Almendros en flor en Tenerife. /AH
Almendros en flor en Tenerife. /AH

Mismo espectáculo en el extremo opuesto a Santiago del Teide: florecen los almendros de El Rosario

Ambos municipios comparten una altitud similar, en torno a los 900 metros sobre el nivel del mar, además de una latitud y un régimen de lluvias comparables, propicios para la aparición de este árbol frutal

Mientras buena parte de Tenerife se sumerge en el bullicio del Carnaval, otro espectáculo mucho más silencioso capta la atención de vecinos y visitantes: la floración del almendro. La fama se la lleva Santiago del Teide, pero en el extremo opuesto de la isla, en El Rosario, se repite la estampa aunque con menos atención.

No es casualidad. Ambos municipios comparten una altitud similar, en torno a los 900 metros sobre el nivel del mar, además de una latitud y un régimen de lluvias comparables. Las temperaturas medias rondan los 15 grados anuales, con máximas cercanas a los 19 y mínimas en torno a los 11, un equilibrio climático que favorece una floración simultánea en puntos opuestos de la geografía insular.

Almendro en flor en Toriño, Las Barreras. /Ayuntamiento de El Rosario
Almendro en flor en Toriño, Las Barreras. /Ayuntamiento de El Rosario

Los almendros crecen, en El Rosario, principalmente en la zona de Las Barreras "de manera natural", como explican a Atlántico Hoy desde el Ayuntamiento de El Rosario. En otros años se han realizado visitas por parte de las autoridades, pero esta actividad se puede practicar sin dificultad por cuenta propia

Un árbol con historia

El almendro, conocido científicamente como Prunus Amygdalus dulcis Flower Extract, pertenece a la familia de las Rosáceas y es originario de Persia. Cultivado desde la Antigüedad, fue introducido en Europa por los griegos y se asentó en el sur de Francia siglos antes de nuestra era, extendiéndose por toda la cuenca mediterránea.

Se cree que llegó a la Península Ibérica de la mano de los fenicios, que transportaban la almendra en sus rutas comerciales. En Canarias fue introducido durante la época colonial y hoy se encuentra naturalizado en cinco islas: Tenerife, Gran Canaria, La Palma, Fuerteventura y La Gomera. 

Un fenómeno breve

El color de las flores, cuya particularidad también es que aparecen en el tronco antes que la hoja del árbol, oscila entre el blanco puro y distintas tonalidades rosadas, una variación que depende sobre todo de la genética del árbol. Las primeras flores de la temporada suelen ser más blancas, mientras que las posteriores adquieren matices más intensos. 

El fenómeno dura normalmente entre enero y febrero, pero se trata de un espectáculo frágil, y puede acortarse por un cambio brusco de temperatura, viento o lluvia inesperada.