movilizaron para denunciar la falta de planificación de la Autoridad Portuaria de Tenerife.

Según los trabajadores, los problemas con los remolcadores y el San Francisco son el claro ejemplo de esta falta de previsión, pues el dique flotante Hidramar Ultra 22.000 lleva meses navegando desde Shanghai y estuvo mucho más tiempo anunciado por Tenerife Shipyards y, a la hora de la verdad, su llegada se ha podido poner en riesgo por culpa de no haber movilizado antes un barco atracado donde ya se sabía que iba a amarrarse el dique.

Riesgo para la llegada

De no haberse solucionado el sábado (en fin de semana) el tema del San Francisco, el De Tien habría tenido que quedarse dando vueltas en torno a Tenerife remolcando el dique flotante, porque no se puede fondear como si fuese cualquier otro barco, denuncian los trabajadores en declaraciones para Atlántico Hoy.

El pasado jueves, un centenar de trabajadores portuarios se manifestaron en el puerto chicharrero pidiendo a la Fiscalía investigar lo que consideran una inacción de la Autoridad Portuaria tinerfeña con las operaciones clave de los puertos de Tenerife, que estaría favoreciendo al tejido portuario de Las Palmas. “Hemos tenido clientes bastante enfadados porque se han quedado en fondeo y, como la Autoridad Portuaria y Capitanía se van a las 14:30 y ya no hay nadie, al final dan la vuelta y se van a Las Palmas a reparar allí”, relató el jueves pasado la presidenta del sindicato a este medio. Este lunes, tras las tensiones con la llegada del dique, se reafirma.

El dique flotante

El Hidramar Ultra 22.000 promete ser la gran revolución industrial del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Es un dique flotante para reparaciones navales capaz de levantar barcos de 22.000 toneladas (de ahí su nombre), más del doble de la capacidad que actualmente tiene Canarias con los astilleros Astican del puerto de Las Palmas.

Además, es un dique capaz de elevar buques de medidas Panamax, esto es, barcos con el máximo de eslora, manga y calado para cruzar el canal de Panamá. Se trata de un mercado de unos 10.000 buques al rededor del mundo que, hoy por hoy, no pueden ser reparados en Canarias porque no hay ningún astillero capaz de elevarlos (hasta que llegue el dique flotante de Tenerife Shipyards). En consecuencia, cuando estos barcos necesitan una reparación a su paso por las islas, tienen que desviarse hasta la Península por falta de opciones en el archipiélago.