Hay una nueva tasa que se aplica en el aeropuerto Tenerife Sur: el cobro que Aena aplica a las guaguas de transporte discrecional (y también a las públicas) por acceder y permanecer en los aparcamientos reservados para transporte en la instalación aeroportuaria desde el 1 de julio de 2026.
Hasta ahora, esas vehículos podían esperar dentro del recinto sin coste; ahora se les trata de modo similar a los usuarios de aparcamiento general, con tarifas por estancia y un límite de “hora de cortesía” gratuita.
"Bolsa de espera"
La aplicación de la referida tasa en el aeropuerto Reina Sofía ha supuesto un cambio importante para las guaguas turísticas que antes esperaban sin coste dentro del aparcamiento de transporte discrecional y ahora deben esperar fuera, en una “bolsa de espera”, pudiendo solo acceder cuando el guía turístico avisa que el grupo está completo.
En el caso de que no puedan llevar a cabo la recogida del pasaje durante la hora de cortesía gratuita, deben pagar una tarifa similar a la de los usuarios de vehículos privados, que en Tenerife Sur se fija en 3,3 euros por hora de rotación.
Pocas plazas
En los últimos días el resultado de la aplicación de esta norma se ha traducido en colas, largas filas de vehículos, pasajeros al sol y conductores que se lamentan.
Respecto a este asunto, las asociaciones del transporte discrecional han alzado la voz y han explicado que uno de los problemas reside en que la zona de recogida tiene alrededor de 30 plazas, mientras que en horas punta se necesitan más porque se contabilizan entre 85 y 90 guaguas operando. Esa diferencia convierte el acceso en un cuello de botella con colas de hasta 30 minutos en maniobras de salida y entrada
Un coste extra para las empresas
La nueva normativa no solo genera problemas de tráfico, sino que también pesa en el bolsillo de las empresas. Según la patronal de transporte discrecional y la Federación de Empresarios de Transporte de Canarias (FET), el sistema podría suponer un sobrecoste de hasta 6.000 euros mensuales por transportista, si se mantiene el protocolo actual de espera y acceso.
Para muchas compañías, esos 6.000 euros no son un dato abstracto ya que suponen horas de trabajo que no se recuperan, rutas que se retrasan y contratos que, firmados con años de antelación, no pueden ajustarse fácilmente a un nuevo coste.
Al respecto, el gerente de la Asociación Canaria de Agencias de Viajes y Turoperadores (ACAVyT), Francesco Delly-Paoli, ha explicado que la introducción de nuevos sobrecostes “genera tensiones internas y graves dificultades para repercutirlos en contratos ya cerrados”.
Casi todos alineados en contra
El transporte discrecional, las agencias de viaje, los turoperadores y los hoteleros han mostrado una reacción unánime de protesta frente a Aena. Así tenemos que la FET, la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, y la Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife (ASHOTEL) han denunciado que la medida es un “tasazo” que perjudica tanto al sector como a la experiencia turística y a la imagen del destino.
A las partes ya mencionadas se suma el Cabildo de Tenerife, desde donde ha pedido a Aena retirar “de inmediato” la nueva tasa que colapsa el acceso al aeropuerto de Tenerife Sur, calificándola como un impacto directo sobre la movilidad insular y el turismo.
Bonificaciones específicas y diálogo
El Gobierno autonómico, por su parte, ha reclamado bonificaciones específicas en las tasas aeroportuarias para Canarias y una participación efectiva en la gestión de los aeropuertos, subrayando que el coste de estas medidas tiene un impacto mucho mayor en una región ultraperiférica que en la Península.
La ACAVyT ha destacado que “se está configurando una telaraña de cobros que podría afectar a cualquier actividad que se desarrolle dentro del perímetro aeroportuario”, y ha confiado en que Aena se reúna con el sector para comprender el daño que estas medidas pueden causar a un destino altamente dependiente del turismo.
“Regular el tráfico” y tarjeta de proximidad
Por su parte, Aena defiende que la medida busca regular el tráfico de vehículos dentro del recinto y reducir la congestión en las zonas de recogida. El gestor aeroportuario ha habilitado una tarjeta de proximidad que permite a las guaguas salir inmediatamente del recinto y, si se supera la hora de cortesía, abonar el importe después, a mes vencido, para evitar esperas en la zona de acceso.
También asegura que la “bolsa de espera” externa ya tiene “espacio suficiente” para el volumen de vehículos previsto, aunque el sector lo cuestiona y señala que el sistema está provocando colapsos especialmente en Tenerife Sur y Lanzarote, donde se ha aplicado primero, y que se extenderá pronto a Gran Canaria y Fuerteventura.
Impacto en el día a día
El conflicto no solo afecta a las guaguas turísticas. Las colas generadas por el nuevo protocolo también impactan a las guaguas públicas de TITSA, complicando la movilidad insular y generando retrasos en líneas que ya afrontan una alta demanda en temporada alta.
Para los turistas, el cambio es evidente si se tiene en cuenta que llegan con la idea de que el servicio de transporte está preparado, esperándolos, y terminan en la calle, expuestos al sol y aguardando a unas guaguas atrapadas en las colas del aeropuerto.